Los familiares, en contra de la identificación de los caídos

Mamás, papás, hermanos. Todos escuchaban atentos el discurso de Cristina Kirchner. Era el 2 de abril y la Presidenta encabezaba un acto por los 30 años de la guerra de Malvinas en Ushuaia. Allí, anunció que había enviado una carta al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para pedirle que mediara ante el Reino Unido para identificar a los caídos durante la guerra de 1982. Los familiares de los fallecidos se quedaron helados. Nadie los había consultado. Muchos no están de acuerdo. “La Comisión expresó su sorpresa, su extrañeza y también su dolor porque no nos consultaron”, explicó César Trejo ex combatiente de Malvinas y apoderado de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, entidad que nuclea a 550 familias de los 649 muertos en la guerra.

Aunque la Comisión tiene a cargo el cuidado del cementerio de Darwin, nadie les preguntó. Ni siquiera tuvieron en cuenta que la Presidenta, por ley 2.6498/09, la reconoce como único referente y custodio de ese camposanto y de los restos que allí descansan. En respuesta, los familiares enviaron una carta al CICR explicando su postura y poniendo condiciones: se oponen a las pericias forenses compulsivas. “El derecho a la identidad no está vulnerado en el cementerio de Darwin. No hay una situación homologable a la de los desaparecidos. Lo que hay son algunas tumbas que no están identificadas”, explicó Trejo. Los familiares pidieron al CICR que la identificación de los 123 combatientes cuyas placas dicen “Soldado argentino sólo conocido por Dios” no avance hasta tanto se consulte a todas las familias. “Hay familias que manifestaron el deseo de ver la tumba de su ser querido identificada. Nos parece legítimo que la Comisión intente que se cumpla. Pero hay familias que tienen una voluntad contraria porque ya han construido su duelo”, dijo Trejo. “Debemos respetar los deseos y necesidades espirituales de todas las familias que tienen sus hijos sepultados en Darwin”. Debido a que todos los restos serían peritados, es “insalvable” que haya “unanimidad”. “Si no estaríamos por el derecho de uno violando el derecho de otro”, subrayó Trejo. “Pasaron 30 años. Yo ya enterré a mi papá. No quiero volver a enterrarlo”, dijo a Clarín la hija de un soldado. Una mamá de un ex combatiente agregó: “No todos estamos de acuerdo con remover los restos. Es remover el pasado. Es lo mismo si mi hijo está un metro más acá o uno más allá. Todos son nuestros hijos”. Pero otros precisan ver el nombre en una lápida. “Siento que es lo que me falta para dejar esta historia atrás”, confesó un familiar de otro soldado. Un fuerte temor es que las pericias forenses reaviven una idea latente en los isleños: llevar los cuerpos al continente . Por eso, pidieron al CICR que se prohiba expresamente “el traslado de los restos”. Pero la mayor preocupación de los familiares es la difusión de imágenes . “Esto no puede ser, para decirlo brutalmente, un festival de huesos. Tiene que haber un respeto por los restos mortales de los soldados. Y esto lo tienen que garantizar tanto el Estado británico como el argentino, la Cruz Roja o quien intervenga. Sería inadmisible la difusión de ese tipo de imágenes”, advirtió Trejo en nombre de la Comisión que pidió al CICR que -llegado el caso- adopte “medidas de extrema seguridad y resguardo para evitar la captura y difusión de imágenes”. “Estamos dispuestos a intermediar siempre y cuando esta tarea sea solicitada por todas las partes y las familias”, había advertido Steven Anderson, vocero del CICR el 10 de abril. Sabe que identificar a los caídos sin su consentimiento sería para muchos reabrir profundas heridas y volver el tiempo, doloroso, atrás.  Custodios silenciosos El derrotero de los restos de los caídos en Malvinas comenzó apenas terminada la guerra. Las tropas argentinas habían identificado a todos sus muertos. Los enterraron donde cayeron combatiendo o en sus alrededores. Confeccionaron listas con sus nombres y ubicación. Los isleños pidieron al Reino Unido que los colocaran en un solo lugar para evitar que las islas se llenaran de lugares santos. En febrero de 1983, los británicos llevaron los cuerpos a Darwin. En total, 123 tumbas quedaron sin identificar. No está claro qué pasó con las listas. La Comisión de familiares visitó por primera vez el cementerio en 1991. En total, viajó 27 veces. Durante más de 10 años luchó para construir un monumento que se inauguró en 2009. Lograron lo que nadie pudo: por primera vez en la historia una potencia vencedora -el Reino Unido- aceptó que se rindiera homenaje a los caídos del bando contrario en el propio territorio en disputa. Con o sin nombre propio, los argentinos quedaron custodiando Malvinas para siempre. por María Arce La carta que los familiares enviaron a la Cruz Roja BUENOS AIRES, 12 de Abril de 2012SEÑOR PRESIDENTECOMITÉ INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJAD. JAKOB KELLENBERGERS.                      /                       D. Tenemos el agrado de dirigirnos a Usted para poner en su conocimiento la posición institucional de nuestra entidad, respecto a la solicitud efectuada por el Gobierno Nacional en relación a la realización de pericias genéticas para identificar a los soldados argentinos que yacen sepultados en el Cementerio de Darwin, Isla Soledad, cuyas tumbas llevan el epitafio “soldado argentino sólo conocido por Dios”.Nuestra entidad representa a quinientas cincuenta familias de los soldados argentinos fallecidos en el conflicto armado sostenido en 1982 entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y es la única asociación de su tipo en la República Argentina, con treinta años de existencia real y doce de existencia jurídica formal.Durante estas tres décadas, nos hemos organizado para construir el duelo de nuestras pérdidas y homenajear a nuestros seres queridos. Durante muchísimos años el Estado Nacional nos desamparó en esta tarea, absorbido por otras urgencias y sin poder establecer una política pública que ayudara en esta necesidad humanitaria. Logramos, sí, que nos acompañara en nuestras iniciativas de rendir homenaje a nuestros muertos en el lugar donde yacen: el Cementerio de Darwin, en la Isla Soledad, y en la superficie del mar donde fue hundido el Crucero A.R.A. “Gral Belgrano”. Al respecto, recordamos a Usted que fue el CICR quien nos posibilitó, a poco de restablecerse las relaciones bilaterales, realizar el primer viaje a las Islas Malvinas, en marzo de 1991.    Según declaraciones de Edmond Corthésy, Delegado General Adjunto del CICR para América Latina que supervisó personalmente la operación:  “Los familiares tuvieron la iniciativa y sugirieron que el CICR facilitara las acciones; nosotros instábamos a las partes para que se realizara la visita a fin de ayudar a los familiares en su proceso de duelo; era una cuestión humanitaria.” Y concluyó: “A pesar de que las tratativas para realizar esta visita se habían iniciado mucho tiempo antes, fue posible recién casi diez años después de finalizado. Pero quiero resaltar que, cuando llegó el momento, fue muy emocionante e importante y, por los comentarios y el agradecimiento de los familiares cuando volvíamos de las Islas, fue muy reconfortante”.En efecto, fue de esta manera que fuimos construyendo el duelo de nuestras pérdidas en la postguerra. Afortunadamente, la potencia que ocupa y administra fácticamente las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y espacios adyacentes, comprendió nuestra necesidad espiritual, y facilitó las visitas de los deudos de los soldados argentinos sepultados en Darwin. Luego de ese primer viaje, y también a instancias de nuestra entidad, el Gobierno argentino promovió la realización de visitas más regulares al Cementerio de Darwin. Desde 1996 hasta el año 2000, se efectuaron quince (15) viajes más por parte de los familiares de los Caídos, en tandas de 20 familiares y un sacerdote; los primeros viajes se realizaron en vuelos charter por el lapso de un día y medio, hasta que en el 14 de Julio de 1999, las partes suscribieron una Declaración Conjunta que posibilitó el reinicio de vuelos regulares a las Islas. Ello posibilitó que los deudos de los caídos argentinos permanecieran en las Islas durante una semana. En todos los casos, el Gobierno argentino facilitó los recursos para poder realizar los viajes.Es importante destacar que durante muchos años, estas visitas humanitarias de los Familiares de los soldados argentinos sepultados en Darwin, constituyeron la única presencia regular argentina en las Islas Malvinas. Jamás se produjo ningún incidente negativo, ni acto hostil entre los visitantes y los habitantes de las islas. Por el contrario, son variadas las anécdotas de acercamiento humano que se pueden contabilizar.Como consecuencia de estas visitas, los familiares fueron planteando sus impresiones, sensaciones y necesidades espirituales. Muchas de las familias cuyas tumbas no están identificadas en el Cementerio de Darwin plantearon la necesidad de que el nombre de sus seres queridos fueran colocados en el lugar, más allá que algunos suplieran esa marca con la adopción de una Cruz, porque en definitiva concluyeron que “todos son nuestros hijos”, y que no era tan relevante si sus restos se encontraban unos metros más allá o más acá.Esa indicación fue fundamental cuando la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur se planteó, a fines de 1998, la construcción de un monumento a la memoria de los soldados argentinos caídos en el conflicto armado en el mismo Cementerio de Darwin. La idea central fue, justamente, la inscripción de todos los nombres de los soldados argentinos caídos en el conflicto armado, que son reconocidos por las Leyes Nacionales  24.950 y 25.424, por orden alfabético y sin grado, por entender que todos poseen la misma jerarquía allí donde se encuentren sus almas.Esta iniciativa de los familiares de los soldados argentinos caídos en las acciones armadas de 1982, canalizada por nuestra organización, fue adoptada por ambas partes, incluyéndose también como un objetivo enmarcado en la construcción de la confianza recíproca, en la referida Declaración Conjunta del 14 de julio de 1999.Desde la explicitación de la iniciativa, en octubre de 1998, hasta la inauguración del Monumento, en Octubre de 2009, transcurrieron once años de intensos esfuerzos, constituyendo un hecho inédito en la historia universal, reconocido incluso por el Reino Unido de Gran Bretaña, ya que es la primera vez que dos miembros de la comunidad internacional, subsistiendo el conflicto que los llevara una conflagración armada, se ponen de acuerdo para posibilitar el homenaje a los caídos de la potencia que fue derrotada por las armas, en el propio territorio en disputa.Ese hecho extraordinario, que obtuviera un reconocimiento internacional, llenó de sosiego a muchas familias, que sintieron se cerraba un largo dolor de postguerra. Incluso, para las familias cuyos seres queridos no están sepultados en el Cementerio de Darwin, como es el caso de los fallecidos en el hundimiento del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, en otra embarcaciones, o que perecieron en los combates aéreos, o aquellos que por distintas circunstancias pudieron ser sepultados en el continente. Todos tienen sus nombres gravados en las 24 placas de granito que conforman el Monumento enplazado en el Cementerio de Darwin.Para completar este cuadro  – sin el cual es imposible abordar la verdadera cuestión humanitaria que implica la petición en curso-,  bástenos informar a Usted que el Reino Unido consintió que el mantenimiento, preservación y cuidado del Cementerio de Darwin, en la Isla Soledad, esté a cargo de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e islas del Atlántico Sur. Tarea que venimos cumpliendo desde hace años, con el apoyo de una empresa privada – Aeropuertos Argentina 2000, que integra la Corporación América-, la misma que financiara enteramente los costos de la construcción del Monumento, sin que intervenga el Estado argentino en absoluto. Salvo en el financiamiento del viaje de inauguración por parte de casi 400 familiares de los caídos argentinos, producido a fines de 2009.Realizado este introito, podemos entonces abordar la cuestión específica que motiva esta presentación.En primer lugar, sabemos que existen familiares de los soldados argentinos sepultados en el Cementerio de Darwin cuyas tumbas no han sido identificadas, que manifestaron recientemente -por vías que no son las de nuestra entidad-, su deseo de realizar pericias genéticas para identificar esas tumbas. La mayoría de ellos viajaron al Cementerio de Darwin a través de las gestiones realizadas por esta Comisión de Familiares, y nunca nos habían manifestado sus deseos. Sabemos, por otra parte, que otros familiares expresan lo contrario; que los hechos descriptos más arriba, ocurridos durante estos treinta años de postguerra, les han resultado suficientes para construir su duelo, y que, por el contrario, la eventual realización de esas pericias reabriría heridas ya cerradas. Ello obliga a nuestra entidad a atender equilibradamente las necesidades y deseos de ambas partes, puesto que una no puede avasallar a la otra. Motivo por el cual entendemos que deben ser consultados el conjunto de las familias cuyos restos no se encuentran identificados, buscando en lo posible obtener unanimidad para proceder a los trabajos que demandarían la ejecución de las pericias solicitadas. En esa tarea estamos abocados por estos días.Cabe aclarar, que nuestra entidad no fue consultada ni convocada por organismo gubernamental o no gubernamental alguno para auscultar nuestra opinión sobre la delicada cuestión, lo que nos produjo una enorme extrañeza. No sólo porque en nuestro país es muy conocido nuestro trabajo, y el Gobierno Nacional ha sostenido un constante diálogo con nuestra representación, sino porque la misma Presidente de la Nación sancionó el Decreto PEN Nº 2131/2008 que declaró “Lugar Histórico y Cementerio de Guerra” al Monumento y al Cementerio de Darwin, respectivamente. Ello fue ratificado por la Ley Nº 26.498/2009, donde en su artículo 2º prescribe expresamente: “La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, instrumentará todo lo atinente al cumplimiento de la presente ley y convendrá con la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, las medidas pertinentes a efectos de asegurar la custodia, conservación, refacción y restauración del lugar histórico nacional que se declara por esta ley”. Entre sus fundamentos, los legisladores argumentaron“….Sin duda, esta iniciativa, además de un acto de justicia, es también un acto de resguardo y protección hacia los restos mortales de los que yacen sepultados…”.En consecuencia, la misma normativa argentina obliga a consultar a nuestra entidad, para resguardar y proteger los restos mortales de los soldados argentinos sepultados en el Cementerio de Darwin.Asimismo, no podemos dejar de hacer referencia a la férrea oposición manifestada por la  inmensa mayoría de las familias de los soldados argentinos que yacen en la Isla Soledad, ante la mínima posibilidad de que los restos mortales de sus seres queridos puedan ser removidos de sus tumbas y trasladados hacia el continente. Y aunque los planteosrealizador por los promotores de la iniciativa de las pericias genéticas no incluyan esa posibilidad, así como tampoco lo plateó la Sra. Presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, sabemos que ese ha sido un planteo que en diversos momentos realizaron las autoridades británicas y recientemente han sido reiteradas por algunos británicos residentes en las Islas. Creemos que cualquier acuerdo de las partes debería excluir explícitamente la posibilidad del traslado de los restos mortales de los soldados argentinos hacia el continente, garantizando que  –una vez que fueren identificadospermanezcan a perpetuidad en el Cementerio de Darwin.Por otra parte, causa una enorme angustia en numerosas familias, pensar en la más remota posibilidad que la realización de las pericias – de concretarse-, se convierta en un espectáculo morboso, donde se expongan públicamente los restos mortales de sus seres queridos, reclamando garantías muy estrictas en ese sentido.Finalmente, debemos indagar con claridad los motivos que impidieron la identificación completa de los restos mortales de nuestros seres queridos. Hasta donde sabemos, las tropas argentinas identificaron  –aún en los casos en que los restos fueron inhumados en fosas comunes-, a todos los soldados caídos a lo largo de los campos de combate. Sabemos también que se confeccionaron listados de los mismos. Lo que desconocemos es si esos listados les fueron entregados a las autoridades fácticas de las islas, o a las mismas tropas británicas. Y también conocemos que el traslado de los restos de los soldados argentinos desde los campos de combate a Darwin, donde se construyó el Cementerio, se realizó a demanda de los habitantes de las Islas, para evitar que gran parte de la extensión de la misma estuviera ocupada por las tumbas de los soldados argentinos, es decir, por sitios que adquirirían de esa forma un carácter sacro.Presumiblemente, entonces, la responsabilidad principal de la falta de identificación de las tumbas emplazadas en el año 1983 en el Cementerio de Darwin le correspondería a las autoridades británicas, a instancias de los habitantes de las Islas. En el Informe editado por el Comité Internacional de la Cruz Roja titulado  “La protección de las víctimas del conflicto armado de las Islas Falkland-Malvinas (1982)-Derecho Internacional Humanitario y acción humanitaria”, suscripto por Silvie Stoyanka Junod,  en el punto 3.6, párrafo 4, relativo a las sepulturas  – la identificación de los muertos, se lee:“…Durante los enfrentamientos en el archipiélago y en condiciones climáticas sumamente adversas, se enterró a los muertos con todas las precauciones y el respeto que las circunstancias permitían, los más en tumbas colectivas provisionales.En febrero de 1983, se inhumaron de nuevo 281 restos mortales de soldados argentinos en tumbas individuales del cementerio militar de Darwin. Se pudo identificar el nombre de 78 personas; otras 26 llevaban un número de matrícula que puede servir para que la Potencia de origen las identifique. Desafortunadamente y a pesar de haberse efectuado análisis técnicos de los más mínimos indicios a disposición (efectos personales, etc.), no se pudo identificar a 114 cadáveres que no tenían placa de identidad”.Surge claramente de este Informe elaborado por la CICR, lo que aseguramos más arriba: que la responsabilidad por la falta de identificación, se dio en el momento en que los cuerpos volvieron a ser inhumados por los británicos, resultando este procedimiento avalado por los funcionarios presentes que elaboraron el informe por parte de vuestra organización.Esperamos haber contribuido con usted y el prestigioso organismo que representa, para ilustrar la posición de nuestra entidad. A manera de síntesis, enunciamos ordenadamente nuestras expectativas sobre la petición formulada por la Sra. Presidenta de la Nación Argentina, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, sobre la eventual realización de pericias genéticas para identificar las tumbas de los soldados argentinos que yacen en el Cementerio de Darwin. Éstas son:1) Que dichos procedimientos cuenten con el consentimiento unánime de las familias cuyos restos no se encuentren identificados.2) Que se adopten medidas de extrema seguridad y resguardo para evitar la captura y difusión de imágenes sobre los restos mortales de los soldados a los cuales se les practiquen las pericias, evitando la reapertura de heridas emocionales en sus deudos.3) Que se explicite claramente en los protocolos, declaraciones conjuntas o cualquier otro instrumento que se utilice para proceder a la realización de las prácticas forenses, la prohibición de ambas partes o de cualquier particular, para el traslado de los restos mortales de los soldados argentinos hacia el continente, garantizando su permanencia a perpetuidad en el Cementerio de Darwin, en la Isla Soledad.Agradeciendo desde ya su inestimable colaboración, aprovechamos para saludar a Usted con las expresiones de nuestra consideración más distinguida. Dalal Abd de Massad                      Delmira Hasenclever de CaoVicepresidente                                        Presidente                            Fuente: 

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 Diario Clarín 25/4/2012

Los familiares, en contra de la identificación de los caídos
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