Un libro recuerda el histórico paro de la UOM de Villa Constitución en 1975

En el Centro Cultural Valentín Barros, que el sindicato tiene en La Matanza, se realizó la presentación de la obra que rememora la lucha de 60 días que paralizó la producción siderúrgica en el cordón industrial del río Paraná, y que concluyó con la “ocupación militar” tanto del gremio como de la entonces ciudad obrera.

Una larga huelga. Historias de metalúrgicos, es el libro que relata a través de testimonios de los protagonistas y crónicas de la época, la huelga realizada por obreros metalúrgicos en la localidad santafesina de Villa Constitución en 1975. Su autor, el dirigente sindical Victorio Paulón, es quien lleva adelante este relato, que delinea la violencia que ejercieron las Fuerzas Armadas sobre el movimiento obrero argentino. En la actualidad, Paulón se desempeña como secretario de Relaciones Internacionales de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), conducida por Hugo Yasky. «La huelga –dice el autor– fue una resistencia heroica en medio de un clima de represión creciente, de asesinatos. La huelga duró 60 días, en el día 40 fui detenido con otro compañero de lucha que era delegado de Acíndar, Zenón Sanchez . Son asesinados más de 30 compañeros, alrededor de 300 metalúrgicos pasan por las cárceles y son despedidos cerca de 1000 trabajadores.» Como testigo y partícipe de aquella lucha, Paulón detalla el desarrollo de los hechos. «El conflicto estalló como una rebelión a un modelo sindical que era el vandorismo, en el marco del mejor momento del retorno de Perón. Surgió una comisión interna opositora en Acíndar, donde el más politizado había sido un compañero que había sido echado de la fábrica tres años antes, el Gringo Sagrisitani, y los demás –continúa– eran parte de una joven vanguardia de muchachos de veintipico de años, delegados de base que habían ganado las elecciones como delegados. Finalmente, para tener derecho a elegir a sus representantes, se produjo una toma de la fábrica, donde hubo rehenes, y se firmó un acuerdo que en 180 días se normalizó. Triunfó la lista marrón encabezada por Alberto Pichinini y duró tres meses en el sindicato. Esa seccional fue intervenida el 20 de marzo de 1975, en pleno auge de López Rega, plena derechización, con Perón ya fallecido, y se desató una represión inusitada. En la ruta vieja la caravana que venía a ocupar Villa Constitución tenía dos kilómetros de largo. Con carros de asalto, patrulleros, autos de civil. Se tomó militarmente la ciudad, fueron detenidos 150 compañeros, la gran mayoría delegados, y prácticamente se formó el comité de lucha con la segunda línea. Se eligieron por asambleas dos representantes por fábrica. Yo trabajaba en Vilber y fui a parar a ese comité de lucha. En la seccional había en ese momento cerca de 7000 obreros.» El sindicalista evoca lo que lo movilizó a realizar este libro. «Esta historia de la que fui protagonista, considero que fue uno de los grandes hitos del movimiento obrero, como lo fue la Patagonia, la Forestal , la huelga del ingenio Las Palmas, el 17 de octubre, entre otros.  Cuando me tocó ser testigo de la causa Díaz Bessone –prosigue Paulón– donde me presentaron como testigo por la desaparición de mi hermano que fue secuestrado el 19 de julio de 1976, yo ya estaba preso en la cárcel de Chaco, incomunicado, por lo que me enteré seis meses después. La fiscalía estaba interesada por saber de la pata civil o de la complicidad empresarial en el golpe de Estado. Acindar fue la cocina del golpe de Estado, porque José Alfredo Martínez de Hoz era presidente del directorio de la empresa y luego pasó a ser ministro de Economía. Y en el puesto que él ocupaba en la empresa lo sucedió el general retirado Alcides López Aufranc, a quien llamaban ‘el zorro de Magdalena’ y fue rebautizado por los obreros cordobeses como ‘el tero de la cañada’. Este militar fue adiestrado en la escuela francesa de seguridad nacional, en secuestro y desaparición de personas, o sea que los personajes centrales de lo que sería el período más negro del país estaban vinculados a Acindar.» Para finalizar, el dirigente señala que «el relato también es la evocación de compañeros de militancia, que desaparecieron, que fueron asesinados, la historia de sus hijos… Porque la historia de los `70 es una historia que sigue muy viva.»  Fuente: 

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 Diario Tiempo Argentino 12/10/2012

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