Multa de 10 mil euros para un obispo que negó la matanza de judíos

Un tribunal de Ratisbona, ciudad bávara en el sur de Alemania donde se radicó la familia del actual Papa –que fue allí profesor universitario–, condenó ayer a pagar una multa de diez mil euros al obispo pronazi británico Richard Williamson, de 70 años, miembro de una organización cismática católica.

Obispo Richard Williamson – Foto Infobae.com

Benedicto XVI levantó la excomunión que pesaba sobre Williamson y otros tres obispos cismáticos en enero del año pasado, haciendo detonar un escándalo de contestación que lesionó el prestigio del Papa y cuyos ecos aún resuenan en la Iglesia.

Williamson, en declaraciones a la TV pública sueca realizadas en Ratisbona, había negado la existencia de las cámaras de gas en los campos de exterminio nazis y había dicho que «200 o 300 mil judíos» murieron allí por orden de Hitler, «pero ninguno en las cámaras de gas», donde fueron exterminados millones.

El obispo negacionista pertenece a la Fraternidad Pío X, ultratradicionalista, que fundó el obispo francés Marcel Lefebvre. Al momento de estallar el escándalo, en enero de 2009, Williamson era director del seminario lefebvriano de La Reja, en Buenos Aires.

Sus declaraciones a la TV sueca fueron puestas al aire al mismo tiempo que el Papa le levantaba a él y a sus colegas la excomunión dada por su antecesor, Juan Pablo II, para reabsorber el cisma de los ultramontanos, quienes entre otras diferencias, niegan las enseñanzas del Concilio Vaticano II.

Enseguida, el gobierno argentino expulsó a Williamson, que abandonó nuestro país el 24 de febrero, mientras una tormenta sin precedentes se difundía en la Iglesia, sobre todo en Europa, con obispos y conferencias episcopales que criticaban al Papa por su decisión.

Leer también >>  Dante Caputo revela hechos desconocidos de la disputa con Chile

El obispo negacionista no asistió al juicio. Ayer, el abogado Matthias Lossmann, que representa al obispo Williamson -quién reside actualmente en Londres-, dijo al juez que lo condenó que «monseñor Williamson hubiera venido gustosamente», pero que la Fraternidad Pío X, con sede en Econe, Suiza, le prohibió viajar a Alemania y asistir al proceso.

Es más, al obispo Williamson le prohibieron hacer cualquier tipo de declaraciones públicas sin autorización previa de las autoridades del grupo lefebvriano, «aunque deba hablar de simples cuestiones de fe».

Fuente: 

Diario Clarín 17/4/2010

Informacion Adicional: 

SHOA, NO HOLOCAUSTO
A la masacre de 6 millones de judíos, se la llama con una palabra errada que remite aun acto bíblico de ofrenda. Tergiversa la odea teológica e histórica.

Seis millones de judíos fueron masacrados por los nazis durante la segunda guerra  mundial. De esa cifra, un millón y medio eran niños. Posiblemente su gran mayoría hoy  serían abuelos y abuelas entre 70 y 80 años.
Esta historia que a veces se siente como de ciencia ficción ocurrió hace apenas un poco  más de 60 años.
A lo acontecido el mundo lo llamó “holocausto”. Pero ello es una traducción falsa y  errada. La palabra “holocausto” remite a un acto bíblico cuya esencia está vinculada a la ofrenda total que se hacía de un animal y que Dios lo aceptaba con agradabilidad.
El error al que conduce la palabra termina tergiversando la idea  teológica e histórica, ya  que no fue ofrenda sino pura tragedia, asesinato y horror.
Por lo tanto el uso de la palabra “Holocausto” amortigua lo acontecido y lo expresa  como un deseo divino, razón por lo cual define el suceso histórico como un evento metafísico, y hace que el mensaje sea superficial y por lo tanto peligroso. Los teólogos  judíos, en su mayoría, remiten este acontecimiento a la responsabilidad humana y le  otorgan mayor preeminencia que a la intervención divina.
En este acto se pone en juego el compromiso del hombre y su liderazgo y no el deseo de  Dios. Sería correcto utilizar la palabra “Shoá”, “catástrofe”, término usado por el profeta Isaias como vocablo irrepetible e imposible para definir la calamidad única, es  decir la categoría que los filósofos llamaron de “mal absoluto”.
Utilizar “Shoá” en vez de “holocausto” remite a comprender la brutal desgracia de  centenares de miles de familias judías que no pudieron desarrollar lazos de amor, de  estudio, de ilusiones, de alegrías, de amistad, bajo la responsabilidad del hombre.  Puedan sus memorias ser motivo de inspiración para comprometernos, sabiendo que  nada de la vida humana nos debe resultar ajeno.
De este modo, las palabras del  escritor Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz en el año  1986, y quien fuera sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald adquieren una dimensión diferente: “ Puede haber veces en que seamos  incapaces de impedir la injusticia, pero nunca debe haber una vez en la que dejemos de protestar”.

Leer también >>  Los viejos vagones del subte volverán a circular como un paseo turístico

Fuente: Suplemento Valores Religiosos – Clarín – 14/4/2010

 

 

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú