Una historia dentro de una historia

El 16 de junio de 1955 la ciudad de Buenos Aires fue bombardeada y ametrallada por aviones pertenecientes a la Fuerza Aérea y de la Marina de Guerra de La Nación. No se trató solamente de un ataque a Plaza de Mayo, como se sostiene equivocadamente. Distintos puntos de la ciudad, como la esquina del edificio de la Confederación General del Trabajo, en Independencia y Azopardo o los tanques de gas de las avenidas Constituyentes y General Paz y varios otros fueron atacados por modernos aviones “Gloster Meteors” y algunos de menor porte pero de accionar letal. El objetivo del ataque era matar al presidente de la Nación, Juan Domingo Perón y destruir a su movimiento político.

El intento no se logró. Pero el 16 de setiembre de 1955, un golpe militar derrocó a Perón, quien se ocultó en una “cañonera” Paraguaya refugiándose después en el vecino país. Perón volvió a la Argentina tras 18 años de exilio, ganó nuevamente en elecciones el cargo de Presidente de la Nación y murió el primero de julio de 1974, aun estando en funciones. Una historia El 28 de septiembre de 1951 el general retirado Luciano Benjamín Menéndez encabezó un intento de golpe de Estado contra el presidente Juan Domingo Perón. En pocas horas cuando se hizo evidente el fracaso, el jefe de la Aviación Naval, capitán de navío Vicente Baroja, que había adherido al intento golpista, escapó al Uruguay desde donde reflexionó: ‘el movimiento fue sumamente aleccionador para el país y para las Fuerzas Armadas. Habíamos confiado en derrocar al tirano con pequeñas acciones, sin derramamiento de sangre. La lección fue que era preciso llegar al derramamiento de sangre para voltearlo”. “En 1953 el industrial Raúl Lamuraglia  compró un avión cazabombardero, muy veloz, Douglas Dauntless, con el cual el capitán de navío Vicente Baroja ametrallaría el balcón de la Casa de Gobierno en el que se encontraría Perón durante una concentración partidaria.” “El capitán de fragata Jorge Alfredo Bassi, leyendo las memorias del capitán de navío Mitsuo Fuchida comandante del bombardeo a Pearl Harbor, comentó en voz alta: ¡qué lindo imaginar la Casa Rosada como Pearl Harbor!.” Por  tomar un punto de referencia sobre lo ocurrido el 16 de junio de 1955 en Buenos Aires, basta recordar que la escuadrilla de aviones de combate alemanes e italianos integrantes de la “Legión Cóndor” que bombardeó la población vasca de Guernica el 26 de abril de 1937 operaba sobre dos objetivos: una formación republicana en desplazamiento y una fábrica de bombas y armas de puño. Se trataba de una guerra declarada. El ataque duró dos horas y se calcula en 1500 los muertos. La ciudad de Buenos Aires fue bombardeada durante seis horas. No había una guerra declarada y no había objetivos militares. Según la “historia oficial”, los muertos en los bombardeos alcanzarían a trescientos. Según informaciones que se atribuyen a la embajada de los Estados Unidos en la Argentina, las víctimas fatales llegarían a más de mil. Fuente: 

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 por Héctor H. Rodríguez Souza, periodista y documentalista. 

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