Sepultan en México a la “Mujer mono”, 153 años después de su muerte

Julia Pastrana actuó en circos de Europa, Estados Unidos y Canadá. Su cuerpo fue exhibido incluso mucho tiempo después de fallecida.Julia Pastrana, la mujer indígena mexicana fallecida hace 153 años, que fue exhibida en circos de Estados Unidos y Europa como la “mujer mono”, fue sepultada finalmente con honores en un panteón del noroeste de México, después de los diez años que llevaron los trámites para lograr su repatriación desde Noruega.

“No más Julias Pastranas, no más falta de respeto a la dignidad humana y a los Derechos Humanos”, dijo el gobernador del Estado de Sinaloa, Mario López Valdéz, durante la conmovedora ceremonia en la que se le brindó el último adiós en su localidad natal, Sinaloa de Leyva.  Pastrana, llamada también “La indescriptible”, nació en 1834 en México y murió en Moscú en 1860, pero sus restos fueron a parar a Oslo, Noruega, con fines de investigación y ahí quedaron arrumbados. Pero hace pocos meses el Comité para la Evaluación e Investigación en Restos Humanos de Noruega decidió devolver los restos.La artista mexicana Laura Anderson Barbata, que estuvo presente en la ceremonia, conoció la historia de esta mujer y fue la que impulsó las gestiones para poder repatriarla y que se la sepultara dignamente. Ayer los restos de la mexicana fueron llevados en una carroza fúnebre hasta el panteón municipal en un ataúd blanco cerrado, decorado con flores del mismo color, después de una ceremonia en la alcaldía y una misa católica. La tumba fue sellada con concreto. Incluso después de muerta, el cuerpo embalsamado de Pastrana siguió siendo exhibido como un fenómeno. La mexicana, que medía 1,37 metros de altura, tenía el cuerpo cubierto de vello y una mandíbula tipo simio. Después de que se casó con el empresario inglés Theodore Lent, que hizo negocio con el aspecto físico de su mujer, Pastrana dio a luz a un niño en 1860, que heredó sus características y murió un día después de nacer. Ella misma falleció en los días siguientes, pero su cuerpo siguió en exhibición más de un siglo. En el discurso, el gobernador Mario López Valdez dijo de esta mujer que padecía de hipertricosis, un mal que hace crecer gran cantidad de vello grueso por todo el cuerpo, que “encontró la puerta para mostrarse ante el mundo con dignidad, con altivez”, apuntó. “Con su talento maravilló a muchos seres humanos en Europa, en Estados Unidos y Canadá”, agregó. Tras el homenaje, realizado en la plaza del municipio de Sinaloa de Leyva, se llevó a cabo una ceremonia religiosa en la que el padre Jaime Reyes Retana destacó las cualidades de Pastrana y lamentó que haya sido tratada como un objeto. “El ser humano no está para ser objeto de nadie”, afirmó. Al finalizar la misa, los restos de Pastrana fueron sepultados en el panteón municipal de Sinaloa de Leyva. Cuando fue exhibida, recorrió buena parte de Europa en un espectáculo en el que era presentada como “la mujer mono”, “la mujer más fea del mundo” o “la indescriptible”, en el que demostraba sus dotes artísticas bailando y cantando en inglés, francés y español.  El periplo de los restos comenzó en 1921, cuando fueron comprados por el empresario noruego Haakon Lund, dueño del mayor parque de atracciones del país y que continuó mostrándolos durante décadas hasta que las críticas al espectáculo acabaron con ellos en un almacén. De ahí fueron robados en 1976 y recuperados por la policía noruega, aunque sólo el cuerpo de Julia estaba en condiciones para ser trasladado al Instituto de Medicina Forense de Oslo. El caso similar de damiana El 23 de abril pasado Alemania restituyó el cráneo de la joven Kryygi, de la etnia Aché, capturada en 1896. Sus captores y asesinos de su pueblo la llamaron Damiana. Fue reducida a la servidumbre en la Argentina. Tras su muerte, su esqueleto se exhibió en el Museo de La Plata. Y su cabeza fue a parar a uno de Berlín, Alemania.   “Caibú, aputiné, apallú”, repetía desconsoladamente la pequeña Kryygi en su lengua materna cuando fue capturada con casi cuatro años de edad, sin entender el idioma ni las costumbres de sus apropiadores. Se supuso que la palabra Caibú, nombre propio guaraní usado en tiempos pasados, sería como esa niña llamaba a su madre. Fue la única sobreviviente de la matanza.  El acto de la restitución se llevó a cabo en el Museo Antropológico de La Plata, por iniciativa del Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social en la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en la Argentina. Los datos sobre ella fueron obtenidos debido al trabajo de la antropóloga Patricia Arenas. Proyecto – Siga el show Además de la repatriación, hay otros proyectos en marcha para conmemorar la memoria de Pastrana, entre ellos un documental, un libro y una obra multidisciplinaria en colaboración con artistas y músicos. Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 14/2/2013

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