Recuperarán la tienda Harrods, un ícono porteño que prometen reabrir

Los dueños de la tradicional tienda Harrods anunciaron el inicio de las obras de remodelación del imponente edificio de Florida y avenida Córdoba.

Pocos días atrás cumplió 96 años, pero el inmueble ya lleva doce cerrado y poco a poco se fue deteriorando y oscureciendo. Es que en una zona turística y comercialmente vital su destino final se había transformado en una incógnita. Pero ahora, y si el anuncio de remodelación y reapertura se cumple, los porteños nostálgicos volverán a recorrer los pasillos de uno de los edificios de estilo más impactante de la Ciudad. Y quienes nunca pudieron entrar antes, tendrán la oportunidad para conocer parte de la historia que se escribió a principios del siglo XX en una Buenos Aires pujante.

El anticipo de estas obras fue publicado por Clarín más de un año atrás, en marzo de 2009. En aquel momento voceros de las dos empresas suizas propietarias de la tienda confirmaron que trabajaban en el proyecto de reapertura e iniciaban un trámite vital: la aprobación de las obras por parte del Gobierno porteño.

Una vidriera de Harrods, de la década del 40

Es que el edificio de Harrods forma parte de un polígono de protección edilicia ubicado en el barrio de Retiro. Junto a otras construcciones -como las Galerías Pacífico, el Centro Naval, el Museo Fernández Blanco y del Inmigrante, la plaza San Martín y Cancillería, entre otros- Harrods tiene prohibido alterar su fachada, que debe conservar el estilo eclecticista que caracterizó la arquitectura de los primeros años del 1900. Y como ya le habían adelantado los dueños de la compañía a este diario, el interior será modernizado con todas las demandas de seguridad actuales -por ejemplo, salidas de emergencias y sistema contra incendio- pero seguirá manteniendo todo su esplendor de antaño: maderas de roble en sus pisos, los famosos ascensores metálicas, boiserie en sus paredes, vidrios biselados y otros lujos de la época.

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El estudio a cargo de la obra será Bodas, Miani, Anger. «El edificio tendrá un centro comercial y posiblemente complementos de hotelería y oficinas. También tendrá terrazas y lugares de gastronomía. Pero siempre respetando la base edilicia y su configuración, con la idea de recuperar el esplendor de Harrods», explicó el arquitecto Rodolfo Miani.

«Para la Ciudad, los comerciantes y los vecinos era muy perjudicial que el edificio continuara cerrado. Es muy importante que las obras avancen», opinó el ministro de Desarrollo Urbano, el arquitecto Daniel Chaín. En el mismo sentido, los comerciantes de la zona se entusiasman con el proyecto. Desde la Asociación Amigos de la calle Florida recordaron que la tienda chilena Falabella (en Florida al 300) aumentó el flujo peatonal en alrededor de 20.000 personas durante los días de semana. Y unas 850.000 caminan a lo largo de la peatonal, uno de los destinos de compras más elegidos por los turistas: «Más allá de lo comercial también es importante por la inseguridad: hoy Florida en esa zona es muy oscura, está degradada justamente por el abandono del edificio», dijo Héctor López Moreno, presidente de la asociación.

Los propietarios aún no precisaron para cuándo está prevista la reapertura de la tienda que llevará el nombre original, el que lograron retener luego de batallar durante años en tribunales ingleses.

 

Fuente: 

Diario Clarín 9/4/2010

Informacion Adicional: 

Qué fue la tienda Harrods:

La sede de Harrods en Buenos Aires se inauguró el 31 de marzo de 1914, convirtiéndose en la primera sucursal de América de la famosa tienda londinense. En ese entonces, Harrods sólo contaba con sucursales en Paris, Manchester y Berlin. La llegada a Buenos Aires de una empresa de tanto renombre internacional confirmaba el prestigio de nuestra ciudad, que vivía aquellos años dorados que siguieron al Centenario de 1910. Se trataba de un período de creciente presencia de inversiones británicas en nuestro país, donde ferrocarriles, bancos y compañías financieras, préstamos consolidaban la vinculación económica establecida entre ambos países.

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Seis años después de su inauguración, el edificio se extendió hacia toda la manzana. En 1922 Harrod’s se fusionó con Gath & Chaves, otra gran tienda porteña, que había sido fundada en 1883 por el inglés Adolfo Gath y el santiagueño Lorenzo Chaves, y se ubicaba en Florida y Cangallo.

Durante las primeras décadas, Harrods fue el centro comercial más importante del centro de Buenos Aires, adonde acudía lo más selecto de la sociedad porteña. De la inauguración, que contó con la presencia de más de 15.000 personas, participaron Julio Roca y Lucio Mansilla, entre otras importantes figuras. En los años de máximo esplendor de la tienda llegaban a recorrer sus instalaciones más de 45.000 personas por día.

El edificio de la antigua tienda es imponente, y fue construido con materiales importados y sin ahorrar ningún lujo, tal como lo demostraban sus pisos de cedro o sus imponentes escaleras de mármol. En Harrods se encontraban magníficas vidrieras que podían ambientar un bistró francés o una calle romana. Lo más exclusivo de la sociedad porteña de la época acudía a Harrod’s para comprar ropa, muebles, joyas y todo tipo de productos de alta calidad y última moda.

En mayo de 1970 Harrods y Gath&Chaves fueron compradas por Almacenes Argentinos, empresa subsidiaria de la financiera Anglo del Rio de la Plata, de capitales italianos. Por esos años, sin embargo, comenzaría la decadencia de esta histórica tienda. Los años de hiperinflación y crisis económica la afectaron muy seriamente. Poco a poco fueron cerrando cada uno de sus siete pisos, hasta que sólo quedó en funcionamiento parte de la planta baja.

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En 1977, los grupos Perez Companc y Tornquist compraron el paquete accionario de Almacenes Argentinos.En 1983, Mohamed Al Fayed (el padre de la pareja de Lady Di) pagó 350 millones de dólares por la casa matriz de Harrods y quiso recuperar la licencia sudamericana. Se entabló entonces una disputa legal con Atilio Gilbertoni, el dueño de la sucursal argentina de la firma. Al Fayed llegó a ofrecer a Gilbertoni hasta 10 millones de dolares, sin exito. El tema llegó hasta los tribunales londinenses, hasta que en mayo de 1998, la Camara de los Lores fallo definitivamente a favor de Gilbertoni.

Sin embargo, la situación financiera de la empresa era muy complicada. Entre 1993 y los primeros meses de 1999, no menos de cinco inversores se interesaron en comprar la tienda: la chilena Falabella, la española El Corte Ingles, la francesa Printemps y dos cadenas hoteleras. Sin embargo, aún ninguna de las inversiones se ha concretado y la histórica casa permanece con sus puertas cerradas, aguardando el retorno de los viejos tiempos de gloria.

Fuente: www.floridastreet.com  

 
 

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