Papeles de la prisión

El Ejército aportó siete mil carpetas: 350 pertenecen a civiles. Ayer difundieron las de Jacobo Timerman, Jorge Taiana (padre), Julio Urien y Mario Galli.

Entre 1972 y 1983, Jorge Taiana, Jacobo Timerman, Julio César Urien y Mario Galli pasaron por el penal de Magdalena como presos políticos. Sus legajos son cuatro entre siete mil (350 de civiles) que fueron entregados por el Ejército como parte de la política de recuperación de documentos y archivos de las Fuerzas Armadas vinculados con el terrorismo de Estado. En los papeles que el ministro de Defensa, Agustín Rossi, dio a conocer ayer, figuran los datos personales, fotos y registros de visitas de los detenidos. “Es parte de la burocracia, pero reconstruyendo la burocracia se reconstruye cómo funcionaba el circuito represivo. No se encuentra toda la información en un documento, es un trabajo de hormiga”, explicó a Página/12 Stella Segado, directora de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa. “Encontrar más documentación alienta nuestra esperanza de llegar a la verdad”, señalo Rossi en el acto realizado ayer.

Hasta 1997, Magdalena era un centro de detención para oficiales de las Fuerzas Armadas, pero durante el terrorismo de Estado fueron alojados presos políticos. El archivo del penal estaba en Campo de Mayo, donde fue llevado cuando Magdalena se convirtió en una cárcel común. Estaba en una sala cerrada con llave y fue encontrado a mediados de enero, cuando el Ejército volvió a hacerse cargo de la cárcel de Campo de Mayo, luego de que estuviera un tiempo bajo la órbita del Servicio Penitenciario.

El periodista

“Es la tercera vez que entro en este edificio. La primera fue para solicitar el paradero de mi padre, la segunda fue como canciller y ahora vuelvo a entrar como hijo”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, al recibir el legajo de su padre en el acto que se realizó en el Edificio Libertador, sede del Ejército y del Ministerio de Defensa.

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Jacobo Timerman, director y fundador del diario La Opinión, fue secuestrado el 15 de abril de 1977. Estuvo cautivo en los centros clandestinos Puesto Vasco y COT-I Martínez y en el Departamento Central de la Policía. Luego fue legalizado en el penal de Magdalena. “Fue el lugar donde la pasó menos mal. Mi madre decía que, por lo menos, le daban de comer y sabíamos dónde estaba. Recuerdo hacer la fila de visita con otros familiares, recuerdo a Marisu (la mujer de Jorge Taiana padre, que estaba presente en el acto), que decía que Taiana estaba preocupado por Jorgito”, recordó Timerman. Es que “Jorgito”, es decir el ex canciller y actual legislador porteño, también estaba preso. Cuando Rossi le entregó los documentos, Taiana señaló: “No visité a mi padre en el penal de Magdalena porque estaba en ‘otros destinos’”.

El médico y ministro

Jorge Alberto Taiana era dirigente del peronismo histórico, fue médico personal de Juan Domingo y Eva Perón y ministro de Educación entre 1973 y 1974. En abril de 1976, la dictadura lo arrestó en Magdalena sin que fuera acusado de ningún delito ni juzgado. Recuperó su libertad el 18 de septiembre de 1982. Su hijo fue encarcelado en 1975 y estuvo todo el período del terrorismo de Estado en distintas cárceles, entre ellas la de Rawson y La Plata. “No podíamos vernos, pero, aunque estaba prohibido, tuvimos un privilegio, se autorizó la comunicación por carta entre detenidos de distintas unidades. Así que me llegaban cartas de Magdalena. Alguien quería saber de qué conversábamos, por eso pudimos comunicarnos”, relató Taiana.

Los guardamarinas militantes

En la madrugada del 17 de noviembre de 1972 un grupo de oficiales y suboficiales jóvenes del Batallón de Infantería de Marina de la Escuela de Mecánica de la Armada se sublevó. El levantamiento se realizó para apoyar el regreso de Perón y también obedecía a que los marinos ya habían empezado a organizar “grupos de tareas” y preparar a sus oficiales para la represión. El hecho terminó con 60 detenidos, que luego fueron dados de baja. Entre ellos estaban Julio César Urien y Mario Galli, que fueron llevados al penal de Magdalena, donde estuvieron hasta que fueron indultados por Héctor Cámpora.

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Urien recordó ante Página/12 que tres días antes de las elecciones del 11 de marzo de 1973 lo tuvieron encerrado e incomunicado con el argumento de que había peligro de que intentara fugarse. Al día siguiente de la victoria peronista, lo sentaron en el despacho del director del penal donde un capitán, a solas, le dijo, como preludio a los tiempos que vendrían: “Ganaron las elecciones. ¿Quieren hacer la revolución? La Armada no lo va a permitir. Estamos dispuestos a matar a un millón de personas”.

Al salir de Magdalena, Urien siguió militando y fue detenido antes del golpe y, como Taiana, pasó toda la dictadura en la cárcel.

Galli fue secuestrado en 1977 y llevado a la ESMA junto con su madre, su mujer embarazada y su hija de un año y medio, Marianela. Ella, la única sobreviviente de la familia, que un par de días después fue dejada en la casa de su tía, recibió ayer el legajo de su padre. Se lo dedicó a Hugo Chávez (“que también se sublevó y a través de su historia entendí un poco la historia de mi padre”), a Néstor Kirchner (“el primero que reconoció y reincorporó a las Fuerzas Armadas a los sublevados”) y a los jóvenes de estas Fuerzas Armadas: “Que siempre peleen por y para el pueblo”. Marianela también llevó y pidió que se leyera una poesía “a la patria” que escribió su padre mientras estaba en el penal de Magdalena.

Documentos y militares

Tanto Rossi como Taiana, Timerman, Urien y Galli resaltaron el hecho de que los legajos fueron entregados por el Ejército, del mismo modo que la documentación hallada a fin del año pasado fue aportada por la Fuerza Aérea. En este caso no se trata de papeles secretos, pero, como explicó Segado, son parte del rompecabezas represivo. Y como señaló Rossi, tienen valor “histórico y probatorio si un juez así lo considera”. Es significativo, por ejemplo, que en las fichas personales de Taiana y Timerman figuren en blanco los casilleros correspondientes a la causa de la detención y el tiempo de la condena. “Confinamiento” es lo único que aparece en el caso de Taiana.

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“Esto es importante, pero más que por el legajo, porque haya sido entregado por las Fuerzas Armadas. Marca una ruptura. Hago votos por que las Fuerzas Armadas cooperen con la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo sobre los 400 chicos desaparecidos y para que se encuentren a quienes ya sabemos el destino que tuvieron, pero no dónde están, los hijos de las Madres”, dijo Timerman y arrancó aplausos. La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y Rosa Roisinblit, de Abuelas de Plaza de Mayo, estaban en primera fila.

“Como militares nos sentíamos herederos de San Martín, Belgrano y Almirante Brown. Dimos la lucha desde adentro, pero no aceptamos no respetar la Constitución ni subordinarnos a la doctrina del Pentágono”, afirmó Urien. Y allí, en la casa del Ejército, donde estaba montada la muestra de la Secretaría de Derechos Humanos sobre la represión del Estado a los movimientos sociales desde la Ley de Residencia al terrorismo de Estado, repitió lo que les había dicho a los marinos cuando, durante la presidencia de Néstor Kirchner, fue destinado a los astilleros Río Santiago: “Para mirar para adelante hay que sostener estas tres banderas; verdad, memoria y justicia; ésta es la forma de avanzar juntos”.

por Victoria Ginzberg
 

Fuente: 

Diario Página/12 14/3/2014

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