Por qué estamos cómo estamos

“Me estoy muriendo de frio, tengo la bronca en la voz, porque a esta puerta del río, le apuñalaron el sol…”  (Piero) En 1800 los británicos (Lord Mitland) ya habían elaborado un plan para el virreinato del Río de la Plata en el que incluían la ocupación de Chile, Alto Perú y el cruce de los Andes. En 1806 y 1807 quisieron hacerse directamente del gobierno de la colonia, plan que ya se había discutido en 1711 y que casi se concreta en 1739. En 1810 una escuadra británica apoyó a la Revolución de Mayo. Varios intelectuales y militares y sobre todo comerciantes ingleses daban vueltas por estas tierras o estaban próximos a llegar. En 1812 “periodistas” de esa nacionalidad fueron los únicos civiles que presenciaron la batalla de San Lorenzo. 

Para imponer su recién creada Bandera (copiando los colores de la escarapela que French y Beruti tomaron de los Borbones), Manuel Belgrano debió rebelarse. Al Ejército del Norte que debía consolidar la revolución, se le impuso el mando de Rondeau, quien estaba más preocupado por sus amantes y acompañantes que por apoyar al matrimonio Padilla-Azurduy. Se perdió el Alto Perú. El delincuente-pirata nacido en Escocia, Lord Cochrane, sin autorización, asalta poblaciones costeras, entre otras El Callao, con gran audacia y valor. Fue el gran rival de San Martín y OHiggins. A Güemes se lo dejó solo con sus gauchos hasta que lo mataron. Ya en 1824 Rivadavia tomó el primer empréstito (que no hacía falta) a la Baring Brothers. La deuda se pagó catorce veces y se canceló en 1904. Las obras para las se pidió el empréstito nunca se hicieron. En 1853 Brasil e Inglaterra apoyaron la caída de Rozas. Quien tiempo después vendría desde Estados Unidos como presidente de la Nación (y firmaría otro empréstito), aconsejaba “no ahorrar sangre de gauchos”.  Brasil “subsidió” a Urquiza que entregó la batalla de Pavón, en la que había derrotado a Mitre. Buenos Aires acapara para sí el manejo de las relaciones exteriores y fundamentalmente de la Aduana. Se puede tomar esos tiempos como el comienzo de la nunca resuelta “coparticipación”. En 1866 Argentina entra en guerra contra Paraguay, único país del continente sin analfabetos ni deuda externa y que tenía una industria bastante desarrollada. En 1870 se funda el  diario La Nación, en sus páginas se llegó a decir refiriéndose a un conflicto limítrofe con Chile, que Gran Bretaña  “se prepara para dirimir el pleito con su autoridad irresistible”. En 1879 nuevamente Gran Bretaña apoya con armas una avanzada militar, se la llamó “Campaña del desierto”. No se tiene precisión de la masacre de indigenas que se produjo ni de cuántos fueron regalados como esclavos (mujeres y chicos) a las familias poderosas de Buenos Aires. No había censo poblaciones, ni siquiera el que en algunas ciudades llevaba la Iglesia. Hay quien arriesga que fueron “más de 60 mil víctimas” (indigenas, naturalmente y milicos). Para esa campaña se produjo un empréstito garantizado precisamente con las tierras a conquistar. Ya para esa época aparece en escena el apellido Martínez de Hoz, ancestro del posteriormente Ministro de Economía de la Dictadura de 1976. El 60 % de las inversiones británicas de esa década fueron en ferrocarriles, para transportar productos importados o exportados por Gran Bretaña. Se vendía materia prima sin elaborar, como ahora. El gobierno garantizó el beneficio de las empresas británicas.  Mucho después: (un ejemplo de desindustrialización: desde la década de los ´90 hasta hace unos meses una PC modelo 80 que importamos, representaba 180 millones de dólares por Tn. de valor agregado. Los comodities alimenticios que exportamos representan 1.000 dólares por Tn. de valor agregado.)  Guerra con Brasil: la Argentina lo derrota militarmente, pero el negociador se “equivoca» y se pierde la Banda Oriental. Pasaron años. La “Forestal”, de capitales y gerentes británicos, impone el sistema “Mensú” a las explotaciones tanineras, a lo que se suma la mano de obra gratuita de los indígenas capturados por Roca. Gerentes británicos hacen quemar los faldeos de la cordillera neuquina en Huinganco, década de 1920, para usar los palos quemados que quedaban, en la riquísima mina Erica. Gerentes británicos de explotaciones laneras patagónicas logran que el gobierno de Hipólito Yrigoyen mande al coronel Várela a reprimir (léase fusilar) a los huelguistas de la región. Se lo llamó la “Patagonia Rebelde”. El 1 de mayo de 1933 se firmó el pacto Roca-Runciman. El mencionado Roca era hijo de Julio Argentino Roca, autor de la mencionada masacre o regalo de aborígenes en 1879. Tras la segunda guerra mundial los británicos deciden no pagar sus deudas a la Argentina. Cambio de orientación, esta vez hacia Estados Unidos (aunque ya vendía armas desde la revolución de Mayo) y aparición de nuevos referentes: Krieger Vasena, Alsogaray, Alemann, Martínez de Hoz… Malvinas: alentado por Estados Unidos y creído que era un “general majestuoso”, Galtieri invade las islas esperando explotar  luego las riquezas pesqueras y sobre todo petroleras (negociación que había iniciado Martínez de Hoz) junto con Gran Bretaña (otra vez). Estados Unidos ayuda a los británicos y Argentina pierde uno de los accesos a la fuente petrolera que según estudios del Foreing Office, la CIA y organizaciones internacionales de incuestionable prestigio, puede autoabastecer a las necesidades Argentinas por Mil Años. De la mano de Estados Unidos y teniendo ahora como vecinos de frontera a los británicos por un lado y sus aliados chilenos por el otro, el país entra en un tobogán. El petróleo fue vendido junto con YPF por Carlos Menem, las zonas probadas como rentables por la empresa estatal fueron privatizadas. La generación y transmisión de la energía eléctrica fue privatizada. Las comunicaciones también. El recurso estratégico más importante que ya empieza a escasear en el mundo es el agua. Nuestro país todavía tiene acceso a la Antártida, reservorio natural de agua potable. Ya se conoce de una “encuesta” que pregunta si los argentinos aceptaríamos pagar la deuda externa con nuestra porción antártica. Estados Unidos (FMI) viene presionando permanentemente para que se vendan los bancos Nación y Provincia de Buenos Aires. Quien se los quede se queda con las tierras hipotecadas que suman 15 millones de hectáreas. Hasta no hace demasiado tiempo éramos los más cultos de América (incluyendo naturalmente a los Estados Unidos). ¿Qué habrá querido decir Rodolfo Walsh cuando habló de miseria planificada ?     Fuente: 

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por Héctor H. Rodríguez Souza, periodista y documentalista. 

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