Subastan una emblemática máquina de escribir de Capote

“Soy un autor completamente horizontal”. Así se definía el periodista y escritor Truman Capote, uno de los autores más influyentes del siglo pasado. Su “horizontalidad” era literal: pensaba y escribía acostado en una cama o en un sillón, fumando, bebiendo café (“o jerez, o martinis, a medida que avanza la tarde”). Corregía ese primer borrador escrito a mano y elaboraba un segundo manuscrito, también a mano. Y recién ahí, lo mecanografiaba, también sobre papel amarillo (“un tipo muy especial de papel amarillo”), con la máquina de escribir apoyada en sus rodillas, sin salir de su cama (“escribo muy bien con la máquina en mis rodillas, unas cien palabras por minuto”).

 Esa máquina de escribir que Capote aprendió a domar sobre su cuerpo y a la cual le dictó una de las obras más importantes del “Nuevo periodismo” fue subastada ayer por 8.281 dólares en el sitio de Web estadounidense eBay. Según la información que aportó el propietario de la máquina, una Smith Corona cuyo valor de mercado no supera los 100 dólares en los sitios de compra y venta por Internet, Capote la habría usado para escribir “A sangre fría”, su obra cumbre publicada en 1966, que relata el asesinato de los Clutter, una familia de un pequeño pueblo en Kansas, en 1959. El lote de la subasta incluía una carta para el comprador firmada ante escribano que expresaba cómo llegó a manos del anónimo vendedor. Este documento, fechado en 1978, dice: “Estoy vendiendo la máquina de escribir, papel, material de oficina y un sombrero personal del señor Truman Capote. Estas cosas personales me fueron dadas por el señor Capote. Lo recogí en el aeropuerto de Kansas City, Missouri, varias veces y lo llevé a Holcomb, Kansas. El señor Capote estaba consiguiendo información sobre un crimen que tuvo lugar allí para un libro que estaba escribiendo (el caso de los Clutter, que cubrió inicialmente para la revista New Yorker). Nos hicimos amigos de por vida y lo visité dos veces en Los Angeles, California”, señala la carta. El lote subastado salió a la venta a un valor de 7 mil dólares y se lo disputaron dos coleccionistas, de los que no se supo la identidad. Quizás el comprador sea un fanático de la obra de Capote. Quizás se haya decidido a comprar la máquina después de haber leído una frase del escritor (“Toda mi vida supe que podía tomar un puñado de palabras y que al tirarlas al aire descenderían en el sitio apropiado”). Quizás esté ahora mismo, acostado en una cama, con un vaso de whisky al alcance de la mano y la máquina de escribir en las rodillas, preguntándose si habrá quedado algo de la magia de Capote en esa vieja Smith Corona. por Diego Geddes Fuente: 

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 Diario Clarín 28/4/2012

Informacion Adicional: 

Quién fue Truman Capote:

(Truman Streckfus Persons; Nueva Orleans, EE UU, 1924-Los Ángeles, 1984) Novelista estadounidense. Pese al carácter profundamente realista de su obra, combinó en sus narraciones el misterio y el refinamiento literario, poniendo de manifiesto las oscuras profundidades psicológicas del sistema norteamericano a través de caracteres inquietantes, como en el caso de A sangre fría (1966), la más famosa de sus novelas. A los cuatro años sus padres se divorciaron y durante el resto de su niñez vivió la peripecia y la soledad del típico producto de “hogares separados” (inestabilidad o bonanza, traslados entre uno y otro progenitor), todo ello con el horizonte imperturbable de las granjas del Sur profundo y rural. Su madre se volvió a casar con un próspero hombre de negocios apellidado Capote, nombre que adoptó Truman casi de inmediato. Escritor precoz, desde muy adolescente había comenzado a pergeñar historias para, como él mismo diría, paliar la soledad de su infancia. A los dieciocho años entra a trabajar en el New Yorker y a los veintiuno deja el periódico y publica un relato, Miriam, en la revista Mademoiselle, que atrae la atención de los críticos y es seleccionado para el volumen de cuentos del premio O’Henry de 1946. Después del galardón y tras haber conseguido que se hablara de su estilo “gótico e introspectivo” y de la influencia de Poe en sus cuentos, Truman Capote escribe, durante dos años, Otras voces, otros ámbitos (1948). Esta novela impresionó más por su abierto planteamiento de las relaciones homosexuales que por sus verdaderos méritos literarios, y por sus reflejos autobiográficos más que por su delicada exposición de las vivencias infantiles: un niño solo, Joel, que busca a su padre en el profundo Sur y termina por elegir a un transvestido como figura paternal. En esta su primera novela, Capote fue comparado con Alain-Fournier, el autor de El gran Meaulnes, por su peculiar objetivación poética del mundo de la infancia, por su atmósfera lírica y por su exaltación de la naturaleza. Vinieron luego los años de sus viajes y de residencia en Italia, Grecia y España; visitó también la Unión Soviética. Durante la década de los cincuenta publica insuperables entrevistas en Playboy y termina una de sus novelas más deliciosas, Desayuno en Tiffany’s (1958). El relato gira en torno a Holly Golightly, una joven sofisticada a quien el supuesto autor del relato (está escrito en primera persona) tuvo por vecina antes de convertirse en escritor famoso. Holly es una muchacha que vive su vida, sin tener en cuenta los convencionalismos sociales y dispuesta a conservar su libertad como sea. Le gusta vivir y vestir bien, para lo cual no tiene inconveniente en aceptar dinero de los hombres; fingiendo ser su prima, visita en la cárcel a un gangster, Sally Tomato, de quien más o menos inconscientemente hace de mensajera, y que le paga por ello 200 dólares cada semana. En sus “horas negras”, el mejor remedio que encuentra Holly “es tomar un taxi e ir a Tiffany’s”; el ambiente elegante y la tranquilidad que allí se respira tienen la virtud de calmarla. Así pasa Holly por la vida, sin preocuparse por el pasado ni por el futuro; conservando un fondo de inocencia en medio de su alocada vida, que en muchos ambientes se consideraría reprobable. Al final, su amistad con el gangster le hará tropezar con la justicia y la obligará a abandonar el país, desapareciendo de la vida del autor. Su interés por el periodismo y su intensa colaboración con la revista New Yorker lo acercaron a la disciplina del reportaje de investigación, lo que dio como fruto su célebre obra A sangre fría (1966), creadora del género de la non-fiction novel, que relata el caso real del asesinato de la familia Cutters, basándose en documentos policiales y el testimonio de los implicados. Por esta novela, junto a Norman Mailer y Tom Wolfe, Capote es considerado uno de los padres del new journalism (nuevo periodismo), que combina la ficción narrativa y el periodismo de reportaje, dentro de una nueva concepción de la relación entre realidad y ficción. La escritura de esta novela le llevó siete largos años y la crítica no tardó en saludarla como la novela más “dura” y significativa de la década de los sesenta. Minuciosa reconstrucción de un crimen real (el despiadado asesinato de una familia de granjeros de Kansas), A sangre fría llegó a ser, tras su publicación, el mejor exponente de la novela-documento o novela-reportaje, y un claro ejemplo del nuevo género narrativo que diluye los límites del periodismo y la literatura. Para la realización de su novela, Capote llevó a cabo una dilatada investigación de los terribles hechos que relata y realizó numerosas entrevistas, manteniendo un estrecho contacto con los asesinos antes de ser ejecutados. Narrada con detallado realismo y una fría distancia, la novela es en un estudio incisivo de la América de su época que expone el desorden y la violencia que laten bajo una feliz apariencia de progreso y desarrollo. A principio de los setenta, Capote comenzó a escribir la que sería su obra póstuma e inacabada, Plegarias atendidas. En 1975 publica Música para camaleones, un conjunto de relatos escritos con el magistral estilo de Capote, en los que bucea con implacable lucidez en la poesía y el horror de la vida. Capote, tal vez uno de los mayores narradores del siglo veinte norteamericano, fue un maestro en el arte de la construcción imaginativa (tanto en el relato corto, reportajes o novelas), y sobre todo un poseso de la perfección estilística. Su obra quedará al lado de las ya clásicas de Faulkner, Penn, Welty y McCullers. Fuente: www.biografiasyvidas.com

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