No se podrán demoler otros 200 edificios de valor histórico

Están en 39 manzanas que representan la historia económica del país. También pusieron límites en altura para frenar las torres. Ahora el desafío es generar controles efectivos sobre el patrimonio. Nueva zona de protección en la City porteña.

 

De lunes a viernes, la City porteña late a un ritmo desenfrenado: miles de personas en un ir y venir frenético, motoqueros y cadetes corriendo de un banco a otro, oficinistas y empresarios que transitan las calles casi de memoria. Pocos saben que esa zona de la Ciudad –que creció exponencialmente en las primeras tres décadas del siglo pasado– es el reflejo de la historia económica del país. En el polígono delimitado por Florida, Alem y las plazas de Mayo y San Martín cientos de edificios reflejan con grandilocuencia ese devenir. Bancos, grandes empresas e instituciones financieras construyeron sus sedes casi como si fueran embajadas.

Hace 15 días la Legislatura porteña creó una nueva Area de Protección Histórica (APH) que involucra a la City porteña: su nombre es Catedral al Norte. Así 192 edificios quedaron preservados de una posible destrucción o de una modificación que termine por hacer desaparecer las fachadas.

Algunos de esos edificios son muy conocidos , como la sede de la Bolsa de Cereales, en Alem y Corrientes; o las galerías Pacífico, Harrods y el Centro Naval, los tres en Florida y Córdoba; y el ex Banco de Boston, en Florida y Diagonal Norte. Pero algunos otros pueden ser desconocidos o incluso esconder tesoros detrás de sus fachadas. Es el caso de la galería Güemes –en Florida 165– que posee una cúpula fabulosa, la que se puede ver ingresando al paseo, una obra cumbre del art noveau . Fue diseñada por Francisco Gianotti, el mismo italiano que construyó la confitería El Molino. O animarse a jugar a las diferencias con dos de los edificios que conforman el complejo Banco Central de la República Argentina: la fachada de la sede de la calle Reconquista 266 es una réplica de otra de las sedes, ubicada en San Martín 216. Guiños de la arquitectura.

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Centro Naval.

Además de la protección edilicia se pusieron límites en altura para futuras construcciones: 21 metros en calles y 32 en avenidas, es decir alrededor de 6 y 10 pisos . Una forma de desalentar proyectos en altura como la torre Galicia Central, en Perón 407. Se prohibió la colocación de nuevas marquesinas, anuncios salientes y toldos fijos. “L as catalogaciones son siempre positivas. Pero como todas las medidas de carácter protector, hay que evitar la parálisis. No vaya a ser que se termine en una taxidermia urbana, embalsamando un pedazo de Ciudad”, advierte el arquitecto Luis Grossman, director del Casco Histórico porteño .

“Esta zona es la manifestación tangible de la historia económica del país, un distrito financiero comparable con San Pablo o Londres. Sin una protección adecuada la variedad tipológica y estilística de la City es vulnerable”, justifica Patricio Di Stefano (PRO), el legislador que impulsó la catalogación y la creación de este nuevo APH.

En un radio de 39 manzanas, la City es casi un catálogo de estilos: neocolonial, art decó , modernista, brutalista (el Banco de Londres de Clorindo Testa, una suerte de anticipo de una de sus obras cumbre, la Biblioteca Nacional), y las referencias a la arquitectura de los países de origen de los arquitectos, desde húngaros y alemanes, hasta españoles e italianos.

Todos han recibido diferentes niveles de protección . La mayoría estructural: si hubiera modificaciones, no pueden afectar el volumen y deben respetar su arquitectura y tipología. Luego hay una protección cautelar: protege la envolvente de los edificios, pero permite el crecimiento. Y dos tienen protección integral: la totalidad del edificio, incluyendo hasta la decoración interior. Son la Iglesias Anglicana, 25 de Mayo 282, y la de Santa Catalina de Siena, San Martín 705.

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“La preservación es un beneficio en más de un aspecto, porque permite conservar la identidad de un pueblo, pero también incide en el aspecto económico; el patrimonio es un atractivo turístico en sí mismo. Y nuestra City tiene una concentración única, con un valor inmenso. El conjunto es realmente llamativo, homogéneo y sobresaliente”, destaca la arquitecta Laura Weber, especialista en patrimonio y asesora de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

El desafío de la preservación es también el control de la depredación inmobiliaria y del flujo de tránsito que, esto último a nivel ecológico, atentan contra la preservación. Más allá de los títulos y la catalogación, es vital generar controles efectivos para que no se destruya el patrimonio. En este sentido, los especialistas coinciden en que muchas veces los controles fallan o tienen corto alcance. Un ejemplo: el deterioro que sufre una propiedad de altísimo valor en manos privadas, como sucede con Harrods. La tienda cerró hace 13 años y su fachada va perdiendo detalles ornamentales y se ensombrece poco a poco.

por Silvia Gómez

Fuente: 

Diario Clarín 23/10/2011

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