Rematan por internet objetos de Perón y Evita

Son más de 14 mil, que están en poder de Mario Rotundo. Con esta subasta, se busca recaudar dinero para causas humanitarias.

 

                                                                                     

                                                                              Algunos de los objetos que saldrán a remate

La Fundación por la Paz y la Amistad de los Pueblos organizó una subasta por Internet que comenzó hoy con más de 14 mil objetos pertenecientes al ex presidente Juan Domingo Perón y a su mujer Eva Duarte. El objetivo es recaudar más de 20 millones de dólares para causas humanitarias.

La subasta, organizada por Mario Rotundo, arrancó con 41 lotes que se pueden adquirir en forma íntegra o cada objeto de manera independiente, y cada semana se irán agregando nuevos objetos para completar el total de piezas.

Entre los objetos más significativos, que se pueden ver en la página www.peronyevasolidarios.org.ar,  figuran un libro del historiador argentino Félix Luna dedicado al General Perón y corregido íntegramente por él, un alhajero de porcelana que les regaló la bailarina francesa Josephine Baker y un abanico de madera  que le obsequió a Evita el cantante español Miguel de Molina y el dramaturgo español Jacinto Benavente.

Los bienes subastados fueron donados por Perón a Rotundo, que no había podido tener acceso a ellos porque había desaparecido el testamento del General. Al iniciar las tareas de recuperación, el director de la fundación logró que muchos de los que se habían convertido en propietarios de las piezas las donaran voluntariamente. En otros casos, se debieron recuperar por vía judicial.
 

Fuente: 

Minuto Uno – 16/2/2010

Informacion Adicional: 

Revista Noticias Nº 1576

La herencia maldita de Isabel
Es el peor enemigo de la ex Presidente, con quien está enfrentada por los bienes de Perón. Él afirma: «Hay dinero de Evita en Suiza».
Por Gustavo González


 
Rotundo rodeado de algunos de los valiosos bienes de Perón, por cuya herencia completa pelea con Isabel. Le reclama más de 10 millones de dólares y acaba de pedir su embargo.

A Isabel Perón hay algo que la preocupa más que el pedido de extradición que hicieron dos jueces argentinos por su supuesta vinculación con los crímenes de la Triple A. Se trata de la posibilidad de quedarse sin un duro debido al litigio judicial que desde 1991 la viene enfrentando con Mario Rotundo, un ex hombre de confianza de su fallecido marido, al cual este le donara misteriosamente todos sus bienes.

El pasado 12 de marzo la esperaba por su despacho la jueza Pilar Saldaña, quien sigue la causa en la que Rotundo le reclama más  de 10 millones de dólares, entre capital e intereses. Había cierto revuelo en el juzgado Nº2 de Móstoles, en las afueras de Madrid. Isabelita es conocida en España y las empleadas se habían preparado para verla en persona. Pero no tuvieron suerte. En su lugar fueron sus tan poco glamorosos abogados. Eso sí, llevaban consigo dos sorpresas impactantes: 1) un certificado médico que asegura que Isabel Perón sufre de trastorno bipolar, y que estuvo internada en la Clínica de la Paz por ese mal en dos oportunidades, 2002 y 2005; y 2) que es ciudadana española desde el año 2000.

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«Yo no podía creer cuando el abogado de Isabel decía lo que decía –señala ahora Rotundo, desde Roma-. Que ella sea bipolar o que sea española puede beneficiarla en cuanto a impedir la extradición, pero a nosotros su problema psíquico nos beneficia porque demostraría que no está en condiciones de manejar los bienes que Perón y ella nos donaron y algunos de los cuales todavía están en su poder.» El certificado presentado da como diagnóstico actual de la ex Presidenta: «Trastorno bipolar, episodio actual depresivo grave sin síntomas psicóticos.»

Rotundo le reclama 6.250.000 dólares que Isabel cobró del Estado argentino y que asegura que integraban la donación familiar de los Perón, más un auto Fiat que Gianni Agnelli le regaló en 1974 a Perón, cuyo valor histórico hoy rondaría el millón de dólares. A esto se le sumarían intereses y punitorios.

La donación. Pero la relación entre ellos no siempre fue mala. De hecho, el 20 de abril de 1990 concurrieron juntos a una escribanía de la calle Castello 45, de Madrid. Allí firmaron el acta notarial Nº 44.449 por el cual María Estela Martínez Cartas le donaba a Antonio Mario Rotundo «todos los bienes muebles que conforman el patrimonio familiar» de su difunto marido. Al misterio de esa donación se le sumaba el hecho de que también abarcaba a «todos aquellos bienes depositados en instituciones oficiales o privadas o entidades de crédito (…), ya sean mobiliario, objetos de arte, pinturas, joyas, fondos bibliográficos, saldos en cuentas bancarias, etc.». Como si faltara algo, en junio de ese mismo año, Isabel regresó a la escribanía para otorgarle a Rotundo un amplísimo poder para que hiciera y deshiciera como si fuera ella.

Sin embargo, meses después Isabel se arrepintió de todo e intentó desheredarlo. Pero nunca lo logró, y ahora pretende que al menos Rotundo no le quite los 6 millones de dólares que cobró de su juicio al Estado.

La relación entre Perón y Rotundo no había sido demasiada prolongada. Se remontaba a 1970, cuando Rotundo se acercó a Perón en Madrid, atraído no por la ideología sino por el «prócer», a quien le ofreció pagarle el alquiler de unas oficinas que el líder del peronismo usaba en la Gran Vía. También editó una revista, «Consumo Popular», en donde Perón escribía sobre turismo, Isabelita tenía una columna femenina y López Rega hacía pronósticos astrológicos. La intención no era política sino, lisa y llanamente, comercial: vivir de la revista. El negocio se apagó rápido y la relación entre ellos siguió un tiempo más, incluso después del regreso de Perón de su exilio.

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La donación de Isabel de 1990 incluía objetos valiosísimos desde el punto de vista histórico y, por ende, económico. Los bienes de Perón permanecieron escondidos hasta que una investigación de NOTICIAS de 1997 determinó que durante algún tiempo habían permanecido, insólito, en la sede central del Partido Comunista argentino, sobre la calle Entre Ríos. Por fin, en julio de ese año, se los encontró en los fondos de una casa de Boulogne, donde estaban siendo custodiados –sin saberlo- por una pareja de ancianos. La investigación fue tapa bajo el título «La pelea por la herencia de Perón y Evita» (ver recudro).

La pregunta es: ¿por qué Isabel le regaló todo a Rotundo y por qué se arrepintió luego? Rotundo dice que al efectuar la donación, Isabel no hizo más que cumplir con el mandato póstumo de Perón de que sus bienes pasaran a una fundación y que fueran «bienes de la humanidad». Y acusa a Carlos Menem, con quien tuvo una disputa por los fondos de la campaña de 1989, de presionar a Isabel para que le retirara la donación. Por su parte, el ex abogado de Isabel, Gabriel Labaké, opinó: «A comienzos de 1990 ella necesitaba desalojar la casa de Puerta de Hierro, ya que debía venderla para pagar el juicio de las hermanas de Evita. Es probable que como no tenía dónde guardar las cosas se le haya ocurrido regalárselas a Rotundo. No me sorprende que después haya intentado revocar la donación. Ella pasa del amor al odio con suma facilidad.»

Otros, en cambio, sostienen que en medio del juicio por la herencia que le hicieron las hermanas Duarte (por el que terminó pagando 4 millones de dólares más costas), Isabel tuvo miedo de que avanzaran sobre otros bienes y dinero de Perón. «La donación –explican fuentes que conocían aquella causa-, pudo buscar que las hermanas de Evita no se quedaran con esos bienes. Tal vez, Isabel creyó que cerrado el caso, Rotundo se los debería devolver, y Rotundo no pensó lo mismo».

El dinero. Mario Rotundo ya remató parte de esos bienes por un valor aproximado de medio millón de dólares (ver recuadro). Pero está convencido de que esos bienes y los que aún conserva, representan sólo una parte de la herencia que le donó el general. Y dice tener pruebas de que el mítico dinero de Perón depositado en Suiza realmente existe. «Pero no era dinero de él, sino de la Fundación Eva Perón. Sé que es así. Presido una fundación que tiene contactos en Suiza y tenemos certezas de que es así».

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  La historia sobre los supuestos millones del general en Suiza comenzó a poco de su caída en 1955 y todavía hoy se mantiene vigente. Joseph Page cita informes confidenciales de la CIA que dan por confirmada su existencia a nombre de Eva Duarte. Page entrevistó a la actriz española Niní Montiam, amiga de Evita, quien le aseguró que en 1960 viajó a aquel país con Isabel para hallar esos depósitos, pero sin suerte.

En los años posteriores, Isabel envió a Suiza emisarios como Vicente Saadi y Jorge Antonio; y lo mismo sucedió con las hermanas de Evita, quienes hicieron viajar al abogado Salvador Perrota. Pero nadie halló nada. Hasta el juez Alberto Baños, que investigó la profanación de las manos de Perón, pidió a Interpol que verificara si existían cajas de seguridad en Suiza que se pudieran abrir con las impresiones digitales. La respuesta fue negativa.

Embargo. Mientras dice que camina sobre pistas firmes en la búsqueda de ese dinero, Rotundo está confiado en que la justicia española le permita hacerse pronto de 10 millones de dólares. «Todo el dinero irá a la fundación», repite y muestra una lista de entidades que ya habrían recibido su aporte.

«La causa estaba en una etapa de definiciones –sostiene-, pero los abogados de Isabel ya no saben qué hacer para dilatarla. Nosotros por las dudas pedimos el embargo preventivo del chalet que la viuda tiene en Villanueva de la Cañada, un suburbio madrileño, y de varias cuentas. Espero que la jueza se pronuncie en los próximos días.»

  Con respecto a las causas por la Triple A, Rotundo señala que está dispuesto a abrir sus archivos para que la justicia argentina busque en ellos información útil.

  Juicios, herencia, bienes y secretos bancarios. El apellido Perón siempre estuvo cruzado por historias que empezaban o terminaban con el signo pesos, con millones de pesos. Quizás en este nuevo regreso del mito, muchos de sus protagonistas coincidirán con George Bernard Shaw: «El dinero no es nada. Pero mucho dinero…eso ya es otra cosa».

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