Un libro revela que 23 peruanos permanecieron en campos de concentración nazis

El periodista Hugo Coya descubrió que 23 peruanos permanecieron cautivos del nazismo en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, 22 de los cuales eran de origen judío, sólo una de ellas permanece con vida y otra fue nominada “la Schindler peruana” porque se unió a la resistencia francesa y salvó a decenas de judíos y soldados aliados.

Coya explicó a Télam que llegó a esta historia de casualidad: “en el 2004, en un viaje a Polonia decidí visitar Auschwitz y se me ocurrió consultar si había habido personas de origen peruano en el campo. Grande fue mi sorpresa cuando encontré connacionales. Así que empecé una investigación que concluyó en este libro” titulado `Estación final´ (de Editorial Anagrama). Editado en el 2010 en el Perú -donde fue best seller en el género no ficción- llega a la Argentina de la mano del autor, quien lo presentó anoche en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, ante una nutrida concurrencia y funcionarios de la embajada de su país. “Casi no disponía de datos y empecé a exponer el tema en las redes sociales para poder reconstruir la historia de estos 23 peruanos”, explicó Coya a Télam. Recién luego de cinco meses, y una ardua paciencia, sus mensajes comenzaron a dar resultado en Facebook y Twitter: “La primera información que recibí provino desde California, y pude empezar a reconstruir las 23 historias poco a poco”. ¿Cómo llegaron esos peruanos a Europa y a los campos?, consultó Télam al actual titular del directorio de la Agencia Peruana de noticias Andina: “Los motivos fueron diversos, pero en general estuvieron vinculados a temas económicos o para volver a sus raíces”. Cuando se le consultó sobre las historias que más le impactaron, Coya destacó rápidamente dos. “La primera es la de Victoria Barouch de Waisberg (hoy de 87 años), la única sobreviviente de los 23 peruanos, y que hoy vive en los Estados Unidos junto a su familia”. El investigador destacó que “Barouch se salvó por ser una gran conocedora de la historia de los Incas. Como usted sabe -explicó Coya- la papa era un cultivo incaico que los colonizadores españoles llevaron a Europa. Barouch pudo sobrevivir al hambre porque, en Auschwitz se guardaba, entre las costuras de su ropa, pedacitos de cáscara de papas porque sabía que en la cáscara está lo más nutritivo del tubérculo, y con eso logró alimentarse”. “También me impresionó su capacidad de resistencia a los tormentos ya que sobrevivió a cuatro campos”, indicó. Y el otro ejemplo que Coya trajo al diálogo fue la historia de la única persona de origen peruano y no judía que falleció en una de las mayores tragedias humanas del siglo pasado: Madeleine Truel, la llamada `Schindler peruana´. “Madeleine no fue una víctima más, pudiendo regresar a Perú decidió pasar a la resistencia francesa y salvó de la muerte segura a decenas de judíos y paracaidistas americanos y británicos falsificando documentos en la Francia ocupada por los nazis”, remarcó Coya, y destacó que a través de un documental se está tratando de hacer justicia a su memoria en su país natal. Truel, que abrazó una profunda fe católica, viajó a París en 1924 y estudió en La Sorbona hasta que estalló la guerra. “Bajo esta situación ella pudo haber regresado a Perú, pero decidió quedarse al ver las grandes injusticias y el sufrimiento de niños y familias judías que vivían en su edificio”, explicó. Así fue que decidió unirse a la Resistencia francesa donde se ocupó de falsificar documentos. Coya explicó que Truel fue “arrestada y torturada por la Gestapo el 19 de junio de 1944, y a principios de 1945 fue deportada al campo de concentración de Sachsenhausen donde la apodaron como `pájaro de las islas´ por la alegría y esperanza que transmitía” en medio de la tragedia. Esta heroína falleció el 3 de mayo de 1945 en Stolpe, en medio de una de las `marchas de la muerte´ iniciadas por la retirada del ejército nazi ante la avanzada de los aliados. Antes de ser enterrada, una de sus compañeras le puso el brazalete con la estrella de David amarilla, que portaban obligadamente los judíos, y otra colocó sobre su pecho geranios rojos y blancos haciendo honor a la bandera del Perú, recordó el periodista.El nombre de Madeleine Truel aparece inscripto en el memorial de homenaje a todas las personas deportadas desde Francia, frente a la Catedral de Notre Dame. “Mi libro es una lucha contra el olvido y un intento de remarcar la victoria sobre la muerte”, consideró Coya, quien agregó que su investigación “busca darles un justo homenaje a estas personas, que ya se lo merecen por derecho propio”. por Guillermo Lipis Fuente: 

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 Agencia Telam 12/9/2012

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