Qué diría John Keynes hoy

«Prepárense para la siguiente crisis», podría ser el mensaje del economista británico, autor de una obra fundamental en la historia económica mundial, escrita a comienzos de 1936.

El 14 de febrero de 1936 se publicó la Teoría General del empleo, el interés y la moneda, texto cumbre del economista británico John Maynard Keynes. A 75 años, el economista Jean Marc Daniel, profesor de la Escuela Superior de Comercio de París, evoca la influencia de una de las obras más importantes del siglo XX.
– ¿Cuáles son las ideas claves de la Teoría General de Keynes?
– Keynes desarrolla tres ideas esenciales. La primera: el hombre se realiza en el consumo. Los economistas liberales clásicos se interesaban mucho en el ahorro ya que condiciona la inversión. Luego, Keynes afirma que la moneda no es neutra: la gente prefiere tener liquidez para poder utilizarla en cualquier momento y no se volcará al ahorro a menos que sea bien retribuido. La tercera idea fuerte es que el Estado tiene la capacidad de actuar sobre la producción. Por ejemplo al financiar las grandes obras crea empleo, favorece el consumo, lo que crea otros empleos. Es el multiplicador keynesiano.
– ¿Cómo fue recibida la obra cuando apareció?
– En esa época reaccionaron dos tipos de personas: los economistas y los políticos. Dada su profesión, la obra de Keynes era una provocación más de un hombre que gustaba de hacerse notar. No era un rayo en el cielo sereno: esas ideas ya circulaban pero Keynes era el primero en mostrarlas.
En cuanto a los políticos, ellos vieron una solución concreta a la crisis de 1929. Durante los primeros años de la crisis, esperaban que las fuerzas del mercado la solucionaran. Esto fue ineficaz y la gente se volcó hacia el extremismo. Los políticos de entonces, como el Frente Popular, tomaron a menudo la iniciativa con respecto a las grandes obras o la inversión. Keynes suministró un fundamento teórico a sus prácticas empíricas.
– ¿Quién terminó por llevarla a la práctica económica? ¿Los liberales clásicos o los keynesianos’
– Después de Keynes, para los economistas había dos soluciones: buscar la victoria en su campo o bien intentar una síntesis de las ideas keynesianas y liberales clásicas. Los economistas como John Hicks o Paul Samuelson lo hicieron, y son ellos quienes ganaron. Durante la cfrisis se ha hablado de volver a Keynes, pero los esquemas liberales siguen siendo sólidos. Si la política económica de hoy es una combinación de caballo y alondra, el caballo es e liberal clásico y la alondra es keynesiana.
– ¿Qué diría Keynes a los políticos de hoy?
– Les diría que fueran pragmáticos pero también constantes en el esfuerzo. Que no miren los indicadores a tres meses, que no se dejen impresionar por las calificadoras de riesgo. Pero también que se preparen para la próxima crisis. En definitiva, les diría que se debe explicar a la gente lo que está en juego. Estaría más del lado de David Cameron, que les promete sangre y lágrimas a los británicos, que de aquellos que no se comprometen a la suba de impuestos.

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Traducción: Beatriz Cádiz 

Fuente: 

Ieco 13/2/2011

Informacion Adicional: 

Quién fue John Maynard Keynes (1883-1946):

Nace en Cambridge. Hijo de John Neville Keynes, estudia en Eton y en el Kings College de Cambridge. Se gradúa en matemáticas y se especializa en economía estudiando con Alfred Marshall y A. Pigou. Entra como funcionario del India Office en 1906. Permanece dos años en Asia hasta que en 1908 entra como profesor de Economía en Cambridge, puesto que mantiene hasta hasta 1915.  En 1916 ingresa en el Tesoro británico donde ocupa cargos importantes. Representa a este organismo en la Conferencia de Paz de París, puesto del que dimite en 1919 por estar en contra del régimen de reparaciones que se estaba imponiendo a Alemania. Vuelve a Cambridge como profesor, simultaneando su trabajo docente con actividades privadas en empresas de seguros e inversiones lo que le proporciona importantes ingresos.  Critica la política deflacionista del gobierno y se opone inútilmente a la vuelta al patrón oro.

En la década de los años treinta los países de occidente sufrieron la más grave crisis económica conocida hasta la fecha: la Gran Depresión. El marginalismo no estaba capacitado para explicar ese fenómeno. En 1936 J.M. Keynes publica su Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, el libro que, sin duda alguna, ha influido de forma más profunda en la forma de vida de las sociedades industriales tras la segunda Guerra Mundial. Las decisiones de ahorro las toman unos individuos en función de sus ingresos mientras que las decisiones de inversión las toman los empresarios en función de sus expectativas. No hay ninguna razón por la que ahorro e inversión deban coincidir. Cuando las expectativas de los empresarios son favorables, grandes volúmenes de inversión provocan una fase expansiva. Cuando las expectativas son desfavorables la contracción de la demanda puede provocar una depresión. El Estado puede impedir la caída de la demanda aumentando sus propios gastos.

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Durante la segunda guerra mundial Keynes se reincorpora al Tesoro. En 1944 encabeza la delegación británica en la Conferencia de Bretton Woods de la que surgirán el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Muere dos años después, en 1946, en Sussex.

Fuente: www.eumed.net

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