René Descartes habría sido asesinado

Cuatrocientos cuarenta años más tarde, la misteriosa muerte de René Descartes (La Haye, Touraine, hoy Descartes, 1596 – Estocolmo, 1650), uno de los padres fundadores del racionalismo moderno, filósofo, matemático y científico, puede percibirse como un crimen político, con fondo de grandes convulsiones intelectuales.

Cráneo del filósofo

Nuevas investigaciones universitarias abundan en la tesis del asesinato: Descartes pudo morir asesinado, envenenado, víctima de ¿un crimen solitario? ¿o de un complot político?
La tesis no es totalmente nueva. En 1980, por vez primera, un especialista alemán, Eike Pies, aportó las primeras revelaciones, que llegaban a esta primera conclusión: Descartes pudo morir por envenenamiento con arsénico.
Treinta años después, otro profesor, filósofo y gran especialista en Sócrates, Platón, el pensamiento estoico y la historia de la filosofía, Theodor Ebert, aporta información de nuevo cuño en un ensayo universitario que suscita cierta expectación en los medios filosóficos europeos, Der rätselhafte Tod des René Descartes (La enigmática muerte de René Descartes).
Sospechoso de herejía
Ebert ha recurrido a los métodos policiales tradicionales, apoyándose en la historia de las ideas. La trama estrictamente policial, criminal, conduce siempre al drama político e intelectual de inmenso calado. Hacia 1649, Descartes estaba en el punto álgido de su fama continental, su gloria intelectual y su enfrentamiento con el integrismo religioso, que consideraba sus teorías matemáticas y científicas como harto sospechosas de herejía, apenas menos peligrosas que las de Galileo. Ese año, la Reina Cristina de Suecia invitó a Descartes a su corte, como amigo y preceptor.Descartes aceptó la invitación y se instaló, en Estocolmo, en la residencia personal del embajador de Francia, donde también residía un capellán muy conservador, François Viogué. Descartes solía confesarse y comulgar con cierta regularidad, antes de dirigirse a palacio, donde debía trabajar con la Reina, todos los días, a las 5 de la mañana.
Descartes sentía cierto horror por los matinales horarios de la Reina de Suecia. Pero, con frecuencia, solía comulgar un poco antes. La tesis del profesor Ebert es que Descartes fue envenenado por el capellán Viogué, que lo habría dado una hostia bañada en un producto similar al arsénico.
Viogué fue un capellán ultra conservador, temeroso de la «nefasta influencia» que el filósofo y científico podía ejercer en la Reina de Suecia. A juicio de Ebert, Viogué compartía hacia Descartes el mismo odio intelectual que muchos otros integristas religiosos de su tiempo: el racionalismo y las tesis del filósofo chocaban con la teología oficial de la época.
Ebert, profesor de filosofía en la Universidad de Erlangen, es autor de varios ensayos de referencia sobre Sócrates, Platon y los movimientos estoicos y pitagóricos. Su ensayo sobre Descartes, víctima de un posible asesinato por envenenamiento, deja en suspenso las razones últimas del crimen de Vigoué, un capellán presto al crimen político, no sabemos si como fanático individual, o trabajando para una banda más o menos organizada.
 

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Fuente: 

Diario ABC – 16/2/2010

Informacion Adicional: 

Quién fue René Descartes:

Filósofo, matemático y físico francés (La Haye, Turena 1596-1650) Recibió la tradicional educación escolástica en el colegio de jesuitas de La Flèche. De 1617 a 1621 sirvió en los ejército de Mauricio de Nassau y del Duque de Baviera. En 1629 se estableció en Holanda y se dedicó al estudio de la filosofía. En 1649 pasó a Suecia, invitado por la reina Cristina. Movido por el afán de llegar a la certidumbre de sus convicciones filosóficas, trató de construir un sistema que tuviese la misma claridad y evidencia de las matemáticas. Trató de ver si encontraba una verdad tan evidente que fuese imposible dudar de ella. Esto lo que ha llamado Duda Metódica. En punto de apoyo lo encontró en la intuición de su propio pensar. Aún dudando de todo, le fue imposible dudar que dudaba, es decir que pensaba y, por tanto, que existía como ser pensante: cogito, ergo sum (pienso, luego existo). Así, pudo establecer el principio de que el criterio de la verdad es la claridad y distinción de ésta, es decir, su evidencia. El hombre puede fiarse de su entendimiento y creer en la realidad del mundo exterior porque no es posible quie Dios quera engañarle. La existencia de Dios se demuestra por el argumento ontológico, que Descartes precisó así: la idea de la naturaleza infinita prueba que ésta existe, ya que ella puede poner tal idea en una naturaleza finita. La esencia del alma es el pensamiento, y la esencia de los cuerpos es la extensión. El alma, situada en la glándula pineal, mueve el organismo como una máquina y recibwe de éste las impresiones externas. La ética de Descartes es esencialmente estoica y la principal virtud, para él, la magnanimidad.

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Aunque vivió hasta el fin dentro de la iglesia católica, fue partidario convencido del racionalismo. Se lo considera el fundador de la filosofía moderna.

Fuente:Diccionario Enciclopédico Uteha

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