Petróleo

El petróleo que está hoy en el subsuelo argentino es de otros. Alguna vez fue del país. Escribe: Héctor Horacio Rodríguez Souza, periodista y documentalista.

La parte descarada de la entrega comenzó con los contratos de concesión en la época del Onganiato, cuando Adalbert Krieger Vasena era ministro de Economía, Julio Alsogaray comandante del Ejercito y su hermano Alvaro embajador en los Estados Unidos. Se beneficiaron en esos momentos ASTRA (Grüneisen) Pérez Companc (Goyo) Bridas (Bulgheroni) CGC (Soldati) y tiempo despues San Jorge (Rey).
Onganía, quien presumía de nacionalista, firma los contratos tercerizando la explotación de los yacimientos y  se pagaba más por extraer petróleo (empresas privadas) que comprándolo en el exterior. Estamos hablando de provincias como Chubut, Santa Cruz, Mendoza o Neuquen, cuando aún no se había terminado de construir El Chocón (diciembre de 1972)
Ya antes, 1ro de mayo de 1958, asume Arturo Frondizi con el 45 % de los votos (masivamente peronistas). El 13 de mayo autorizó un aumento general de salarios del 60 %. Su estrategia de desarrollo industrial chocaba con un grave deterioro en la balanza de pagos. Recurrió al FMI que le exigió un programa drástico de estabilidad, consistente (vaya novedad) en restricciones salariales, devaluación del peso y despidos de trabajadores públicos. En julio Frondizi, quien se había opuesto ferozmente a los contratos petroleros de Perón con la California, firma contratos para explotación petrolera con compañías extranjeras.
Se produce el Cordobazo en 1969. Muere Pedro Eugenio Aramburu. Cae Onganía, asume otro nacionalista (¿?) Marcelo Levingston (elegido desde y cuando estaba en Estados Unidos)  y es sucedido por Alejandro Lanusse, liberal con fuerte personalidad. No se tocan los contratos petroleros.
Cuando a Lanusse no le alcanza con su proyecto del Gran Acuerdo Nacional, finalmente comprende que no puede impedir el retorno de Juan Domingo Perón y acuerda con José Gelbard su tarea de interlocución. El radicalismo rechaza una formula de Balbín con Perón. Gelbard se hace cargo de la economía con Héctor Campora, luego con Juan Perón y a su fallecimiento con Isabel Martínez de Perón. No fueron tocados los contratos petroleros.
Golpe militar, represión, crecimiento desmesurado de la deuda externa (de 8.000 a 80.000 millones) Se entregan las áreas petroleras cubicadas y señaladas como “rentables” por el Foreing Office y la CIA a empresas privadas. Los contratos son secretos, no se publican en el Boletín Oficial, pero se reglamenta (y ésto sí se publica en el Boletín Oficial) como debe ser el botiquín de primeros auxilios en la zona de explotación, incluyendo la medida de las vendas cuadradas.
La plataforma “General Mosconi” para extracción marina, se le prestó gratuitamente a la ESSO mientras el Estado pagaba los servicios por su compra y naturalmente no la usaba para sus propias extracciones en contratos que tenía hasta 1993.
La empresa estatal YPF era la única petrolera deficitaria del mundo. La anterior plataforma semisumergible, “Liberación” se hundió en un muy confuso episodio. Tan confuso fue que nunca se pagó el seguro por “irregularidades manifiestas”.
Suarez Mason (sí, el mismo) a cargo de la empresa comenzó la que luego sería una clara campaña: “YPF es deficitaria por la inoperancia de sus técnicos”, porque “tiene una planta de personal muy numerosa y por el componente impositivo”.
Recuerdan antiguos trabajadores de la empresa que se tapaban pozos rentables. Uno de ellos pudo haber sido el  “Ciclón”, en Neuquen. La orden venía de la Secretaría de Energía que dependía de quien estaba negociando con Gran Bretaña la explotación del petróleo en Las Malvinas: José Alfredo Martínez de Hoz. La guerra por las Malvinas nunca pudo quitarse el olor a petróleo. Aun hoy se asegura – dentro de YPF – que la conexión cuenca Malvinas y cuenca Neuquen es real. Resultaría como cinco veces el tamaño de la fabulosa olla de petróleo del Mar del Norte. Habría más petróleo que en Arabia Saudita. (sobre esto existe un estudio de la consultora Source Petroconsult SA realizado para el Foreing Office y conocido y publicado en octubre de 1979. Cabe recordar que la guerra por las Malvinas fue en 1982) . Adolfo Silenzi de Stagni, uno de los mayores estudiosos del tema, aseguraba que “Leopoldo Galtieri no se animó a firmar los protocolos de explotación de pozos que se conocían como rentables, a pesar de saber del estudio antes mencionado.”
Raúl Alfonsín gana las elecciones democráticas con la esperanza de los que lo votaron y aun de los que no. Enjuicia a los militares por sus crímenes,  pero convalida los contratos petroleros, los extiende a otras áreas y pone en marcha el llamado “Plan Houston”, de exploración con riesgo, inspirado en las ideas de Rodolfo Terragno. Las zonas que se dan a explorar “con riesgo” co-lindan con zonas en explotación y rentables. Viejos pozos tapados – cuentan técnicos aun hoy en la empresa – comienzan a  ser redituables. También se adjudican “áreas marginales”, que no es lo mismo que “recuperación secundaria”. Esto último es un pozo ya explotado y de bajo rendimiento. Pero ¿que es un área marginal ?.
El discurso oficial vuelve a cargar contra la ineficiencia de YPF. No se tocan los componentes impositivos. Se acusa a los técnicos y empleados, mientras las compañías privadas se los llevan multiplicándoles los salarios. Los “inútiles”- para YPF- son buscados por los privados y especialmente extranjeros. Lo mismo sucedería después con otras empresas: teléfonos, ferrocarriles, SENASA, Aduana y DGI. Se pagaron fortunas como indemnización por retiro voluntario a personas esperadas con los brazos abiertos por los privados. ¿Cuánto valía para una empresa un estudio de exploración ya realizado por YPF ?. Ningún salario a ex empleados estatales resultaba caro.
De la mano de David Ratto, a través de los medios de difusión se instala la idea de la “empresa elefante”. Resulta fácil, al fin Suarez Masón “tenía razón”,  YPF era la “única petrolera del mundo deficitaria”. El militar había hecho gran parte del trabajo sucio. En ningún momento se pensó en variar la carga impositiva ni achicar la planta de personal burocrático sin tocar lo intocable, es decir dejar tranquilos a quienes hacían que el petróleo en la Argentina se extrajera. Simplemente se la vació de técnicos y otros recursos humanos.  Cuentan (hoy) en YPF que Enrique Nosiglia impulsaba a Ratto. En el partido radical recuerdan (hoy) que Terragno quería imponer para este plan su ideologismo, como también lo intentó con Aerolíneas, pero “a Coti solo le importaba el negocio”. Chacho Jaroslavsky visitaba la sede del SUPE, sindicato de petroleros, tratando de convencer a Diego Ibañez, secretario general de esa entidad y presidente del bloque Unidad del justicialismo. Alfonsín viajó a Houston y se le dio toda la prensa que el aparato estatal pudo manejar. La opinión pública absorbía la idea de la ineficiencia de las empresas públicas, y era cierto, eran ineficientes, aunque nunca se buscó una solución que no pasara por sus vaciamientos y desguaces.  YPF seguía explorando y los pozos rentables quedaban tapados con el argumento de “confidencialidad” de la Secretaría de Energía.
Caminando por los senderos de la residencia de Olivos Alfonsín y Menem acordaban dos leyes la 23.696 de Reforma del Estado y la 23.697 de Emergencia Económica. Si se lograba, entonces Menem aceptaba hacerse cargo del gobierno 6 meses antes.
Asumió Menem. La economía – a pesar de las promesas de Bunge y Born – no encontraba la brújula.
El establishmen petrolero esperaba paciente y tranquilamente: “cuanto peor, mejor” (un conveniente trotskysmo de derecha).
Cuando les parece el momento oportuno, imponen al boliviano José Estensoro, quien provenía de la industria privada y se asegura que bajo la figura de varios testaferros retuvo acciones de Sol Petróleo. Murió en un accidente de aviación sobre el que se tejieron inimaginables sospechas, incluyendo la de una onda “portadora” que “dejó ciegos a dos radares”.
Finalmente Menem vendió YPF.
Desde 1927 el precio del petróleo lo fijan a su antojo siete empresas poderosas.

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Fuente: 

Héctor Horacio Rodríguez Souza es periodista y documentalista. Comenzó su labor en Canal 2 en 1966 y le tocó cubrir numerosos hechos políticos e históricos, como fue, por ejemplo, la guerra de Malvinas. Fue galardonado como personalidad americana por la Unión de Cóndores de las Américas.

 

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