Una historia de temblores

Chile bordea los 50.000 muertos por terremotos en toda su historia y cuenta con el mayor jamás registrado en la tierra: el seísmo de 9,5 grados en la escala de Richter de Valdivia, en 1960, que dejó sin hogar a más de 2 millones de chileno y mató a otros 5.000

Una calle de Valdivia, en el terremoto de 1960

ISRAEL VIANA | MADRID
Chile vive de terremoto en terremoto, como una costumbre, solo que algunas veces la sacudida es mucho mayor. El último, calificado por el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, como «un cataclismo de dimensiones históricas», ha pasado a formar parte ya de lista de los seísmos más devastadores de la historia de Chile, que se ha cobrado hasta el momento la vida de cerca de 50.000 chilenos.
Desde el terremoto de 8,3 grados en la escala de Richter que redujo a escombros la ciudad de Valparaíso, en 1906, y causó unos 3.500 muertos en varios puntos del país, Chile ha sufrido cerca de 70 seísmos importantes. Entre ellos, se encuentra el mayor movimiento telúrico registrado jamás en el mundo, el 22 de mayo de 1960, de 9,5 grados en la escala de Richter, con más de 2 millones de personas sin hogar y cerca de 5.000 fallecidos.
La pequeña reseña de ABC el 19 de agosto de 1906, tres días después de aquel temblor que, según los testimonios, duró cerca de cuatro minutos, se ha repetido tristemente en no pocas ocasiones a lo largo del siglo XX: «Noticias oficiales de Chile dicen que parte de Valparaíso ha quedado destruida por el terremoto, y que muchos edificios han quedado reducidos a cenizas por un voraz incendio».
La ciudad de Valparaíso, que acumuló 3.000 de los 3.500 muertos de aquella negra jornada, quedó completamente aislada y no se supo nada hasta dos días después a causa del corte de las comunicaciones. «La población ha huido a las colinas, abandonando la ciudad a la policía y a los soldados –contaba ABC–. Los habitantes, enloquecidos, se apiñaban en las calles; muchos se arrodillaban a orar, mientras que otros, locos de terror o de dolor, corrían al azar por la vías públicas».
El seísmo sirvió para que se realizara el primer estudio profundo sobre las normas de construcción, sentándose las bases del desarrollo de la sismología chilena, y para que se creara el actual Instituto Sismológico de Chile.
Sin embargo, ningún país está preparado para lo que se le vino encima a Chile en 1939 y 1960. El 24 de enero de 1939, Chillán, que ha sufrido varios terremotos de magnitud considerable, fue bautizada como la «Ciudad del Movimiento» tras el temblor que se llevó consigo, según las estimaciones de la prensa, más de 30.000 vidas (cerca de 6.000 según los informes oficiales), e hirió a otras 40.000, hasta el punto de que las autoridades de la localidad ordenaron «un censo de los supervivientes de la catástrofe» y no de las víctimas.
«Este cataclismo que ha sufrido el sur de Chile – aseguraba EFE, por el contario, sobre el terremoto de Valparaíso de 1960– no es sólo el peor y más grave de la historia de este país, sino uno de los mayores registrados por la Humanidad», y reafirmaba el pasado sábado el ministro del Interior de Chile: «Desde 1960, nunca habíamos tenido un terremoto así».

Leer también >>  El nuevo Papa y la amenaza del satanismo

Panorama de los daños provocados en Valparaíso

En las crónicas de aquellos días podían leerse muchos relatos estremecedores: «La triste realidad, la tremenda verdad, es que gran parte del territorio chileno ha quedado excluida de la vida activa», o, «difícilmente, se hallará otra catástrofe donde aparezcan aliados el terremoto, el maremoto, la erupción volcánica y la lluvia torrencial».
Efectivamente, el «Gran Terremoto de Chile», como se le llamó, generó olas gigantescas de hasta 25 m de altura, que alcanzaron las costas de Japón (138 muertes y daños por valor de 50 millones de dólares), Hawái (61 muertes y 75 millones de dólares) o Filipinas (32 muertes y desaparecimientos). El «Gran Terremoto de Chile» de 1960 generó olas gigantescas de hasta 25 m de altura que alcanzaron las costas de JapónEl último terremoto de consideración se produjo en 1985, donde el recuento final de víctimas fue de 177 y las pérdidas materiales superaron los 1.000 millones de dólares: más de 142.000 viviendas reducidas a escombros, destrucción completa de varios tramos de la carretera Panamericana, caída de puentes y daños considerables en las infraestructuras de los pueblos afectados, con interrupción prolongada de los servicios básicos.
«No se puede hacer literatura ante los espectáculos y tragedias que he visto y presenciado durante los últimos días», comentaba el enviado especial a Valparaíso en 1960.
 

Fuente: 

Diario ABC 2/3/2010

Una historia de temblores
4.2 (84.16%) 587 votos

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú