Perón quiso a Balbín como compañero de fórmula presidencial con Cámpora

Fue en el viaje hacia España con el doctor Héctor Cámpora, ya elegido presidente, en 1973, cuando contó al reducido grupo de periodistas que lo acompañábamos -cubriendo la información- entre la distensión del largo vuelo, que Perón había ofrecido a Ricardo Balbín, entonces titular del radicalismo, integrar la fórmula para presidente de la Nación en lugar de al líder demócrata popular Vicente Solano Lima. 

Inclusive, relató Cámpora, Perón se avenía (esto hoy me resulta dudoso) a que Balbín fuera quien la encabezara. Balbín expuso la propuesta a un reducido grupo de radicales y la respuesta fue por la negativa. Se argumentó que Perón estaba maniobrando para embarrarle la cancha al presidente militar Alejandro Lanusse, quien también quería ser elegido en las urnas.  Perón no necesitaba para eso al radicalismo. Hizo la oferta aún contradiciendo a la derecha de su partido, que se agrupó más tarde tras Isabel y López Rega, a la izquierda, que se encolumnó mayoritariamente tras las formaciones armadas (FAR, FAP, Montoneros) y a la burguesía pequeña y nacional encabezada por el habilísimo José Ber Gelbard, (oculto tesorero del partido comunista argentino) presidente de la CGE (Confederación General Económica), inventor del “pacto social” con los trabajadores y “mediador” entre Perón y Lanusse, e inclusive a los dirigentes sindicales que le obedecían, pero que temían perder su cercanía con su líder si aparecían intermediarios de otros partidos.  Tiempo después, ya Perón en su tercera presidencia, la guardia periodística de todos los fines de semana en Olivos, estaba integrada por Canal 7 y la agencia oficial de noticias Télam. Por el canal  estábamos el camarógrafo Lamela (el que después fue a Malvinas) el asistente Mario Fazzio (actualmente sigue en el noticiero de canal 7) y yo. Durante los fines de semana, Perón casi no ejercía actividad oficial, se paseaba por la residencia de Olivos y se llegaba a la  sala de periodistas a  charlar. Uno de sus temas favoritos era lo que llamaba “la muerte gris”, que hoy se conoce como contaminación ambiental.  En una de esas charlas, muy informales, le preguntamos sobre su oferta a Balbín comentada por Cámpora, pero se fue en evasivas.  Perón aprovechaba para fumar a escondidas de Isabel. “Que no se entere Isabelita porque me mata”, nos dijo un día con su clásico humor campechano. Fue así como Mario Fazzio  a partir de ese día le compraba Kent Box y se los guardaba. Cuando Perón no se acercaba a los periodistas, íbamos a buscarlo. Le preguntamos otro día por el gesto de Balbín de haber saltado la tapia de su casa para verse y Perón dijo algo así como: ya era tarde. Balbín ayuda desde la oposición, pero ¿se imaginan lo que hubiera sido si los dos hubiéramos encarado juntos las soluciones para el país y para los latinos?    Bastante tiempo después, Arturo Frondizi, quien recibía en su casa del barrio Norte, me confirmó la información y dijo: fue una oportunidad que Balbín no supo aprovechar porque el partido no lo apoyó, pero él no estaba muy convencido, era muy antiperonista (palabras más o menos).  Por su parte José Rucci, el secretario general de la CGT, se lamentaba en off, antes de las elecciones que consagraron la fórmula Perón-Perón de que “el general” tuviera que quedarse “haciendo de presidente” en lugar de dedicarse al “continentalismo”. por Héctor H. Rodríguez Souza

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú