Muhammad Ali cumple 70 años

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70 años de El Más Grande; Alí revolucionó a su deporte

Muhammad Alí, uno de los personajes emblemáticos del boxeo mundial por su enigmática personalidad dentro y fuera del cuadrilátero

JC Vargas y Juan Pablo Estrada  

A Cassius Marcellus Clay Jr. le llamaba la atención que su padre, abuelo y bisabuelo llevaran el mismo nombre. Nacido en Louisville, donde ser negro de clase media no significaba nada, el niño de diez años de edad abría la boca demasiadas veces. ¿Por qué los negros nos sentamos atrás en el autobús?, ¿por qué mamá tiene que ir a limpiar las casas de los blancos? Voy a la tienda y el dueño es blanco, luego voy a la farmacia y el farmacéutico es blanco. El conductor del autobús es blanco. ¿Qué es lo que hacen los negros?

Comprendería más tarde que el nombre de él y sus antecesores era el de un abolicionista del siglo XIX, agricultor de Kentucky, que heredó 40 esclavos y una plantación. Se llamaba Cassius Marcellus Clay, cuyo nombre heredó el bisabuelo del que se convertiría en el atleta del siglo pasado y uno de los iconos de los años 60, al lado de John Lennon, Martin Luther King, Elvis Presley, Malcolm X, los Kennedy y Bob Dylan.

El hombre blanco era dueño del bisabuelo y éste heredó el nombre al abuelo y éste al padre. El niño de piel negra entendería su nombre. Ya no le gustaba.
Padre rotulista, madre atendiendo casas para blancos, un hermano menor, el jovencito podía presumir una bicicleta Schwinn de colores rojo y negro de 60 dólares. En 1954, a los 12 años de edad, el robo de su bici le cambiaría el destino. Cassius se puso a llorar, alguien le dijo que en el sótano de un edificio cercano había un gimnasio (Columbia) y ahí un policía.

El niño, acostumbrado a hablar demasiado y hacer gestos, bajó furioso exigiendo agarraran al ladrón para golpearlo con sus propios puños. Lo recibió Joe Martin, ex agente de policía y entrenador de chamacos en su tiempo libre. “¿Sabes pelear?, ¿no? Entonces, primero aprende a boxear, antes de abrir la boca”. A las seis semanas, el jovencito Clay tuvo su primer combate. Pesaba 40 kilos.
II

Las historias de los pesos pesados eran miserables, hasta la mitad del siglo pasado. San Langford terminó ciego y arruinado, Joe Louis esclavo de la coca y huyendo del fisco. Beau Jack lustraba zapatos de clientes blancos, Ike Williams acorralado por la mafia, Tony Galante peleaba contra canguros y pulpos y Floyd Patterson estaba arruinado por la mafia.

El último eslabón, antes de la llegada de Cassius al título de los pesados, se llamaba Sonny Liston. La prensa lo llamaba La Bestia, El Tonto, El Mono. Sonny, hombre con espaldas del tamaño del cuadrilátero, no conoció lugar ni fecha de nacimiento, sabía escribir su nombre y conoció la cárcel antes de subir al ring.
Y sin embargo, nadie apostaba un centavo por Cassius Clay, medallista dorado de los semipesados en Roma 60, cuya bocaza era más rápida que sus movimientos en el cuadrilátero. En realidad odiaban que un negro fuera arrogante, que se autonombrara “el más grande, el más rápido y el más bonito”.

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El show comenzaba en las conferencias, donde el campeón olímpico recitaba poemas, aleluyas y decidía en qué round acabaría a su rival. Cassius había recibido humillaciones de la raza blanca en restaurantes y otros establecimientos que se negaban a atenderlo, sin importar su medalla olímpica. Entonces llegó a su vida la Nación del Islam y dejó de llamarse Cassius Marcellus Clay. Había nacido Muhammad Ali.
Elijah Muhammad, líder espiritual de los musulmanes negros, había llamado al boxeador Muhammad X, dándole el mismo grado que el hermano Malcolm X. Todos los hermanos negros importantes recibían la X, aunque fue tal la euforia que levantó el nieto de esclavos que el mismo Elijah lo bautizaría como Muhammad Ali, más arriba que los demás.
Siendo campeón y musulmán negro, Ali comenzó a comerse al mundo, arriba y abajo del ring. No paraba de abrir la boca y hacer gestos. Políticos, artistas, conductores de TV, empresarios y religiosos querían aparecer en la foto, siempre con el puño en la quijada del campeón.

En 1967 tendría su primer descalabro abajo del ring. Ali no quiso alistarse en el ejército para pelear en Vietnam, por lo que fue arrestado y despojado del título mundial de los pesados. Tardó cuatro años en recuperar su licencia. Entonces aparecería el mito en el libro The Greatest (El más grande), en el que se escribió que Muhammad Ali arrojaría su medalla en el Río Ohio en protesta, aunque años más tarde el propio boxeador argumentaría que en realidad la había perdido. El libro era patrocinado por la Nación del Islam y al escritor le impusieron algunos textos.
El mundo había cambiado el tono para referirse al hombre que flotaba como mariposa y picaba como abeja. Querían al rey de regreso, elevar el rating televisivo con sus poemas en las conferencias y verlo bailar en los encordados.

Regresó con más fuerza, obteniendo millonarias bolsas para enfrentar a monstruos como Frazier, Foreman y Norton. Darse el lujo de grabar la canción Stand by me y dejarse escuchar antes de cada enfrentamiento.

El quinto Beatle en calzoncillos, el que juraba que Dios era negro, el que superó al hermano Malcolm X entre los musulmanes negros, el que cambió mujer en cuatro ocasiones, de acuerdo a su religión. ¡Damas y caballeros, ante ustedes el más rápido, el más grande y… el más bonito!

III
Ali reza cinco veces al día. A cada rato piensa en la muerte. Desde los años 80 sufre el mal de Parkinson. Una enfermedad del sistema nervioso que hace rígidos los músculos. Su rostro ya es una máscara sin expresión. Él habla y los movimientos también están perdiendo la batalla. Se gana la vida firmando fotografías y guantes de box. El Islam y las pensiones de divorcio se gastaron su dinero.
Hoy, a 70 años de su nacimiento (17 de enero del 42), el mundo vuelve a rendirle tributo al boxeador más conocido en todos los tiempos. Libros, películas, discos y revistas volverán a venderse en su nombre. Tras esa apariencia de roca, Ali se imaginará de nuevo en el cuadrilátero, bailando con la guardia baja, hablando de más y haciendo fintas con su pequeña Laila Ali, el más bonito hecho mujer.
 
Dos meses de festejos
Los festejos por el cumpleaños número 70 de Muhammad Ali comenzaron desde el pasado sábado por la noche en su natal Louisville, Kentucky, dentro del Muhammad Ali Center, donde le organizaron un homenaje y recordaron sus mejores peleas.
Para hoy se tienen contemplada otra serie de reconocimientos en otros lugares como Las Vegas, donde protagonizó grandes combates a lo largo de su carrera; Las Vegas y Arizona.

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No obstante los festejos por el cumpleaños del ex campeón se alargarán durante los próximos dos meses.

Dentro de las festividades, una que llama poderosamente la atención es la que se llevará a cabo el próximo 18 de febrero en la arena del MGM Grand en Las Vegas, donde se le rendirá un homenaje en el que estarán presentes leyendas del boxeo mundial, algunas de ellas a las que enfrentó como George Foreman, Ken Norton, Leon Spinks, además de Tommy Hearns, el panameño Roberto Mano de Piedra Durán y Sugar Ray Leonard.
Se espera que en ese mismo festejo el campeón mundial filipino, Manny Pacquiao interprete en su honor alguna canción en su faceta como cantante.
“Espero poder convencer a Manny, y él pueda estar presente en las festividades de Muhammad; ojalá acepte cantar una melodía en honor de Ali. Eso transformaría el festejo en en una gran, gran noche, algo inolvidable”, manifestó el promotor de Top Rank y del Pac Man Pacquiao, Bob Arum, a través de un comunicado de la organización del homenaje al gran campeón de los pesados.
 
Camino hacia el estrellato
A sus 18 años Cassius Marcellus Clay Jr. sorprendió al mundo con su estilo arriba del cuadrilátero, de movimientos ágiles y rápidos —inusual para un peso completo— que lo llevaron a ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 en la división de los semicompletos. Ese chico, que antes de la catapulta olímpica había ganado dos títulos nacionales de los Guantes de Oro con un récord de 100 victorias y cinco derrotas, se convertiría en el más grande boxeador de su época.
Después de conquistar la presea en Roma al derrotar en la final al polaco Zbigniew Pietrzykowski, bajo la tutela de Angelo Dundee, vivió su debut como profesional el 29 de octubre de 1960 frente al estadunidense Tunney Hunsaker. A partir de ahí el estrellato sería su alimento.

Cuando cumplió 22 años su madurez deportiva brilló al derrotar en Miami a Sonny Liston y a toda la grandeza y dominio que existía alrededor del entonces campeón de los pesos completos. Lo obligó a retirarse en el sexto episodio, argumentando una lesión en el hombro ante un público incrédulo que abarrotó la Sala de Convenciones de Miami en 1964.

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Esa contienda fue considerada como la pelea del año, además de que posteriormente cambió su nombre al del Muhammad X.

Cassius Clay, previo a ese primer triunfo sobre Liston, llegó con una marca de 19 victorias como profesional, 15 de estas por nocaut. En la revancha, un año después, no dejó duda de quién era el mejor al mandarlo a la lona en el primer asalto.
Con ese potencial demostrado en noviembre de 1965, se enfrenta en Las Vegas a Floyd Patterson, a quien se impone por nocaut técnico en el duodécimo episodio, la segunda de siete defensas exitosas en un periodo de poco más de un año.
El 6 de febrero de 1967 conquista el título completo de la Asociación Mundial de Boxeo, tras imponerse a Ernie Terrell en el Astrodome de Houston. Fue el último compromiso antes de que le retiraran su licencia por haberse negado a ir a la Guerra de Vietnam.

Después de ese retiro, Muhammad Ali tuvo dos triunfos previo al esperado duelo contra Joe Frezier el 8 de marzo de 1973 en el Madison Square Garden, donde sufrió una dolorosa derrota en decisión unánime. Fue su primer descalabro como profesional tras 11 años. En esa pelea se exponían los cetros de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Posteriormente vino una racha de 10 victorias, una de ellas en combate de revancha frente a Patterson en el Madison Square Garden el 20 de septiembre de 1972, donde se alzó con título de la NABF.

Un año después en San Diego, sufrió su segunda derrota como profesional cuando Ken Norton le rompió la mandíbula el 31 de marzo de 1973. Seis meses después, le ganó en la revancha a Norton en decisión dividida.

En 1974 se desquita de Frazier en el Madison Square Garden, donde de acuerdo con los expertos se daba pie a su segunda etapa en el box.

El 30 de octubre de 1974 recupera los títulos pesados de la AMB y el CMB al noquear en ocho rounds a George Foreman en una peculiar función realizada que se realizó en la República del Congo que se llamó Retumbo en la Selva, considerada una de las peleas más recordadas en la historia del boxeo y que ratificó a Ali como gran figura.
Volvería a renovar su corona al enfrentar por tercera ocasión a Frazier , en un brutal combate que ganó en el último episodio el 1 de octubre de 1975.

En la recta final de su carrera, el 15 de febrero de 1978 pierde el título ante Leon Spinks, un púgil que salía del deporte amateur, aunque en la revancha logró derrotarlo y después se retiró. Dos años después retornó, con dos derrotas ante Larry Holmes y Trevor Berbick. Después de ese par de descalabros, puso fin a su carrera deportiva para convertirse en una leyenda.

El Excelsior 17/1/2012

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