Una Buenos Aires de laburantes y mate en la vereda: la del gran Calé

Homenaje en el Museo del Humor a cinco décadas de su muerte. El humorista gráfico, fanático de River y del tango, publicó una tira semanal en Rico Tipo entre 1951 y 1963.

“Sea buen chico –Regrese al hogar– Divito”. Cuando mandó ese telegrama, el director de la revista Rico Tipo ya había enviado hasta la casa de Alejandro del Prado a un colaborador para que retirara el original de su página semanal. Esta vez, aunque afectuoso, insistía por una vía más formal: es que Calé, como se conoció a Del Prado en el mundo del humor gráfico, empujaba las ventas de esa revista emblemática con su tira “Buenos Aires en camiseta”, que se publicó entre 1951 y 1963. El telegrama estuvo en algún cajón o en algún estante del departamento de María Ester, compañera de toda la vida de Calé, hasta que, en 2013 y para conmemorar al artista a 50 años de su (precoz) muerte, lo recuperó el Programa Nacional de Investigación en Historieta y Humor de la Biblioteca Nacional. La muestra Trapitos al sol pudo verse en la Biblioteca y ahora está disponible en el Museo del Humor (MuHu). Corría la década del 50 del siglo pasado cuando Divito le envió esas palabras a Calé, pero su historia había empezado antes: nacido en 1924, vivió en Rosario hasta que le tocó hacer el servicio militar. Después, decidió que su destino estaba en Buenos Aires y que su gran sueño se disputaba entre dos ilusiones: ser cantor de tangos o jugar en la Primera de River. Los dos planes fracasaron, pero no su estadía en la gran ciudad: a veces conflictiva, sobre todo cuando le tocó escapar de algunas pensiones sin pagar, Calé llegó a Buenos Aires en 1945. Y el dato no es menor: el 17 de octubre de ese año, patas en la fuente mediante, el peronismo llegó a la Plaza de Mayo para quedarse en todo el país. Eso volvió más visibles a las clases más bajas que, en su carácter trabajador, vieron reconocidos algunos nuevos derechos. Eso dibujó y guionó Calé, primero en revistas como Descamisada o El laborista, después en Rico Tipo: los laburantes que iban y venían de la obra en construcción o de la oficina en colectivo, trolebús o subte, que esperaban el fin de semana para que ir a la cancha los sacara del agobio de la rutina. Las mujeres que los esperaban conversando en la vereda, chusmeando a los nuevos vecinos que bajaban sus bártulos del camión de mudanzas, cerrando las ventanas a la hora del radioteatro, de vuelta en la vereda a la hora del mate, invadiéndola con reposeras, mesa de tablón y caballetes en verano, vaciándola en invierno. “Calé fue un autor de culto, y quizá el que mejor representó la idiosincracia porteña popular”, dice Hugo Maradei, director del MuHu. Es que una de las características que subyace en los originales, bocetos, guiones y maquetas que se exhiben es el costumbrismo, la radiografía de una época. Pero no es la única: “En una primera mirada aparece el costumbrismo, pero además se ve cómo Calé mostraba una misma situación desde más de un punto de vista, invita al lector a ponerse en el lugar del otro”, detalla Judith Gociol, que curó la muestra en el marco del Programa Nacional de Investigación en Historieta y Humor de la Biblioteca Nacional. Esa doble mirada se ve especialmente en algunas viñetas, como la que muestra un paredón de barrio durante el día, silencioso hasta el aburrimiento, y el mismo paredón en la oscuridad: se escuchan (se leen) besos, más besos y promesas de “para siempre”. Esa misma lógica opera cuando un peatón le suplica al colectivero que le pare, que qué le cuesta uno más, y un cuadrito más tarde, ya subido y apretujado, se queja de que suba otro pasajero. Cuelgan algunas camisetas en el Museo del Humor. Dicen “fóbal”, “rioba”, “gotán” o “metejón”, algunos de los temas que Calé, que no jugó en Primera pero se dio el gusto de escribir y dibujar en la revista River, llevó a sus tiras, en lunfardo o hablando capicúa. “Usted es el que mejor contribuye a que el lector pase un momento agradable y entretenido”, le escribió un seguidor de “Buenos Aires en camiseta” a la redacción de Rico Tipo. Ese rato agradable –el que le dictaba los telegramas a Divito– se reproduce en el Museo del Humor. por Julieta Roffo  AGENDA“Calé – Trapitos al sol”Dónde: Museo del Humor (Av. de los Italianos 851, Costanera Sur)Cuándo: Hasta el 16 de marzo. De lunes a viernes de 11 a 18; sábados, domingos y feriados, de 10 a 20.Entrada: Jueves a domingos y feriados, $10; lunes, martes y miércoles, gratis.  Fuente: 

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Diario Clarín 6/2/2014

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