Tras un año, El Paraíso de Mujica Láinez sigue aún en peligro

Hace frío en El Paraíso. Este invierno no hay estufas encendidas en la que fue la casa de Manuel «Manucho» Mujica Lainez en La Cumbre. Y no porque no haya habido bajas temperaturas; lo que falta son recursos. El dinero disponible se administra con cautela. No se resolvieron las dificultades financieras que ponen en riesgo que la casa-museo siga abierta.

Hace un año, Ana Mujica, la hija del escritor, advirtió que necesitaban ayuda para mantener la casona en Cruz Chica (al lado de La Cumbre), donde su padre vivió sus últimos 25 años y concibió buena parte de su obra. La ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, se contactó con ella y ofreció apoyo. Hubo diálogo y reuniones «muy amables» dice Ana a LA NACION, pero pese a la «buena disposición» de la funcionaria los recursos nunca llegaron. Para salvar la situación, en septiembre del año pasado, se organizó un cóctel. Con lo recaudado se llegó hasta ahora. Hay que sumar a eso lo que se recauda por entradas. Para funcionar El Paraíso requiere entre 35.000 y 40.000 pesos mensuales. Una cifra «irrisoria», admite Ana. Es para pagar el sueldo de dos encargadas de guiar a los visitantes, un custodio nocturno (ya registraron varios intentos y un robo) y gastos corrientes como la luz o el gas para calefaccionar. «Seguimos en riesgo. Hacemos todo lo que podemos, pero no hemos recibido nada de nada. Vamos mes a mes porque no queremos cerrar, aunque se hace muy difícil.» Menciona el aporte económico que, desde hace años, recibe de la senadora Norma Morandini. Cuenta que la charla con Parodi fue en «buenos términos», pero que la burocracia impidió que se canalizara la ayuda. «Nos atendió muy bien, pero aparentemente es difícil entregar dinero para pagar sueldos.» El compromiso era un subsidio hasta diciembre próximo, aunque nunca se aclaró el monto. El diputado radical por Córdoba, Mario Negri, también estuvo con la familia. Presentó un proyecto para que la casa se declare «patrimonio histórico nacional». Ana agradece la iniciativa, pero en términos económicos no implica ningún aporte. El alcance se limita a preservar la arquitectura. Ana explica que este año, para «estirar» los recursos, no se hicieron funcionar las estufas. El museo abre sábados y domingos, pero como La Cumbre es una zona de frío, hay que «calefaccionar desde unos tres días antes y eso es muy costoso». Aclara que el encuentro hecho hace un año bajo el lema «Ayude a salvar El Paraíso» fue útil para recaudar los fondos que evitaron el cierre del museo, pero por más cuidado que se ponga, el dinero vuelve a escasear. Además del compromiso incumplido de Parodi, la familia Mujica Lainez había enviado cartas a autoridades provinciales y municipales en las que comentaba las penurias económicas que atraviesa el museo. Tampoco recibió respuestas. «Manucho» compró las siete hectáreas y siete casas en La Cruz en 1969, cuando le pagó $ 7 millones al español Ramón Avelino Cabezas. El número siete, como buen amante del ocultismo que era, fue un atractivo extra para el escritor. En la casona principal se conserva su biblioteca (diezmada por la venta de unos 20.000 volúmenes que terminó en una causa judicial) y sus colecciones de arte. En el mismo predio, en otras casas, vivieron su esposa, Ana de Alvear, y sus tías. En la actualidad, la familia tramita ante el Fondo Nacional de las Artes un subsidio para instalar unas cámaras de seguridad. La respuesta fue positiva, aunque todavía no se entregó. «Estamos aterrorizados porque hemos tenido intentos de robo y ya se llevaron una escultura», confirma Ana. El museo fue creado por la donación de la viuda de «Manucho». Su hija insiste en que sería una «pena» que tanto esfuerzo quedara en la nada, cuando es tan «poco» lo que se necesita para seguir adelante. por Gabriela Origlia Fuente: 

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Diario La Nación 13/8/2015

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