Una historia de los judíos que se instalaron bajo la luna tucumana

Un proceso inmigratorio poco conocido, que ha cumplido sus primeros cien años, ahora es relevado por una investigación.

La inmigración es una de las grandes marcas de la comunidad judía. A fines del siglo XIX, miles de judíos que abandonaron sus países de origen llegaron a la Argentina. Compartían la condición de estar marcados por huellas profundas. Aunque al comienzo se instalaron mayoritariamente en Buenos Aires, con el tiempo se fueron moviendo hacia el interior del país, a Santa Fe, Santiago del Estero, Entre Ríos. Y Tucumán.

Según las crónicas, los primeros judíos llegaron a la provincia el 1 de enero de 1900. Eran dos primos. Luis y David, y venían de Entre Ríos. Por ese entonces la provincia tenía unos 80.000 habitantes, casas bajas, trazado colonial. El libro La comunidad judía de Tucumán. Hombres y mujeres, historias y discursos releva los 100 años de la colectividad en esa provincia. Y toma dos caminos: por un lado, el estudio de las actas de la Sociedad Unión Israelita Tucumana (Kehilá), que permiten conocer a través de los textos generados por la misma institución cómo fue la experiencia de inserción y crecimiento. Pero también están las voces de quienes, desde distintos lugares, hicieron su aporte. “Las entrevistas se hicieron a personajes seleccionados por su experiencia singular de vida o porque fueron representativos de la comunidad durante estos 100 años”, dice la autora del libro, Elisa Cohen de Chervonagura, docente asociada de la Universidad Nacional de Tucumán e investigadora independiente del Conicet.

Así, están quienes se vincularon con la comunidad judía a partir de su trabajo, como Carlos Lescano, tucumano, quien se ocupó durante 42 años del cementerio judío de la provincia y cuenta: “Yo andaba haciendo changuitas en el cementerio y conociendo de paso a los paisanos. (…) Por eso a vece yo le digo a muchos, yo soy más idish (judío) que goi (cristiano). Porque me he criado ahí”. Ese registro, coloquial, se lee en el libro y se funde con otros, como el de Efraín Wachs, cuyo abuelo vino a la Argentina a fines del siglo XIX, desde Austria, o el de Salomón, que llegó desde la aldea polaca de Grodno cuando tenía 10 años.

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¿Qué particularidades tuvo la inmigración judía a Tucumán? En la Argentina es muy poco lo que se conoce de los procesos migratorios judíos en las provincias, por lo general se toma Buenos Aires y se infiere que en el resto del país pasó lo mismo, pero hay características regionales. Creo que en Tucumán hay una mayor cohesión institucional por el hecho de tener menor población judía–, dice Cohen.

Una modalidad comercial que los “paisanos” habían traído de las aldeas y pueblos europeos –la venta en pequeñas cuotas sin garantías– es otro de los motivos que atrae a los judíos de la Capital Federal y de las colonias agrícolas a Tucumán. “Como en toda corriente migratoria, el éxito económico siempre es un aliciente para la comunidad. Pero no fue sólo eso: la universidad de Tucumán también atrajo a muchas familias judías”, explica Cohen.

Luciana Orsi, licenciada en Comunicación, estuvo a cargo de la reconstrucción de la etapa fundacional. Una tarea complicada, ya que en los archivos del principal diario de la provincia, La Gaceta, fundado en 1912, había apenas una referencia a la comunidad. Dice Orsi: “La llegada de los judíos otorgó una fisonomía y un ritmo muy particular a la vida de la provincia, tanto en el ámbito cultural como económico, político y social”.

por Nora Viater

 

Fuente: 

Diario Clarín 25/10/2010

Informacion Adicional: 

Qué es la Kehilá:
La Kehilá fue fundada con el nombre de Sociedad Israelita Tucumana con el propósito de atender las funciones del culto, la celebración de festividades tradicionales, la adquisición del Matzá (pan ácimo), ayudar a los judíos necesitados y principalmente subsanar la falta de un cementerio propio para los practicantes de dicha religión.
 
Recién en el año 1911 se consolidó como una entidad representativa fundada por asamblea, por lo que cambió de nombre y pasó a llamarse Sociedad Unión Israelita haciendo alusión a las dos tendencias societarias, la popular y la conservadora.
 

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Bibliografía:
Ricardo Feierstein – Historia de los judíos argentinos – Editorial Planeta. Buenos Aires, 1993

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