«Sarmiento consiguió la presidencia a fuerza de polemizar»

Un libro de Diego Valenzuela y Mercedes Sanguinetti analiza el papel del periodismo como arma de combate y construcción política en manos del sanjuanino, en un tiempo de célebres y brillantes polémicas entre grandes personajes de la historia.

Diego Valenzuela es muy conocido como periodista, de televisión y radio. Desde hace unos diez años se dedica también a la historia. Y en ese cruce de disciplinas dio con Domingo Faustino Sarmiento, un personaje en el que la dimensión política y periodística están absolutamente imbricadas. “Mientras hacía mi tesis sobre el periodismo del siglo XIX en la Argentina, me dije: qué personaje para contar esa etapa desde un caso particular; era la persona adecuada, porque toda su vida está atravesada por el periodismo y por ese tipo de periodismo de la época que era muy político y muy faccioso”. El resultado es Sarmiento periodista, de Editorial Sudamericana, escrito con Mercedes Sanguinetti. Infobae dialogó con Valenzuela sobre el “periodismo militante” de Sarmiento. ¿Este periodismo de combate que fue el de Sarmiento era específico de aquella época? Es una tradición, siempre hubo en Europa y de hecho aún hoy vemos ese tipo de periodismo de toma de posición, de combate, de facción; en Estados Unidos todavía los periodistas se pronuncian públicamente a favor o en contra de conservadores o demócratas. Pero lo que sí es característico de la época son estos personajes que hacían un poco de todo, hacían la guerra, hacían la ley, gobernaban y hacían los diarios, porque la prensa era parte del sistema político. Esa es una especificidad de época. No tiene que ver con lo que hoy entendemos como periodismo militante. Ramón Cárcano, por ejemplo, dijo que “tener un diario era como tener un cuchillo para el gaucho pendenciero”. Era la herramienta esencial para construir política, para defenderse. Entonces, o eran periodistas que hacían política o tenían un amigo que los bancaba desde un diario. Mitre o Sarmiento son emblemáticos de esta práctica, pero también Carlos Pellegrini fue periodista,  Alberdi lo fue, y los que no lo fueron tenían diarios amigos, como Roca. Toda la época está atravesada por ese periodismo que hoy llamaríamos político o faccioso. Hoy no tenemos polemistas de la talla de Sarmiento y Alberdi, hay que decirlo. ¿Las diferencias con el periodismo militante actual son sólo de nivel o también de rol? Las dos cosas. Por un lado, el sistema funcionaba de un modo diferente, no había un periodismo independiente o autónomo de la política, no era posible armar un diario desde el mercado, con publicidad o ventas. Entonces el periódico era una herramienta de la política. A su vez el concepto de la polémica es central porque representaba en aquella época la construcción de una carrera política, Sarmiento hace su marketing personal desde su rol de periodista. Hoy leemos su Facundo como literatura, ensayo o novela, pero en realidad fue un panfleto político del Sarmiento exiliado en Chile contra Rosas, una herramienta política del Sarmiento polemista. En ese momento, 1845, pensaba que Rosas sería eterno, estaba algo desalentado políticamente, y además debía defenderse del intento de extradición, entonces escribió en El Progreso de Chile una serie de artículos contra Rosas. Eso es el Facundo y él mismo dice que la publicación por entregas era “una acción inmediata y militante”, militante de la idea de sacar a Rosas del gobierno y promover la organización nacional. Fue también su manera de instalarse en el escenario político, porque no tenía recursos, venía de San Juan, una aldea pobre, no tenía un partido político como Mitre o Alsina. Consiguió la presidencia a fuerza de polemizar. La estatura de estos polemistas era institucional, los debates eran nacionales, aunque hay que tener en cuenta que era una prensa acotada, porque la mayoría no leía ni estaba interesada en la cosa pública… Pero también era acotada la participación política…. Así es. El primer periódico de Sarmiento, El Zonda en San Juan, en 1839, salía los sábados, se editaron sólo 6 números y llegó a tener 50 lectores, para tener una idea de la dimensión del asunto. Desde aquel año, Sarmiento estuvo siempre en la prensa, para posicionarse o para dar las batallas en las que creía. Cuando fue presidente, se defendía en la prensa, usaba el diario como tribuna, y terminó haciendo El Censor, no para la censura sino para promover el derecho a la crítica, el derecho a “censurar” al gobierno, contra Roca, en 1885. ¿Con quién o contra quién eran sus polémicas? Su batalla más famosa fue con Alberdi y fue primero por cómo obrar frente a Rosas, porque Alberdi tenía una mirada más indulgente. Después de la derrota de Rosas, ambos se alinearon con Urquiza, Sarmiento fue boletinero en el Ejército Grande, pero después rápidamente se volvió muy crítico de Urquiza, en quien vio un nuevo Rosas y se le puso en contra. Ahí se separa de Alberdi. Y es entonces cuando éste lo llama “caudillo de la pluma” y “Facundo de la prensa”, volviendo en su contra las propias categorías que Sarmiento usaba críticamente. Sarmiento replicó calificando a Alberdi de “empleado de Urquiza” y “compositor de minués”, o sea, le dijo que como político era un buen músico… Era una época todavía muy violenta, como presidente, Sarmiento sufrió un atentado organizado por López Jordán, y las polémicas eran muy acaloradas. ¿Cuál era su concepción de la prensa? Primero Sarmiento exalta mucho la prensa y la libertad de prensa pero luego la sufre como gobernante y llega a proponer alguna forma de restricción porque la ve como desestabilizadora. De hecho, al final de su gobierno tiene que cerrar dos diarios, La Nación y La Prensa, porque ambos participaron de la revolución contra su sucesor que era Nicolás Avellaneda. El trasfondo de esto era la polémica porteña con el interior, porque Buenos Aires no había sido federalizada y los presidentes hasta la época de Roca eran huéspedes de los porteños. Sarmiento tenía 40 soldados y 5 ministros, era todo su elenco para gobernar, con eso hizo el gobierno nacional. La prensa era su partido político, su profesión, la expresión literaria de su ser, su arma para defender sus ideas. Decía: El diario para los pueblos modernos es como el foro para los romanos. ¿Vas a seguir escribiendo sobre Sarmiento? En este libro tomamos el periodismo como hilo conductor, pero estoy haciendo una biografía. Y hay días en que me pregunto ¿cómo puede ser que haya dicho o hecho tal o cual cosa? Porque Sarmiento fue un adelantado para su época en muchos aspectos pero por otro lado uno ve que, por ejemplo, en la época de Chacho Peñaloza, en una carta a Mitre, a los “bárbaros” de la zona los llamaba “animales bípedos”, pero bueno, también hay que ver a los personajes con sus contradicciones. De todos los que han escrito sobre Sarmiento, ¿quiénes dirías que le han hecho más justicia? Todas sus biografías son abordajes subjetivos de un personaje tan complejo y tan contradictorio. Pero mencionaría la de Ricardo Rojas, El Profeta de la Pampa, que es una obra a favor de Sarmiento aunque crítica y balanceada. La Historia de Sarmiento de Leopoldo Lugones dice cosas muy inteligentes. Hay también una linda biografía corta de Natalio Botana. Y otro que me gustó es Sarmiento, the writer, de Ricardo Piglia, que lo analiza como escritor. Nosotros trabajamos también mucho con las obras completas de Sarmiento, 52 tomos. Lo llamativo es que él criticaba a Roca y éste le responde publicando sus obras completas. Lo hace para homenajearlo, pero también para jubilarlo. por Claudia Peiró Fuente: 

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 Infobae.com 11/9/2012

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