Masacre de Trelew: las hijas de un guardiacárcel asesinado piden justicia

“A nuestro padre lo asesinaron sin piedad pero nunca nadie lo investigó. Queremos al culpable del asesinato para que pueda descansar en paz. Si la Justicia no es para todos, no es Justicia”. Mirta y Mónica son hijas de Gregorio Valenzuela, el guardiacárcel asesinado durante la fuga de presos de la Unidad 6 de Rawson. Fue el 15 de agosto de 1972, una semana antes de los hechos conocidos como “la masacre de Trelew” en la Base Almirante Zar de esa ciudad.

 Desde el 7 de mayo se realiza el juicio por la masacre donde murieron 16 militantes de organizaciones armadas. Fueron fusilados por personal de la marina . Mirta y Mónica fueron a todas las audiencias. “Fuimos para saber si alguien iba a hablar de lo que pasó el día de la fuga, porque allí comenzó todo. Pero parece que se olvidaron. Nadie lo mencionó como tampoco que a mi papá lo acribillaron primero y después le dieron el tiro de gracia . Nunca nadie lo investigó”. Gregorio Valenzuela era un ayudante de quinta en la escala penitenciaria, uno de los grados más bajos en el escalafón. El día de la fuga estaba de guardia en la garita de entrada a la cárcel junto a dos compañeros. Cuando anochecía se dio cuenta de que algo no andaba bien. Y, cuando vio llegar a los guerrilleros con ropa de penitenciarios, les dio el alto. Según sus hijas, no tuvo tiempo de tomar su arma. “La tenía arriba del escritorio”. Recibió trece disparos de ametralladora, casi todos en la zona baja de su cuerpo. Y, como no murió, lo remataron con un tiro en la cabeza. Sus otros dos compañeros sobrevivieron. Uno de ellos, Justino Galarraga, “se hizo el muerto” cuando fueron a verlo. “Pero la mujer de Santucho se acercó al cuerpo de mi papá y dijo ‘este todavía vive’. Y le pegó un tiro en la cabeza, contó Galarraga”, asegura Mirta. Lo velaron con una venda en la frente. Valenzuela tenía 38 años y 4 hijos: las mellizas Mirta y Mónica, de 9 años; Juan Carlos, de 11 y Enrique (ya fallecido), de 10. Su esposa Ramona (que murió en 2006) debió lavar la ropa de los oficiales de la Unidad Seis para criar a sus hijos. “A mi madre también la mataron ese 15 de agosto. No quería vivir más. Sólo se mantuvo entera para criarnos, con un gran sacrificio”. Las mujeres dicen que ellas también hace 40 años que esperan Justicia. “La escuchamos a la señora de Bonet (esposa de Rubén Pedro Bonet, uno de los fallecidos en la base) decir que hace 40 años que lucha para que los que mataron a su marido vayan presos. Nosotros también queremos saber quiénes y por qué mataron a mi papá que, en definitiva, estaba trabajando. Pero para la Justicia, los héroes son los que lo asesinaron”. Aunque reconocen que “ya nadie hará nada, nosotras tenemos ganas de seguir luchando”. Vamos a seguir yendo a las audiencias. Puede ser que alguien se acuerde de cómo comenzó todo y lo diga. Y se acuerde que la primera víctima se llamó Gregorio Valenzuela. Un simple trabajador que no merecía morir”.  por Carlos Guajardo Fuente: 

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 Diario Clarín 27/5/2012

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