Una incógnita para la historia

El equipo encargado de exhumar la primera fosa común de Valencia, localizada en Benagéber, ha hallado restos óseos de ocho personas. Algunos podrían pertenecer al maquis vilcheño Manuel Torres, asesinado en 1947, pero quizá no llegue a saberse nunca porque la familia se ha opuesto a todo el proceso, incluida la identificación.

Isabel Torres Hervás y su hija Sebastiana Ortega recuperaron el rastro del “Practicante” en 1996. Lo consiguieron después de cuarenta y nueve años de angustiosa búsqueda gracias a “¿Quién sabe dónde?”. A través del programa, descubrieron que “El Practicante” o, mejor dicho, el vilcheño Manuel Torres Hervás fue fusilado y enterrado, el 26 de marzo de 1947, en una fosa común en el cementerio de Benagéber (Valencia) junto con otros siete hombres —uno de ellos, también guerrillero, y los demás, simples trabajadores del pantano que se construía en el pueblo—. Desde entonces, se les conoció como “los ocho de Benagéber”. 
Manuel Torres Hervás, fusilado en 1947.

Entristecidas por el relato, pero al mismo tiempo agradecidas porque, de esa forma, sentían que “por fin” podían “descansar”, las mujeres pusieron una lápida en el lugar del camposanto en el que, supuestamente, se encontraba la fosa y pensaron que ahí acababa todo. Pero no fue así.
A principios del año pasado, los familiares de cuatro de los represaliados se acogieron a la Ley de la Memoria Histórica y reclamaron sus restos. Sebastiana Ortega se negó desde el principio alegando que no eran “simples restos arqueológicos”. Pero no pudo hacer más y, ayer, “después de varios días de trabajo”, el equipo de forenses y arqueólogos Paleolab dio a conocer los resultados de la primera exhumación de una fosa común que se realiza en la Comunidad Valenciana.
Según el portavoz del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica, Matías Alonso, “se han encontrado restos de ocho personas”. Pero no precisamente en el sitio en el que Sebastiana Ortega y su madre, Isabel, colocaron la lápida. “Eso ni se ha tocado porque [Sebastiana] no quería”. Ha sido a unos 15 metros de distancia, indicó Alonso, que añadió: “Esto significa que, o bien, en vez de ocho personas fueron diez los represaliados, si es que realmente “El Practicante” fue enterrado con otro compañero donde está la lápida, o bien algunos de estos restos pueden ser los de él. Pero, como su sobrina se niega a la identificación, cabe la posibilidad de que no se sepa nunca si está ahí y de que desaparezca para la Historia”.
La próxima semana, se iniciarán los análisis antropométricos (signos físicos) y genéticos (de ADN) que determinarán las identidades de los restos. Una vez identificadas las víctimas, el Ayuntamiento  entregará los restos a los familiares que los hayan reclamado y los demás se devolverán a la fosa sobre la que se levantará un memorial. nuria lópez priego n jaén
 

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Fuente: 

Diario Jaen 25/3/2010

Informacion Adicional: 

Caso Fosa de Benagéber
Memoria versus Justicia

El caso de la Fosa de Benagéber (Valencia) ha sido adoptado por el Equipo Nizkor con motivo de la solicitud que Sebastiana Ortega Torres nos dirigió para que la representáramos jurídicamente a través de nuestros abogados y a causa de su oposición al desenterramiento de su tío, Manuel Torres Hervás, de la fosa en que está enterrado legalmente y donde fue inhumado tras su ejecución sumaria y extrajudicial por parte de la Guardia Civil.
Sebastiana posee la documentación legal suficiente, a la cual tuvo acceso a través del programa sobre desaparecidos que, hace unos años, realizó el periodista Paco Lobatón en TVE, y no por la vía legal correspondiente, a la que nunca tuvo acceso. Además, le fue denegada la documentación pertinente existente en los archivos de la Guardia Civil, dado que los «guerrilleros» fueron siempre considerados bajo la Ley de Bandolerismo, y, hasta la fecha, nunca fueron reconocidos jurídicamente.

Esta página nos permite hacer el seguimiento jurídico de un caso concreto que afecta tan solo a una de las aproximadamente 1.400 fosas que se han desenterrado en España sin que haya existido asistencia judicial, ni se haya seguido un protocolo forense concordante con el tipo de crímenes contra la humanidad y, en muchos casos, ni siquiera el protocolo forense ordinario en los casos de asesinatos o levantamiento de cadáveres o necropsias de restos humanos por parte de la justicia penal.

Es evidente que el Gobierno español, a través de la Ley de la Memoria, tiene la intención, no sólo de consolidar lo que denominamos «el modelo de impunidad español», sino que además y mediante una forma perversa de utilización del poder, tiene la pretensión de enfrentar memoria a justicia como forma de obviar la aplicación del derecho penal internacional y del derecho europeo, así como de la práctica seguida en toda Europa con las víctimas del nacionalsocialismo y del fascismo, convirtiendo los desenterramientos bajo esta ley en una forma legal de destrucción de pruebas penales y de fortalecimiento del negacionismo histórico.

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Fuente: Equipo Nizkor 
 

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