Por primera vez en el Coliseo Romano se exhibirán las temibles mazmorras

Allí esperaban los reos y los gladiadores. Buscan que el turista sienta en el lugar «el olor del miedo».

El hipogeo. Estaba ubicado bajo el terreno de juego, cubierto sobre una plataforma de madera sobre la cual se hacían los espectáculos. Los visitantes podrán recorrer sus túneles y mazmorras, que albergaban a los gladiadores, los condenados y los animales.

Uno se pone en la piel de los condenados a muerte, a la espera de ser exhibidos a la multitud, ávida de sangre, y momentos antes de terminar despedazados por las fieras. O se imagina la angustia de los gladiadores, con las armas en la mano, a punto de salir a jugarse la vida en un combate inhumano. Por primera vez, el Coliseo de Roma abrirá al público su hipogeo –los túneles subterráneos y mazmorras–, el espacio que se usaba para la tramoya, las gigantescas bambalinas del cruel divertimento que los poderosos ofrecían a la plebe hace casi dos mil años.

Impresiona moverse por las galerías, meterse en lo que eran las últimas mazmorras de los reos, observar las cavidades que albergaban las jaulas de los leones, de los tigres, de los osos. Son todavía bien visibles las estrechas guías verticales, horadadas en la piedra, por donde pasaban las cuerdas de las decenas de montacargas que subían personas, animales y material al escenario. Así se ganaba en impacto visual y rapidez. La sofisticación escénica era notable. Algunas bóvedas, arcos y pilares se conservan en un estado excepcional. Toda esta estructura permaneció enterrada durante quince siglos. Desde enero de este año se está restaurando, con especial cuidado de asegurar puntos críticos para evitar derrumbes y garantizar que los visitantes puedan ver la zona sin peligro. Los primeros recorridos guiados, en pequeños grupos, comenzarán a finales del verano europeo.

Un símbolo de la Roma Imperial – Infografía Diario Clarín

“ El espectáculo duraba todo el día –explica Barbara Nazzaro, miembro del equipo de arquitectos que dirige las obras–. Empezaba por la mañana con la caza. Luego venían las ejecuciones y, para acabar, los gladiadores, que era la parte más apreciada por los espectadores”. El show era gratuito. Su costo lo financiaba al principio el emperador; luego, los senadores u otras personalidades ricas que gustaban de alardear de su poder. Al término de la jornada se distribuía entre la gente la carne de los animales sacrificados. El emperador solía quedarse con los colmillos de elefantes. El objetivo de restaurar el hipogeo y hacerlo accesible es conseguir que el visitante tenga una experiencia más completa, integral, de lo significaba este lugar. “Aquí abajo se podía sentir el olor del miedo –prosigue Nazzaro–. Era oscuro, lúgubre, maloliente, con personas y animales que probablemente iban a morir. Seguramente no era muy agradable estar aquí o trabajar”.

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Al Coliseo lo visitan unos seis millones de personas al año. Hace tres semanas se desplomó un pequeño segmento, cuando el recinto estaba ya cerrado, y saltó la alarma sobre el estado de la construcción y el riesgo para los turistas. Hubo expertos que advirtieron que está enfermo del “cáncer de la piedra”, como se llama a la transformación química del carbonato cálcico en sulfato cálcico. Pero quienes se encargan de su conservación insisten en que no existe peligro grave de derrumbe, que el Coliseo resiste bien, aunque se necesita invertir mucho más en mantenimiento y vigilancia.

El Ayuntamiento de Roma busca patrocinadores para lograr 23 millones de euros . Se quiere limpiar la fachada e incluso construir un museo. ¿Cuánto pueden durar las obras para poner a punto el emblemático monumento? “Algunos milenios”, contesta, medio en broma, medio en serio, un responsable ministerial.

 

Fuente: 

Diario Clarín 1/6/2010

Informacion Adicional: 

HISTORIA DEL COLISEO

 Emperador Vespasiano

El primer anfiteatro que se construyó data del 59 a.C. y fue levantado por orden del máximo pontífice Cayo Escribonio Curio, la construcción entera estaba hecha de madera. Augusto antes de llegar a ser emperador construyó el primer anfiteatro parcialmente en piedra, aunque no sería hasta el año 80 que el emperador Vespasiano mandara construir el Coliseo, conocido como Anfiteatro Flavio.
El nombre de Coliseo deriva de la palabra «Coloso» como es natural, pero este nombre se cree que proviene de haber sido construido al lado de una monumental estatua de Nerón que según se dice, medía 37 metros de altura. Previamente a su construcción en ese terreno existía una laguna artificial, conocida como Stagnum Neronis.
El Coliseo ya estaba totalmente construido en piedra menos la parte superior que se realizó en madera, que no fue reemplazada por piedra hasta después del año 223.
El Anfiteatro Flavio tenía un aforo de 87.000 espectadores, aunque se calcula que solo 50.000 de estos podían estar sentados. Estos espectadores accedían a las gradas a partir de los 252 accesos con que contaba el edificio.
En la época de la Roma imperial se utilizaban para combates de gladiadores, peleas de fieras y otros espectáculos.
Aunque Vespasiano mandó construir el Coliseo, este no se acabo durante su mandato, sino entre los mandatos de sus hijos Tito y Domiciano.
El edificio en forma ovalada de 189 metros de largo por 156 de ancho. La arena contaba con un completo sistema de drenaje y medía 76 x 46 metros, sus subterráneos (Hipogeo) se hundían hasta 36 metros de profundidad. La altura máxima del Coliseo era de 57 metros. Debajo de la subestructura del suelo de la arena, donde se celebraban los espectáculos, se encontraba un complejo sistema de pasillos utilizados por los esclavos, la maquinaria y el traslado y transporte de los animales.
Las gradas estaban divididas por los diferentes estratos sociales. El emperador y su familia se situaban en el Cubiculum, un palco situado en la primera grada. A esta primera grada se la conocía como el Podium, donde también se sentaban los senadores, magistrados, sacerdotes y se cree que también las Vestales, en el otro extremo del Cubiculum se situaba otro palco, el Editoris Tribunal, destinado al pretor y a los cónsules que presidían los juegos y a los personajes que los pagaban. los patricios en la segunda conocida como el Maenianum primum. El Maenianum secundum, se dividía entre el Imum para los ciudadanos ricos y el Summum para los pobres. A las mujeres pobres se les reservaba el Maenianum summum in ligneis, realizado en madera estaba situado en lo más alto y se cree que probablemente con contaba con asientos.
Para proteger del sol a los espectadores, se desplegaban unas grandes velas desde lo alto, esto era conocido como el Velario, esta cubierta era desplegada mediante poleas por un destacamento de marineros de la flota romana. En la tela de esta gran cubierta se diseñaban motivos históricos y mitológicos. La magnificencia de algunos emperadores llego a que desde el Velarium cayera una lluvia de pétalos seguido de agua con finos aromas, esto era llamado Sparsiones. El emperador estaba situado bajo un dosel de púrpura.
Durante el año 217 dC un incendio causó importantes daños al Coliseo, un terremoto en el año 442 dC fue dañado por un terremoto que obligó a Teodosio II a grandes trabajos de reconstrucción. Otro terremoto daño su estructura en el año 508 dC y cuando en el año 851 dC otro terremoto derribó las dos hileras de arcadas superiores ya no fue reconstruido. A partir del siglo XIV todo el edificio fue considerado como una gran cantera y se aprovecharon sus piedras para edificar nuevos monumentos. En 1980 la UNESCO declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo como Patrimonio de la Humanidad.

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Fuente: www.imperioromano.com

 

 

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