Woodward y Bernstein, a 40 años del Watergate y la caída de Nixon

La investigación periodística y las presiones del poder Dieron una conferencia en la Redacción de The Washington Post. Y hablaron de las batallas contra los medios.

A pocos días de cumplirse 40 años de la dimisión de Richard Nixon a la presidencia de los Estados Unidos, los mitológicos periodistas que investigaron el Watergate dieron un conferencia en la sede de la redacción de The Washington Post. No fue un evento más.

 El diario ya no es el mismo que el que era, y la industria tampoco. Ahora, The Washington Post pertenece a Jeff Bezos, el dueño de la megalibrería virtual Amazon. Como se ha dicho, la Costa Oeste, es decir, la tecnología y la nueva economía virtual que llega desde Silicon Valley, la meca de los emprendimientos informáticos en el mundo, ha venido a salvar a la costa Este; es decir, la tradición la prensa pura y dura, impresa sin redes sociales y sin Internet. Un símbolo de los cambios, acontece también en éstos días como una carambola de la historia, demuelen el garage en el que Woodward y Bernestein se reunían con Garganta Profunda, el informante de la tropelías de Nixon. Se supo décadas después que era Marc Felt, entonces el segundo en el FBI. Como diría el pensador Marshal Berman parece que “todo lo que es sólido se desvanece en el aire”. Sin embargo, se infiere de lo que dijeron ahora Woodward y Bernstein, que en el fondo, el periodismo y sus circunstancias difieren menos respecto del pasado que lo que parece a primera vista. Se refirieron en la conferencia, y lo suscribieron luego en una editorial, a “las cinco guerras que desató Nixon cuando comenzaron las investigaciones del Watergate”. “Durante su presidencia de cinco años y medio, que comenzó en 1969, Nixon emprendió y dirigió cinco guerras sucesivas y yuxtapuestas: contra el movimiento de oposición a la guerra de Vietnam, los medios de información, los demócratas, el sistema de justicia y finalmente, contra la historia misma ”, escribieron. “Todas ellas reflejan una mentalidad y un patrón de conducta que son exclusivas y dominantes en Nixon: el deseo de evadir la ley para obtener ventajas políticas”. Entonces, hoy hay Internet y redes sociales afortunadamente, pero las tácticas beligerantes de ciertos dirigentes o corporaciones políticas continúan como entonces. Se confronta, contra muchas cosas, y contra los medios que investigan casi siempre, para que la información sea ignorada. Pero ni entonces ni ahora, esas guerras derivaron en victorias definitivas para los dueños del poder. Fuente: 

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Diario Clarín 1/8/2014

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