Se ampliará el centro histórico porteño

La City porteña y todo el barrio de San Telmo se transformarán en áreas de protección histórica si la Legislatura convierte en ley un proyecto presentado por el macrismo que busca incluir en la zona protegida del casco histórico a la faja comprendida por las calles Hipólito Yrigoyen, Caseros, Perú, Brasil, Defensa, Garay, Paseo Colón y San Juan. Es decir, la mitad de los barrios de San Telmo y Monserrat que no tienen protección legal alguna y que registran varios años de deterioro.

Según las dos propuestas presentadas por el legislador PRO Patricio Di Stéfano, actual presidente de la Comisión Especial de Patrimonio Arquitectónico, la idea consiste en ampliar el casco histórico a la zona de la City porteña y al 50% de San Telmo que no tiene ninguna protección legal. En los dos casos, las normas proponen garantizar la protección cautelar a 647 casas y edificios de San Telmo y a 175 en el centro financiero de la ciudad.

Sin embargo, mientras los legisladores se preparan para debatir el proyecto, el barrio de San Telmo ya tiene la primera construcción que pondría todo en duda o que, al menos, fracturaría todo el paisaje urbano que la ley pretende preservar. Se trata del proyecto Quartier San Telmo, una torre de 27 pisos que será construida sobre Garay al 700, entre Piedras y Chacabuco, justo en la zona que los especialistas consideran abandonada.

La obra, que demandará una inversión de 40 millones de dólares, ya se ganó el repudio de todos los vecinos de San Telmo, pero los permisos de construcción fueron otorgados por el gobierno porteño y están todos en regla.

“El problema de Quartier no son los permisos otorgados por el gobierno porteño. No es indignante que se haya dado un permiso acorde a la ley, sino que el Código de Planeamiento Urbano permita este tipo de construcciones en esa zona, por eso queremos cambiar la ley”, se defiende Di Stéfano, para quien la construcción de esa torre en el corazón de San Telmo “no tiene marcha atrás”.

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Cuando la protección histórica se extienda a la zona cuyo paisaje urbano será fracturado por la megatorre, sólo podrán existir construcciones de uno a seis pisos en San Telmo y de seis a ocho en la City.

Para el macrismo este proyecto busca revertir un debate que se estancó a fines de los 70, cuando se estableció el área de protección histórica. Había dos posiciones: unos querían extender la protección a todo San Telmo, mientras que otros propusieron llegar a Perú. Ganó la segunda opción y, para Di Stéfano, las pruebas están a la vista: “De Perú para el bajo está la zona de mayor identidad y movimiento turístico de Buenos Aires, desde esa calle hasta 9 de Julio hay mucha postergación y abandono”, graficó.

Pero eso no es todo lo que hay en esa zona. San Telmo es uno de los barrios con mayor cantidad de casas tomadas. Al respecto, un alto funcionario del gobierno porteño reconoció que además de las protecciones históricas “se implementará una activa política de desalojos en la zona”. Es decir que junto a la preservación patrimonial vendrá una preocupante ola de desalojos con el tácito auspicio del macrismo. Todo muy PRO.

 

Fuente: 

Diario Crítica 9/3/2010

Informacion Adicional: 

Barrio de San Telmo:

Delimitado por: Chile, Piedras, Av. Caseros, Defensa, Av.Martín García, Av. Paseo Colón, Av. Brasil, Av. Ingeniero Huergo ,conforme lo dispone el artículo 1º de la Ordenanza Nº 26.607, Boletín Municipal Nº 14.288, publicado el 4 de mayo de 1972.

«Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur que comenzaría a ser identificado con el nombre del Alto de San Pedro, para algunos a causa de su posición más elevada y para otros, por la existencia de un alto o descanso de carretas en lo que es actualmente la plaza Coronel Dorrego. Conocido también como «barrio del puerto», fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo, designado entonces patrono del viejo convento de Santo Domingo ubicado en la manzana de Perú, México, Bolívar y Chile actuales, es decir fuera de sus límites . En 1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona llegando la autorización real para ello sólo en 1748 cuando se inició la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, en el terreno donado por don Ignacio Bustillo y Zeballos. Las obras estuvieron bajo la dirección de los arquitectos Blanqui y Prímoli, y junto a ella nacería poco después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres. El conjunto adoptó el nombre de «La Residencia», el cual se extendería luego también al barrio y a la plaza del Alto, la que en 1822 sería denominada «del Comercio». Desde 1861 funcionará en ella el mercado del mismo nombre, hasta que en 1897 la plaza volvió a tomar su fisonomía de tal recibiendo en 1900 la denominación de Coronel Dorrego que aún ostenta. Con la expulsión de los jesuitas en 1767 las obras de construcción de la iglesia referida quedaron inconclusas y dos años más tarde la zona quedó bajo la dependencia de la parroquia de la Inmaculada Concepción. En 1785 los padres Bethlemitas se hicieron cargo del templo trasladando a la casa anexa su hospital. La casa de Ejercicios comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel, función con la cual sobrevivirá hasta nuestros días. En 1806 se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo, designándose a la iglesia de Nuestra Señora de Belén como sede de la misma hasta tanto se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se realizó, confirmándose el 22 de octubre de 1813 la erección canónica de 1806. Nuestra Señora de Belén fue concluida en 1876, y la costumbre ha hecho ignorar su verdadera denominación perpetuando en cambio la de Iglesia de San Telmo. El barrio sufrió una brusca transformación luego de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, cuando fue despoblado por sus familias más pudientes quienes buscaron mejores condiciones climáticas y sanitarias en el norte o el oeste de la ciudad, perdiendo de esta manera el barrio sur la importancia de antaño. Siguiendo la calle Defensa, eje histórico del barrio, llegamos al Parque Lezama. El lugar era conocido como «quinta de los ingleses», ya que desde 1812 estuvo en manos del inglés Daniel Mackinlay y desde 1845 en las del norteamericano Carlos Ridgely Horne quien la vendió finalmente a don Gregorio Lezama. En 1894 la quinta fue comprada por la Municipalidad creándose allí el hermoso parque que conocemos.» Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Manual Informativo de la Ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 1981, 496 p.

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Fuente: Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires  

 

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