Una muestra con todas las aristas de Carlos Gardel

Una grabación del artista promoviendo sus películas es una de las joyas de una exposición de discos, fotos, películas y documentos.

En 1904 era Carlos Gardez, nacido en Toulouse, hijo de Berta Gardez. En 1915 se convirtió en Carlos Gardel, hijo del inexistente Carlos Gardel y Berta Gardel, nacido en La Plata. El 8 de octubre de 1923, se presentó en el consulado uruguayo y dijo que había nacido en Tacuarembó en 1887. Cuando llegó la hora de redactar su testamento, en 1933, escribió: “Soy francés, nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 y soy hijo de Berthe Gardés. Hago constar que mi verdadero nombre y apellido son Carlos Romualdo Gardel”. Todas esas identidades surgen de la flamante investigación de los forenses Raúl Torre y Juan José Fenoglio y conviven en la muestra El pibe Carlitos, hombre y mito , que se inaugura hoy, a 112 años del nacimiento del más grande cantor de tango. La exposición, que se extenderá hasta abril, se armó en menos un mes. Convocada por el ministerio de Cultura porteño, la Fundación Industrias Culturales Argentinas (de la que el forense Fenoglio es secretario) desempolvó parte de su enorme patrimonio tanguero, que incluye 15 mil discos de pasta, 20 mil fotografías de época, instrumentos y objetos personales. Y, por supuesto, los ahora famosos expedientes de un jovencísimo estafador. “No registra antecedentes judiciales, o sea que nunca tuvo causas”, confirma el historiador Gustavo Segu, vicepresidente de Industrias Culturales. Pero sí tuvo un nombre en el hampa. Como lo indica ese expediente, en 1915 la policía bonaerense le confirmó a la Federal que Gardel era conocido como el “Pibe Carlitos” y señalado como estafador por medio del cuento del tío. Pero la exposición no sólo da cuenta de los tropiezos de Gardel con la Ley, sino también de su meteórico ascenso en la industria musical. Hay imágenes de Gardel de chico, y de un adolescente regordete, además de las clásicas con su estampa impecable. Puede verse también un sombrero típico del Zorzal, junto a una de sus guitarras fabricada por la Casa Núñez. Ambas piezas pertenecen a los primeros años, cuando se hizo un nombre cantando con José Razzano. Ahí están decenas de afiches que lo corrobaran: presentaciones en montones de provincias, en Brasil y en España: todo, a pulmón. Hay además cartas –de puño y letra– emocionantes y acaso proféticas, como una que le escribió a su madre, poco antes de morir y de estrenar El día que me quieras . “ Mi querida mamita, esperé antes de salir para escribirte. Terminé mi película, de la que estoy muy contento (…) la gente llorará y yo estoy hecho un gran actor dramático. Cuando vayamos a Buenos Aires la verás y va a ser el éxito más grande que he tenido”. Semanas atrás, entró al Salón de la Fama de los Grammy, por el tema central de ese filme. Una cartera con sus iniciales grabadas y contratos, completan la ambiciosa muestra multimedia , que combina discos remasterizados con proyecciones de imágenes y con una copia en excelente estado del tercer acto de la película muda Flor de durazno . De pronto suena otra vez la voz del morocho del Abasto. “ Habla Carlos Gardel. Queridos amigos de América latina, de mi tierra y de mi raza. La casa Victor quiere que les avise la firma reciente de mi contrato de exclusividad con ella ”, empieza. Otro hallazgo: Gardel está en Nueva York y promoc iona sus estrenos cinematográficos ( El día que me quieras y Tango Bar ) y anuncia los destinos de su gira latinoamericana, que se interrumpiría trágicamente en Medellín. Del accidente también hay imágenes y hasta restos del cinturón de Gardel, con rastros de fueloil. Todos dicen que cada día canta mejor, hoy –seguro– se lo puede ver y escuchar mucho mejor. por Guido Carelli Lynch Fuente: 

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 Diario Clarín 11/12/2012

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