Nuevas revelaciones sobre la guerra en la presentación de «Malvinas, la trama secreta»

Malvinas, La trama secreta, de Oscar Raúl Cardoso, Ricardo Kirschbaum y Eduardo Van der Kooy, publicado en setiembre de 1983, fue el primer best seller del género periodístico en el regreso de la democracia, con 200.000 ejemplares vendidos. “Es la historia de una guerra de la que nada se sabía”, describió el miércoles por la noche el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz en la presentación de la edición definitiva (Random House-Mondadori).

 Esta vez, el libro contiene 200 páginas adicionales con los documentos de EE.UU. desclasificados en virtud del Freedom Information Act que, en palabras de Kirschbaum, confirmaron lo que sus fuentes diplomáticas y militares les habían contado. Los autores dedicaron el libro al “Gordo” Cardoso fallecido en 2009 y agradecieron la colaboración del periodista Alberto Amato. Pablo Avelluto, director de Random House, se refirió a Isidoro Gilbert que impulsó esta edición y pidió un aplauso para Rogelio García Lupo, sentado en primera fila. ¿Cómo era hacer periodismo en aquel tiempo?, preguntó Fernández Díaz. Van der Kooy describió el ejercicio de la profesión en medio de la censura militar. “El general Camps se encargaba de dar partes. Y en un momento dice que los ingleses no se van a quedar en las Islas por los rigores del mar y del clima . La ignorancia era llamativa”. Para Kirschbaum, Malvinas cambia el paradigma de cómo se informa en las guerras tras la experiencia de Vietnam, donde los periodistas tenían libertad de acción y la guerra se introduce en el living de las familias estadounidenses. Malvinas fue una guerra insular y los corresponsales extranjeros la contaron desde el Sheraton, en Buenos Aires. Una guerra sin testigos. En el bar del Plaza Hotel se vendían los materiales fotográficos y así The New York Times logró la única foto del hundimiento del Belgrano, tomada por un oficial. Kirschbaum hizo hincapié en algunas revelaciones de los documentos secretos, como el temor de EE.UU. ante una Argentina que podía caer en el bloque comunista . “La paradoja es que una dictadura que cometió las violaciones más aberrantes en derechos humanos y de marcado sesgo anticomunista, da una vuelta en el aire y busca el apoyo de Fidel Castro en La Habana y de Kadafi en Trípoli”, señaló. La presentación convocó a un público de diplomáticos (Adalberto Rodríguez Giavarini, José Bordón, Rodolfo Gil, Eduardo Sguiglia, Albino Gómez y Atilio Molteni); políticos (Francisco de Narváez, Mario Barletta, Felipe Solá, Norma Morandini, Horacio Jaunarena, Gustavo Ferrari, Alberto Fernández, Vilma Ibarra, Jesús Rodríguez, Hugo Martini, José Scioli, Julio Bárbaro, Alberto Iribarne); escritores y representantes del mundo de la cultura (Silvia Fajre, Hinde Pomenariec, Matilde Sánchez, Mauricio Wainrot, Aníbal Jozami), Isidoro Fiterman, Jorge Mara y David Reiff: periodistas (Luis Majul, Alfredo Leuco, Susana Viau, Ricardo Roa, Alicia Lo Bianco, entre otros) y analistas (Juan Bautista Yofre, Graciela Romer, Jorge Castro, Doris Capurro ), entre muchos otros. “Algún daño hicimos”, bromeó Kirschbaum al mencionar que por la guerra se frustró la carrera política del secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig, que aspiraba a la Casa Blanca. Los autores destacaron un diálogo entre Haig y Galtieri, que publicó el norteamericano en sus memorias. “Haig había llevado una propuesta bastante favorable a la Argentina, que incluía una co-administración. Pero Galtieri la rechazó. Si acepto me caigo, le dijo. A lo que Haig corrigió: Perdón usted se va a caer de cualquier manera”. Kirschbaum remarcó: “Con la guerra se logró todo lo contrario , no tenemos las Islas y hay un pueblo deseoso de la autodeterminación”. Van der Kooy insistió en que la sociedad argentina apoyaba la idea de recuperar las Malvinas y en otro hecho revelador de los documentos secretos: “Los británicos mintieron más que los argentinos” , dijo. “Hubo una ignorancia que se repite acerca de cuál es el peso de la Argentina en el concierto de las naciones. Aquí se creyó que Estados Unidos iba a jugar a favor de la Argentina cuando la Armada inglesa era la punta de diamante de la Organización del Atlántico Norte para enfrentarse al bloque soviético”, añadió Kirschbaum. Fuente: 

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 Diario Clarín 30/3/2012

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