Un militar retirado reconoció la complicidad civil con la dictadura

«Era un secreto a voces que gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la justicia tenían contacto con el comando», dijo Juan Amelong, condenado en 2009 a reclusión perpetua.

Es un secreto a voces que gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la justicia tenían contacto con el Comando», afirmó ayer el teniente coronel retirado Juan Daniel Amelong al declarar ante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) de Rosario, en un juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. El militar retirado, condenado en 2009 a reclusión perpetua en otro juicio por delitos de lesa humanidad, amplió su declaración indagatoria en el juicio por la causa Guerrieri II que se lleva adelante en Rosario. Allí se refirió a los vínculos de civiles con el Comando del II Cuerpo de Ejército, cuyo primer jefe durante la dictadura fue el general Ramón Genaro Díaz Bessone, remplazado en 1977 por Leopoldo Galtieri.  Los dichos de Amelong fueron en la línea de la declaración testimonial que un rato antes había brindado ante el tribunal el periodista y escritor rosarino Carlos Del Frade, propuesto por la fiscalía.  En su declaración, Del Frade sostuvo que «los militares son los títeres del poder económico». «La mujer de Agustín Feced (fallecido jefe de la policía rosarina durante la dictadura) dijo que Alberto Gollán (propietario de Televisión Litoral de Rosario) y el presidente de Acindar se reunían con Feced dos veces a la semana para analizar la marcha» del proceso, indicó Del Frade.  En tanto, Amelong se refirió también al asesinato de su padre el ingeniero Raúl Amelong, que ocupaba un cargo ejecutivo en la empresa Acindar, hecho ocurrido en junio de 1975 presuntamente a manos de un grupo guerrillero. «Yo nunca tuve deseos de venganza con quienes mataron a mi padre, porque mi padre dijo que los perdonaba, así que yo no soy quien para vengarlo», dijo durante la audiencia ante el TOF1.  Luego explicó que en 1975 era subteniente en el Ejército: «Le había dicho al jefe que yo me iba de baja por la falta de operaciones de la fuerza, porque nos mataban a un amigo y no se hacía nada. Después de la muerte de mi padre, gente me dice que el Ejército estaba haciendo muchas cosas y que me quede porque esto iba a cambiar», agregó.  Consultado por el tribunal qué significaba que «esto iba a cambiar», el imputado explicó que «el Ejército iba a tener mayor participación de la que teníamos en contra de la subversión».  También en la audiencia de ayer  en el juicio por la causa Guerrieri II, que investiga el circuito represivo que estuvo bajo el mando del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario y operó en cinco centros clandestinos, declaró el periodista local José Andrés López. El testigo, que militaba en el Partido Comunista, contó que conoció al desaparecido Rubén Messiez, quien formaba parte de la misma fuerza política. En el juicio hay 12 imputados entre militares retirados y personal civil de inteligencia que actuaron en el Batallón 121 de Rosario. Fuente: 

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7Diario Tiempo Argentino 28/9/2013

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