Videla reivindicó el terrorismo de Estado y se definió como un «preso político»

El represor se negó a declarar, pero ensayó un discurso frente a los jueces para defender su actuación durante la dictadura. «Mis subordinados se limitaron a cumplir mis órdenes y los he de acompañar en prisión», fundamentó.     

A pesar de su negativa a declarar, el dictador Jorge Rafael Videla no pudo evitar dirigirse al Tribunal Oral Federal 1 y repetir su discurso contra la Justicia y en defensa del terrorismo de Estado, esta vez en el juicio que lo tiene imputado por crímenes del Plan Cóndor. «Este tribunal carece de competencia y jurisdicción para juzgarme por los casos protagonizados por el Ejército en la lucha antisubversiva que tuvo lugar en la guerra interna», señaló. Con un caminar lento y su cuerpo encorvado, Videla se dirigió al estrado cinco minutos después de las 17:00 para prestar declaración indagatoria. Luego de detallar sus datos personales, y ante la consulta del fiscal Pablo Ouviña, recordó dos episodios médicos recientes que le produjeron breves “crisis de memoria” y aclaró que los médicos lo habían habilitado para participar de la audiencia. «No voy a declarar ni a responder preguntas, pero sí deseo hacer dos o tres comentarios del orden personal», avisó Videla y casi de memoria, levantando la vista sólo para mirar a los jueces Adrián Grünberg, Oscar Amirante y Pablo Laufer, recitó con alguna dificultad sus argumentos contra los juicios por delitos de lesa humanidad.  «Con el debido respeto, este Tribunal carece de competencia y jurisdicción para juzgarme por los casos protagonizados por el Ejército en la lucha antisubversiva que tuvo lugar en la guerra interna», sostuvo el represor, quien ya cuenta con varias condenas a cuestas por los crímenes que cometió en la última dictadura.  Señaló, en cambio, que su juez natural es la Justicia Militar, pero que el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas fue desplazado por la Cámara Federal porteña para llevar adelante el Juicio a las Juntas.  Como suele repetir en sus intervenciones, consideró que los delitos por los que se lo investiga en esta y otras causas, son cosa juzgada: «La Cámara juzgó todos los hechos del Ejército, por algunos me condenó por otros resolvió absolverme. En razón de ello sostengo que estos hechos son cosa juzgada, porque nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa.»  Enfundado en su traje azul, frente a una veintena de imputados que estuvieron bajo su mando en la última dictadura, Videla consideró «un deber» manifestar que asume sus «responsabilidades castrenses por lo actuado por el Ejército en la guerra contra terroristas» y sostuvo la  «total prescindencia» de quienes estaban debajo suyo en el escalafón militar. «Mis subordinados se limitaron a cumplir mis órdenes y los he de acompañar en prisión, como preso político, hasta tanto el último de ellos recobre su ansiada libertad», aseguró y agregó, sobre su negativa a declarar: «Entiendo que no tiene sentido intentar hacer una defensa en el marco de una justicia vaciada de derecho.»  La indagatoria de Videla se dió en el marco del juicio oral que se le sigue a 24 imputados por 106 hechos cometidos en el  Plan Cóndor, entre ellos, otro ex dictador, Reynaldo Bignone, Santiago Omar Riveros, Antonio Vañek y el militar uruguayo Manuel Cordero, quien actuó en el centro clandestino Automotores Orletti y es el único acusado extranjero.   También está imputado Carlos Tragant, quien en la audiencia de ayer declaró antes de la exposición del dictador. «Lucharé hasta el final porque soy inocente», dijo el ex interventor militar de San Juan en la dictadura, quien, ante la mirada atónita de sus colegas de armas, agregó: «Si fuera culpable estaría sentado allí, negándome a declarar.»  El militar mendocino rechazó el rol que le imputan en el secuestro del chileno Juan Humberto Hernández Zaspe y aseguró que su función en Mendoza se limitó a dirigir el Liceo Militar General Espejo pero desconoció el paso por allí del militante desaparecido. Su defensor, el abogado José María Soaje Pinto, interrumpió varias veces la declaración e incluso a los gritos le pidió al presidente del Tribunal que se refiriera a su defendido como coronel y no como señor: «No sólo es un ser humano sino un soldado obligado a estar acá bajo cargos falsos», le recriminó al juez. por Gerardo Aranguren Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 15/5/2013

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