Muestra en el Museo Sívori

Una muestra de humor político y costumbrista, desde 1806 al presente.

Tapa de la revista Caras y Caretas del 5 de noviembre de 1910

Archivo Días de Historia

Desatar una sonrisa donde impera el desconcierto o la impotencia. El humor gráfico argentino logró en esa compleja tarea una historia prolífica. Eso demuestra «Bicentenario: 200 años de humor gráfico», que se presenta en el Museo Sívori, con un centenar de dibujos, grabados y trabajos en técnica mixta. Organizada por el Museo del Dibujo y la Ilustración, la muestra recorre el humor gráfico, político y costumbrista argentino desde principios del siglo XIX hasta hoy.

La muestra arranca con un grabado de 1806 del escocés James Gillray: un Napoleón desencajado ante la noticia de la invasión inglesa en el Río de la Plata. Sigue una litografía de la serie «Extravagancias de 1834» (de César Hipólito Bacle), donde unas damas lucen peinetones tan desproporcionados que les impiden caminar: una de las primeras obras con mirada humorística en nuestras pampas.

Ya en la segunda mitad del siglo XIX, en medio de los debates sobre el modelo de Nación, tomó fuerza el humor político. La prensa ocupó un lugar central en estas discusiones, y la caricatura devino la reina de la fiesta: «Se transformó en el espacio de opinión, burla, satirización y agresión que otros discursos muchas veces no lograban concretar», señala Marcelo Marino, en el texto del catálogo.

Tapa de la revista Fray Mocho del 1 de agosto de 1913

Archivo Días de Historia

En Buenos Aires y en otras ciudades surgieron distintas publicaciones con foco en la sátira y en el humor. Un consejo: no se pierda las bellas litografías de Henri Stein, director y dibujante del periódico El Mosquito. «Presidentes Avellaneda y Sarmiento» muestra a los mandatarios con un séquito de políticos aniñados. Hay también una litografía de J. Muller (de 1874), del periódico rosarino La Cabrionera, donde se representa a Sarmiento como un rústico burrito. Hay obras de angustiante actualidad, como el «Corso de la matufia» (1898), con foco en la corrupción política.

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No faltan trabajos de José María Cao, símbolo de la caricatura argentina, y de Manuel Mayol y Eduardo Alvarez, publicados en la emblemática revista Caras y Caretas, que marcó el siglo XX, excepcional en la historia de la industria gráfica argentina.

El humor más costumbrista, entre 1930 y 1950, puede verse en ilustraciones de las revistas El Tony -la primera sólo de historietas-, Patoruzú y Rico Tipo.

Por último, la muestra pone el foco en el período de 1960/2010. En una de las vitrinas se exhibe el último número de Tía Vicenta, cerrada por Onganía en 1966, cuando en la tapa se lo representó como una morsa. Y puede verse un original de Mafalda publicado dos años después en el diario El Mundo. En este período hubo una gran cantidad de nuevas publicaciones: en 1971, se creó Hortensia; en 1972, Satiricón. Y un año después, Clarín sumó a su página de humor a Landrú, Crist, Sábat y el inolvidable Fontanarrosa, presentes en la muestra. Con Isabel Perón, Satiricón fue clausurada en 1974. Y en 1978, en medio de la dictadura militar, apareció una bocanada de aire fresco con Humor, dirigida por el Andrés Cascioli.

Ya en los años 90, el humor gráfico, con grandes dibujantes, pasó a ocupar casi exclusivamente las páginas de los diarios. La muestra reúne una selección de dibujantes y humoristas de Clarín (Caloi, Tabaré, Altuna, Sábat, Sendra y Dobal), La Nación y La Razón, entre otros medios.

Mirar la realidad con acidez e ironía. Y con un ejercicio de envidiable inteligencia, convertir aquello que inquieta y hasta provoca impotencia en humor corrosivo, es una tarea que se agradece.
 

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Fuente: 

Diario Clarín 5/12/09

Informacion Adicional: 

Jorge Palacio (Faruk) – Crónica del humor político en Argentina – Editorial Sudamericana, 1993.

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