Un recorrido diferente por la historia

La exposición Panteón de los Héroes, que se inaugurará mañana a las 19 en el Espacio Fundación Osde, exhibe dibujos, esculturas, fotografías y grabados, instalaciones, pinturas y videos de 39 artistas contemporáneos centrados en revisitar episodios y figuras de la historia nacional.

Con la idea de desacralizar a los héroes o de humanizarlos, esta muestra cuestiona en clave humorística y con ribetes de ironía las figuras de los próceres argentinos. Pero también hace una escala por aquellos sujetos históricos invisibilizados por la construcción mitrista, como indios, gauchos, negros e inmigrantes.

La muestra remite a ese imaginario patriótico conformado a lo largo del siglo XIX que instauró héroes y sucesos. Las miradas -algunas ácidas- de los artistas contemporáneos ponen esto en cuestión, delinean historias, ensayan representaciones alternativas y distorsionan a los íconos de la historia, explica a Télam los curadores Isabel Plante y Sebastián Vidal Mackinson.

Panteón está dividida en cuatro núcleos temáticos, uno de los cuales es un espacio, o suerte de usina de materia prima, que incluye objetos originales, bocetos y obras del siglo XIX, prestados por el Museo Histórico Nacional.

En este reducto se pueden contemplar una estatua miniatura de Simón Bolívar, un retrato anónimo de Juana Azurduy, la caricatura de San Martín de 1819 y la reproducción de un panfleto inglés con versos satíricos sobre el botín que se llevaron en 1806.

La muestra sugiere hoy una revisión del pasado histórico -con sus relatos, recovecos y sus representaciones visuales- por parte de los artistas locales que veinte años atrás no hubiera sido posible, en tanto producción y subjetividades.

No sólo el clima bicentenario demanda revisitar la construcción de la historia, también, según Plante, el mundo del arte indaga sobre esta cuestión. De los años 60 a esta parte, el arte abandona la idea de la reflexión de sus propias especificidades y da un giro referencial hacia otras cuestiones, como la historia.

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Obras de Luis Felipe Noé como La imagen agónica de Dorrego, de 1961 y Cuando calienta el sol aquí en la patria (1963) son parte del canon de la muestra. También Una clase de historia nacional (1977) donde Carlos Gorriarena cita la emblemática foto del regreso de Perón a la Argentina en 1973 bajo el paraguas abierto por José Ignacio Rucci.

La idea es tomar este panteón con cierto matiz irónico, indica Mackinson. Es que en este juego de armar y desarmar a los héroes aparecen trabajos irrespetuosos que interpelan al visitante. n.

Alejado del aura Billiken, Marcelo Bordese somete a su San Martín -quizá el héroe más revisitado- a una caricaturización profunda: Esta obra profana los símbolos del origen patrio con la alusión a una historia violenta y machista, explican los curadores.

O en Próceres (2004) donde Leo Chiachio y Daniel Gianone se autorretratan frente a frente como Bolívar y San Martín en el afiche del film El Santo de la espada (1969). Genera otros sentidos. Que sea una burla tiene que ver con la propia mirada y la construcción de la historia que tenemos», sugiere Plante.

Expuesta en el núcleo «otros» sobresale Leonel Luna quien retoma la pintura El juramento de los treinta y tres orientales (1875-77) del uruguayo Juan Manuel Blanes, y por medio de herramientas digitales reemplaza a esos orientales por chinos, coreanos y japoneses. Él trae la contemporaneidad y la vincula con la integración cultural de las migraciones más recientes, sostiene.

Daniel Santoro, especializado en la iconografía peronista, retoma la pintura del La vuelta del malón de Ángel della Valle y Alberto Passolini muestra una versión de historieta aniñada del «Retrato de Manuelita Rosas» de Pueyrredón (1851) y la titula Manuelita y el terror (2008).

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Otro hallazgo es «Ismael Palacios» (2006) de Patricio Larrambebere que rescata una historia insólita: el gaucho que fue contratado como domador en el circo de Buffalo Bill en Londres, donde conoció a la Reina Victoria. Desarma la imagen del gaucho que en la historia no está sujeto a cambios, dice Mackinson, Cristina Piffer rearma la iconografía de billetes de circulación durante fines del siglo XIX con representaciones de vacas gordas. Muestra una Argentina agroexportadora plasmada en serigrafías sobre vidrio y pintada con sangre vacuna deshidratada.

En el mismo correlato, El peso (1996) de Esteban Álvarez plantea con humor la supuesta equivalencia uno a uno del dólar y el peso. Si el visitante se aleja verá la moneda en circulación, pero una mirada atenta permite ver que son dos monedas superpuestas, una de veinticinco y otra de cinco centavos.

Agustín Blanco presenta 27 pequeños retratos: En algunos casos son una fusión monstruosa como el Che Guevara con el dictador Jorge Rafael Videla, que interpelan violentamente al visitante.

Pero la mirada también requiere un trabajo de decodificación.

Perón con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner con Juana Azurduy son las que hizo para esta muestra, porque también es una suerte de panteón de patriotas actualizado, esboza Plante.

El resto de las obras son de Luis F. Benedit, Cristina Coll, Julián D´Angiolillo, Leticia El Halli Obeid, Estanislao Florido, El Plan (Marcelo de la Fuente – Ricardo Visentini), Grupo de Arte Callejero, Norberto Gómez, Alberto Heredia, Magdalena Jitrik, Cándido López, Nuna Mangiante, Eduardo Molinari, Javier Olivera, Daniel Ontiveros, Juan León Pallière, Carlos Enrique Pellegrini, Ricardo Pons, Juan Carlos Romero, Graciela Sacco, Rogelio Yrurtia, Eduardo Schiaffino, Guillermo Srodek-Hart, Graciela Taquini y Res.

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Panteón… se puede recorrer hasta el 28 de mayo de lunes a sábados de 12 a 20 en Suipacha 658, 1º piso, con entrada libre y gratuita. 
 
 

Fuente: 

Agencia Telam 30/3/2011

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