Las primeras poetas argentinas

Editan libro sobre cuarenta poetas nacidas entre 1800 y 1901.

Un nuevo mapa se imprime de a poco sobre el paisaje de la poesía local: es el de la poesía escrita por mujeres. No hace mucho, Irene Gruss publicó una selección de poetas nacidas entre 1940 y 1960, y Andi Nachón después hizo lo mismo con las más jóvenes y tomó el período 1961/1980. Ahora acaba de aparecer Primeras poetas argentinas, una antología imprescindible que incluye textos de casi cuarenta poetas nacidas entre 1800 y 1901.

«Son mujeres que escribían en una época en que la poesía femenina no era tenida en cuenta. Para tener una idea: en los diez tomos de la antología de poesía local que hizo Juan C. de Puig para el Centenario, no hay una sola mujer», señala Eduardo Mileo, uno de los antólogos. Además, participaron de la selección y edición Javier Cófreces y Gabriela Franco.

Algunas de las antologadas pertenecen cabalmente al siglo XIX (Rosa Guerra, Juana Manso, Josefina Pelliza), pero la mayoría publica sus primeros libros promediando la década de 1920.

«Resalta el grado de ocultamiento y soslayo al que fue confinada la obra de estas mujeres», dicen los editores. Son los años en que las vanguardias están liquidando el legado modernista. La de Amado Nervo es una sombra recurrente. La presencia de la muerte y la tristeza, recorre gran parte de los textos elegidos. También el amor, el ser mujer, y ser poeta.

Cada vida fue también una obra. Pintora y poeta, Emilia Bertolé compartió la bohemia de la década del 20 con Horacio Quiroga, Oliverio Girondo y Alfonsina Storni. Retrató a Irigoyen y, se dice, también a Perón. María Luisa Carnelli escribió tangos con seudónimos de varón, como periodista cubrió la Guerra Civil Española y escribió poemas y novelas proletarios. Vicenta Cambón quedó ciega a los seis años y fundó la Biblioteca Argentina para Ciegos. Firmaba como «La ciega de Morón». Laura Piccinini creó la primera escuela de cine del país.

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Los textos de Bertolé, Carnelli y Alfonsina, formalmente más contemporáneos, sobresalen en el conjunto. Pero poéticas casi desconocidas y muy ajustadas, como las de Margarita Abella Caprile, Raquel Adler y Clementina Rosa Quenel, justamente señaladas en el prólogo, sorprenden por la madurez de su expresión.

 

Fuente: 

Diario Clarín – 9/12/09

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