Recuerdos de la muerte

La noche del 24 de mayo de 1973, un día antes de la amnistía a los presos políticos dictada por Héctor Cámpora, el poeta y escritor Francisco “Paco” Urondo se reunió dentro de la cárcel de Villa Devoto con Alberto Camps, Ricardo René Haidar y María Antonia Berger, los tres sobrevivientes de la denominada Masacre de Trelew. Durante siete horas, casi inmóviles, en una celda de cinco metros cuadrados, reconstruyeron los fusilamientos, lo que fue volcado en este libro conmovedor, inhallable desde hacía casi cuatro décadas.

La noche anterior al 25 de mayo de 1973, Francisco “Paco” Urondo, poeta, periodista y militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), caminaba por los pasillos del penal de Villa Devoto con su grabador en la mano. Los cinco pisos donde permanecían encerrados los presos políticos habían sido tomados, en clara señal de desafío y triunfo. Al día siguiente asumía la presidencia Héctor Cámpora. “El Tío” había prometido la liberación de los combatientes. A la luz de la historia, fue una pequeña victoria, acaso simbólica. Para los militantes, significaba la antesala de la anhelada patria socialista. En ese contexto, cerca de las nueve de la noche del 24 de mayo, Paco Urondo se reunió con Alberto Camps, Ricardo René Haidar y María Antonia Berger –los tres sobrevivientes de los acontecimientos que pasaron a la historia como la Masacre de Trelew, en la que 16 miembros de las organizaciones armadas fueron fusilados tras intentar una fuga masiva del penal patagónico, el 22 de agosto de 1972– y durante siete horas, casi inmóviles, en una celda de cinco metros cuadrados, reconstruyeron los acontecimientos de Trelew. El producto de esas entrevistas fue La patria fusilada, el libro que contiene aquellos diálogos publicado por Crisis, la editorial de quienes también llevaron adelante la mítica publicación del mismo nombre entre 1973 y 1976. El libro, firmado por Urondo, vio la luz el 15 de agosto de 1973, con una edición de 10 mil ejemplares. Quince días más tarde, el 30 de agosto, se imprimió la segunda edición de 5 mil y el 17 de agosto se publicó su tercera y última tirada de otros 5 mil. Esas 20 mil unidades se vendieron como pan caliente, pero desde entonces, dictadura y neoliberalismo mediante, La patria fusilada permaneció inhallable.

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Hasta ahora, el libro era conocido casi como un mito. Quienes conservan ejemplares de su edición setentista los atesoran con justa razón. Si bien es posible hallar en Internet la desgrabación de las entrevistas, es una tarea detectivesca hacerse de un ejemplar impreso de la tirada de Crisis. Sin embargo, a partir de la semana próxima, las librerías argentinas exhibirán en sus anaqueles la nueva y actualizada edición de este texto fundamental que la editorial Libros del Náufrago tendrá como parte de su colección de crónicas, dirigida por el periodista y escritor Daniel Riera. Para esta reedición, se respetó la de 1974, que incluía dos poemas de Juan Gelman (Condiciones, como prólogo, y Glorias, como epílogo), una entrevista en la que Urondo desarrolla tanto sus criterios periodísticos como el contexto en el cual hizo las entrevistas, el diálogo central con Camps, Berger y Haidar y la conferencia de prensa que Berger, junto a Humberto Bonet y Mariano Pujadas, ofreció en el aeropuerto de Trelew el 15 de agosto de 1972, previa a la rendición definitiva. Además, se agregaron tres capítulos: Los caídos (II) y Los juicios (I) y (II), dedicados a los asesinatos de Urondo y Camps así como a la reposición de la información acerca del estado actual de los juicios contra los represores. También figuran en esta edición nuevas notas al pie que ayudan a ubicar al lector para seguir un diálogo que por momentos se torna un tanto críptico, al estar cargado de referencias en clave propias de la etapa histórica.

En rigor, existen dos libros centrales sobre la fuga fallida que intentaron los militantes de las organizaciones armadas en Trelew: La pasión según Trelew, de Tomás Eloy Martínez, y La patria fusilada, de Urondo. El primero es el libro de un periodista de inobjetable oficio. En él, se reconstruye la fuga desde las voces del pueblo, echando mano a todos y cada uno de los recursos de la crónica, desplegando múltiples testimonios. Pero el libro de Urondo está hecho desde las mismas entrañas de la militancia revolucionaria. En La patria… se puede leer, por momentos entremezclados y por otros sintetizados, al Urondo periodista (excelente entrevistador que, por sobre todo, deja hablar a los protagonistas), así como al escritor (la edición y organización del texto final pone al descubierto a un autor con amplia conciencia de la obra como una totalidad), al poeta (las entrevistas que aportan las condiciones materiales de producción ponen al descubierto su mirada siempre estetizante) y al militante.

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El texto genera la sensación de intrusión en un espacio privado, como si el lector formara parte de una comunión íntima que se produce entre los reclusos a través del diálogo y la reconstrucción de un suceso tan trágico como representativo. Camps, Berger y Haidar repasan en tiempo real los acontecimientos. Comentan, se corrigen, preguntan y repreguntan, hasta dar con el dato más certero. El clima es calmo y tenso a la vez: asistimos al relato de tres personas que sobrevivieron a un fusilamiento a manos del Ejército, y que recuerdan cómo sus compañeros fueron asesinados en sus narices. En suma, La patria fusilada es un documento histórico clave y una pieza periodística sin precedentes, que se enmarca en un momento acaso extraño: la antesala de una victoria de la militancia revolucionaria argentina.

por Juan Francisco Gentile

Fuente: 

Diario Perfil 10/4/2011

Informacion Adicional: 

Quién es Francisco Urondo:

Nació en Santa Fe en 1930. Poeta, periodista, académico y militante político, Paco Urondo dio su vida lunchando por el ideal de una sociedad más justa. “No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo.” –dice Juan Gelman– “corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra. Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento.”

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Su obra poética comprende Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971). Ha publicado también los libros de cuentos Todo eso (1966), Al tacto (1967); Veraneando y Sainete con variaciones (1966, teatro); Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972), y en 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del ’72. Es autor en colaboración de los guiones cinematográficos de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible, y ha adaptado para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz. En 1968 fue nombrado Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, y en 1973, Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como periodista colaboró en diversos medios del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias.

Murió en Buenos Aires en junio 1976, enfrentando a la genocida dictadura militar. “Empuñé un arma porque busco la palabra justa”, dijo alguna vez.

Fuente: www.literatura.org

 

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