Murió el almirante que ordenó hundir el Belgrano en el inicio de la guerra

El almirante Sandy Woodward, que dirigió la “Task Force” británica en la guerra de las Malvinas en 1982, murió ayer a los 81 años, después de “una larga enfermedad”, en Bosham, su casa en el estuario, en el sur de Inglaterra. El ministro de Defensa británico, Philipp Hammond, le rindió homenaje y dijo que sirvió a su país “con distinción”.

» Sin miedo al desafío de pelear un enemigo con capacidad a 8.000 millas de Reino Unido, en las más demandantes y extremas condiciones meteorológicas y contra incertidumbres, el liderazgo del almirante Woodward y su visión táctica -midiendo las realidades del comando altamente político en casa con duras y violentas peleas en el mar- fue un factor mayor en dar forma al éxito de las fuerzas británicas en el Atlántico Sur”, dijo el ministro de defensa Hammond en su tributo oficial. Irreductible, severo, matemático y hábil jugador de ajedrez, Woodward aceptó una entrevista con Clarín en su casa británica, con vista al agua que tanto extrañaba, al cumplirse los 25 años de la guerra de Malvinas. Un ataque cerebral lo había afectado en sus movimientos pero no a sus recuerdos del conflicto ni a sus pasiones. “Como militar, yo digo que la guerra no es ninguna solución. Es más: esta guerra no ha solucionado absolutamente nada, excepto retrasar cualquier solución diplomática otros 50 años. En abril, nosotros creíamos que el general Haig iba a negociar una solución. Pero nos preparamos para lo peor. Iba a haber una guerra, un desembarco, y debíamos derrotar a las fuerzas argentinas”, contó. Sir Sandy Woodward convenció al almirantazgo que el Belgrano era una amenaza a la flota británica. “El Belgrano era una amenaza. Yo estaba advertido de lo que el Belgrano podía hacer si lo hacían bien. No es una cuestión de lo que yo creo (si iba a atacarlos). Uno se fija en capacidades. El estaba dentro de la las 200 millas. Yo sabía que en unas horas podía estar en el radio de disparo de un Exocet. Es irrelevante si se dirigía al sur, al norte o al este. Estaba fuera de la zona de exclusión pero dentro de las 200 millas de mi grupo de batalla y en ese caso, era una amenaza”, explicó Woodward a Clarín. Woodward se sorprendió después que las fuerzas de la Marina argentina se retiraron del mar tras el hundimiento.”Yo planifiqué pensando que estaban determinados a resistirnos. El hecho de que el hundimiento del Belgrano los hizo retirarse fue absolutamente impredecible. Nunca hubiera pasado en mi Marina, nunca hubiéramos pensado que algo así nos haría retirarnos”, recordó. El almirante tenía una particular opinión sobre los isleños. “No quieren ser argentinos. Los isleños no son ni como usted ni como yo. Son básicamente ermitaños, no les gusta mezclarse con la gente y son muy pero muy diferentes”. Fuente: 

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Diario Clarín 6/8/2013

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