Un nuevo libro revela que Casanova amaba a las mujeres que conquistaba

Aburrido y exiliado en los bosques de pinos del interior de Bohemia, lejos de las ciudades y de las mujeres que había amado y abandonado, un envejecido Giacomo Casanova pasó sus últimos años escribiendo sus memorias. La Venecia donde había crecido ya no existía. París, la ciudad que tanto amaba, era presa de la revolución. Escribir era, tal como declara en el prólogo de la obra, “el único remedio que se me ocurrió para no enloquecer o morir de pena”. El libro, “Historia de mi vida”, publicado veinte años después de su muerte en 1798, garantizaría que el hombre cuyo nombre sería sinónimo de seducción, no cayera en el olvido.

Hasta ahora, el alcance y el detalle de las proezas sexuales de Casanova quedaron velados, primero por el puritanismo alemán, y luego por una transcripción descuidada y hasta “errónea” de sus escritos. Un nuevo libro de la editorial francesa Laffont –que el 25 de abril pondrá a la venta el primero de cuatro tomos– se propone revelar a Casanova en toda su gloria. Está basado en el manuscrito original de 3.682 páginas, que fue adquirido por la Bibliothèque Nationale de France en 2010 en 7,5 millones de euros, que pagó un donante anónimo. Jean-Christophe Igalens, profesor de la Universidad de Niza y especialista en Casanova, que co-produjo el libro, comentó que revela al famoso libertino como “un personaje mucho más complejo que el clisé que es en la actualidad. Sí, era un seductor, pero también fue seducido. Amó a las mujeres con las que tuvo romances. No era sólo el personaje superficial que llevaba a una mujer a la cama y la abandonaba. Tenía relaciones profundas con ellas”, dijo Igalens. En 1821, a 23 años de la muerte de Casanova, su sobrino vendió el manuscrito de Histoire de Ma Vie a un editor alemán. Al leerlo, Friedrich Arnold Brockhaus consideró que era imposible de publicar debido a su inmoralidad y porque en el texto francés había mucho italiano. Se publicó una vez depurado, los pasajes demasiado procaces fueron eliminados y durante los 140 años siguientes sería la única versión disponible. El original permaneció guardado bajo llave. Aún así, sedujo a escritores franceses, entre otros a Henri Beyle, más conocido como Stendhal, y a Alfred de Musset, el poeta y dramaturgo. “El siglo XIX, cuando Casanova fue descubierto, era un período muy burgués. Para escritores como Stendhal y Musset que lo leyeron, representó un orden moral menos limitado y restringido que el de ellos”, dijo Igalens. El manuscrito estuvo a punto de perderse cuando las oficinas de Brockhaus fueron bombardeadas por los Aliados en 1943. Se dice que Winston Churchill preguntó cuál había sido su destino. Casi de milagro, salió indemne y fue enviado a la bóveda de un banco. En 1960, se publicó el texto completo en el francés original, seguido por una versión inglesa en 1966. “El problema fue que (la versión francesa) contenía muchos errores y faltas en la transcripción”, dijo Igalens. “Esta edición es más seria. No hay ningún descubrimiento escandaloso que vaya a cambiar nuestra imagen de Casanova, pero es novedosa y especial porque son completamente distintas las variantes y las páginas”. Igalens menciona el relato de la primera visita de Casanova a París en 1750, cuando escribe sobre la maison de plaisir llamada Hôtel de Roule. “En la nueva transcripción tenemos muchos más detalles; es más precisa. Casanova describe a las mujeres en la maison, cómo eran, cómo les pagaban, y es muy preciso respecto de lo que ocurría… hay grandes diferencias entre el manuscrito original y lo que se publicó en 1960”. Traducción: Cristina Sardoy Fuente: 

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Diario Clarín 3/4/2013

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