Se reedita un libro sobre la relación entre David Graiver y Montoneros

Allí, Juan Gasparini revela detalles del manejo del dinero por el secuestro de los Born.

 

 

Juan Born, mientras estuvo secuestrado a manos de Montoneros – Foto Diario Clarín

La editorial Norma acaba de relanzar el libro “Graiver, el banquero de los Montoneros” , de Juan Gasparini. El autor, periodista, ex colaborador de Clarín , quien niega haber sido montonero, describe en ese texto, con mucho detalle, la intensa relación política y financiera que los Graiver tuvieron con la organización de la guerrilla peronista.

Gasparini cuenta, por ejemplo, que David “Dudi” Graiver, cabeza de un grupo empresario con intereses en varios países del planeta, ex dueño de Papel Prensa, invirtió fondos que recibió de Montoneros en dos de sus bancos , el Century National Bank (CNB), y el American Bank and Trust (ABT).

 

David Graiver

Al inicio del libro, el autor utiliza un encuentro en Nueva York entre Graiver y el ex ministro de Economía José Ber Gelbard para revelar que esa plata provenía de los secuestros de los hermanos Jorge y Juan Born; y de un alto directivo de Mercedes Benz, Henrich Franz Metz: “Lo que uno de los dos hombres sabía era que 16.825.000 de los 28.500.000 que costaron inicialmente los títulos de los bancos CNB y ABT, provenían de una inversión de los Montoneros en el grupo Graiver. Ese dinero era parte de los rescates pagados por Bunge & Born (U$S 63.000.000) y Mercedes Benz (U$S 4.000.000) para liberar a sus directivos, Juan y Jorge Born, y Henrich Fran Metz, respectivamente, secuestrados por la guerrilla peronista el 19 de septiembre de 1974 y el 23 de octubre de 1975 ”. Gasparini da todavía más detalles: “Del primer rapto, 14 millones de dólares entraron en las arcas de Graiver, en un cinematográfico traspaso de valijas rebosantes de billetes que cambiaron de manos en Ginebra, a mediados de junio de 1975. Otros 2.825.000 provenían del segundo secuestro. A pocos días de comenzar 1976 los recibió en Buenos Aires el brazo derecho de David, el abogado Jorge Rubinstein, mientras comía langostinos en el restaurante Barrio Norte, de Sarmiento 643. Llegaron escondidos en el bolso de su invitado, Carlos Torres, alias “Ignacio”, jefe de finanzas de Montoneros, quien compartía periódicamente selectas mesas con el número dos del grupo de Graiver. Ignacio no pagaba la adición jamás”.

Además de su propia experiencia cercana a la organización Montoneros, Gasparini contó para su investigación con una infinidad de documentos . Entre ellos, uno que demuestra, según él, que Montoneros utilizó una “sociedad instrumental panameña”, llamada Empresas Catalanas Asociadas S.A, para usufructuar los millones de dólares de Montoneros. En el libro se reproduce una carta de Alberto Naón, Administrador Delegado de Graiver en su banco en Bruselas, en la que según Gasparini se admite “la inversión de 2.850.000 dólares por parte de la sociedad panameña atribuida a los Montoneros , proveniente del secuestro de Henrich Franz Metz, directivo de Mercedes Benz Argentina”.

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El autor del libro niega haber sido montonero . Pero en las últimas semanas fue señalado por una ex compañera, Patricia Bullrich, de haber tenido una participación central en la negociación de Montoneros con los Graiver. La diputada de la Coalición Cívica dijo saber que Gasparini era el “Doctor Paz” , uno de los miembros de Finanzas de Montoneros que, con nombre ficticio, se reunieron con Lidia Papaleo para “presionarla” con el fin de que le devuelva a la organización la plata que ésta le había dado a su esposo. El otro montonero que visitaba a la viuda de Graiver era el llamado “Peñalosa”, según Bullrich, en realidad Raúl Magario, actual secretario de Medio Ambiente de La Matanza. Gasparini niega haber sido el “doctor Paz”: “Yo no tengo crímenes, tengo las manos limpias, nadie me vino a reprochar en 30 años nada” , le dijo a la revista Newsweek , después de calificar a Bullrich como “una mujer de la derecha ultraliberal”. En su libro, Gasparini da a entender que el “doctor Paz” y “Peñalosa” fueron personajes inventados por Lidia Papaleo, cuando estaba bajo tortura.

Más allá de esa polémica, el libro relanzado de Gasparini también da cuenta de otros detalles de la relación financiera entre Graiver y Montoneros : por ejemplo, que fue durante una comida en una quinta bonaerense, junto al jefe montonero Roberto Quieto, que Graiver aceptó manejar 14 millones de dólares de los secuestros de los Born: “La suma me interesa. Les ofrezco 9,5 por ciento anual, que está por encima de lo que paga cualquier plaza internacional. En cuanto a la devolución, les propongo documentar la operación en papeles renovables anualmente”.
 

Gasparini desmiente haber sido montonero

Jamás he admitido mi presunta pertenencia a Montoneros, ni nunca lo escribí en mis libros en 25 años de periodismo, pues siempre analicé el fenómeno desde afuera.

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Todos mis trabajos sobre Montoneros parten de mi tesis de doctorado en la Universidad de Ginebra, que fue realizada desde esa óptica, sostenida en 1988 cuando me diplomé.

Desmiento a todos lo que me atribuyen haber integrado esa organización , que sería una supuesta verdad aceptada por mí, y no es así.

Afirmo que formé parte de “la tendencia revolucionaria del peronismo” , como tantas miles de otras personas de mi generación, que es lo que declaré ante la policía en Ginebra cuando pedí el asilo político en enero de 1980.

La incriminación más reciente acerca de que fui montonero empezó hace casi unos diez años, con las biógrafas de Videla y Timerman, María Seoane y Graciela Mochkofsky, taquígrafos del General Ramón Camps, que dedujeron alegaciones de lo dicho por ese militar en un libro del 83 para atacarme, sin pedirme mi reacción , ignorando que negué tales extremos en mi libro “Montoneros Final de cuentas” de 1988, al relatar mi secuestro, tortura y sometimiento a trabajo esclavo en la ESMA desde enero del 77 a agosto del 78, y ahora la campaña de denigramiento, acoso y derribo continúa y se profundiza con Bullrich y con Carrio, que dicen lo que dicen pero cubriéndose, tirándole la responsabilidad de haberlo originalmente dicho a Rodolfo Galimberti, que se murió en 2002 y nadie puede pedirle cuentas de lo que habría declarado.

Eso es difamar.

No se puede decir que alguien es un asesino porque lo dijo otro y lavarse las manos, sin chequear ni corroborar antes de publicar, ni darle la palabra al acusado .

Eso es un delito y no conozco ninguna cartilla ética de cualquier sindicato de periodistas que no condene esas prácticas.

Actuar de esa manera transgrede la “teoría de la real malicia”, vigente en Argentina por voluntad de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que paradójicamente protege a los periodistas.

Clarín y La Nación , se hacen eco de esa campaña para deslegitimarme. Voy a resistir al asedio y al acoso y no voy a cambiar mi conducta.

No voy a admitir nunca lo que Ustedes pretenden que admita, según las notas ya publicadas. Soy impermeable a las presiones.

No estoy imputado en ningún tribunal del mundo por la comisión de ningún delito.

He comparecido para denunciar violaciones de a los derechos humanos en Argentina ante magistrados de España, Francia y Argentina y ninguno ha impulsado o creído necesario lanzar acusaciones contra mi.

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Mi libro sobre David Graiver es un trabajo de periodismo independiente y su contenido difiere de las versiones del Gobierno, de los Graiver-Papaleo, de los Montoneros y de los diarios Clarín y La Nación.

Los invito a leerlo detenidamente. Estoy empeñado en la búsqueda de la verdad y continuaré por ese camino. Sigo dispuesto a brindar entrevistas de prensa sin condiciones.

por Juan Gasparini
 

Multimedia: 

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Tramo del relato de Montoneros del secuestro de los hermanos Born

Fuente: 

Clarín 12/9/2010

Informacion Adicional: 

Quién es Juan Gasparini:

(Azul, Argentina, 30 de abril de 1949) Reside en Ginebra desde 1980, donde colabora periodísticamente con diversos medios latinoamericanos. Es autor en la Argentina de La pista suiza (1986), Montoneros, final de cuentas (1988), La injusticia federal (2005), La fuga del Brujo – Historia criminal de José López Rega (2005), Manuscrito de un desaparecido en la ESMA – El libro de Jorge Caffatti (2006), El crimen de Graiver (1990, reeditado en 2007 bajo el titulo de David Graiver El banquero de los Montoneros) y El pacto Menem Kirchner (2009). En España ha publicado Roldán-Paesa, la conexión suiza (1997), Borges: la posesión póstuma (2000, traducida al francés por Éditions Timéli) y Mujeres de dictadores (2002), estos dos últimos distribuidos también en América Latina. Es coautor, con Norberto Bermúdez, de El testigo secreto (1999) y La prueba (2001), y con Rodrigo de Castr o de La delgada línea blanca (2000), que obtuvo el Premio Rodolfo Walsh de Literatura de no ficción 2001 en la Semana Negra de Gijón, España. En 1985 se diplomó en periodismo en la Universidad de Friburgo y en 1988 se doctoró en sociología en la Universidad de Ginebra. Es integrante de la Organización No Gubernamental (ONG), “Nuevos Derechos del Hombre” (NDH), acreditada ante Naciones Unidas. En el 2007 recibió el premio de prensa escrita Nicolas Bouvier, discernido por el Club Suizo de Prensa, por sus investigaciones sobre derechos humanos para el portal periodístico de Internet Humanrights

Fuente: www.juangasparini.com

 

 

Uno de l os libros de Juan Gasparini

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