Las piezas vuelven a su lugar

La comunidad de La Falda logró que el Estado nacional reconstruyera el Museo Ambato, sede de la principal colección arqueológica del país, saqueada en 2008. 

La más importante colección de piezas arqueológicas del país volverá a tener un lugar de exposición para quienes quieran verla. Abrirá sus puertas en La Falda, Córdoba, donde cientos de objetos valiosísimos, en su mayoría de arte precolombino, ya eran apreciados por visitantes de toda la Argentina, hasta que un robo ocurrido en el año 2008 abrió una causa penal todavía en curso, y obligó a las autoridades locales a cerrar las instalaciones.  Gracias al trabajo incansable de su Asociación de Amigos, y al apoyo expreso de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Museo Ambato se encuentra en una etapa de reconstrucción y puesta en valor. La obra, dada a conocer hace pocos días, se extenderá durante seis meses, costará casi 5 millones de pesos, pondrá en pie nuevamente una imponente casona abandonada y derruida desde el saqueo, y lo más trascendente: será el corolario de una pelea de los vecinos de La Falda, que no descansaron hasta ver renacer su museo.  La agonía del Ambato empezó en 1992, cuando a la falta de mantenimiento edilicio se agregaron los «robos hormiga» y la disputa con coleccionistas privados, que tenían en su poder piezas de patrimonio nacional cuyo espacio lógico de muestra debía ser el museo. En 2001, vecinos autoconvocados de La Falda y del Valle de Punilla exigieron a la gobernación cordobesa y al ex presidente Fernando de la Rúa que protegieran la colección, pero los funcionarios se excusaron en no poder accionar contra «el derecho constitucional de propiedad». El panorama cambió en 2003, cuando el kirchnerismo impulsó la sanción de la Ley Nacional 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. El Ambato amagó con recomponerse, aunque la inacción provincial permitió que siguiera languideciendo.  La estocada final llegó en 2008. Alguien se llevó el 70% de los objetos, lo que derivó en una causa penal presentada por la Asociación, y la exigencia de que el Estado nacional ejerciera la tutela definitiva de las piezas.  En 2012, 58 de esas reliquias desaparecidas de la casona fueron encontradas en el domicilio porteño de Matteo Goretti, ex presidente de la Fundación Pensar y asesor del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Goretti, también viejo empleado del área de Prensa macrista y asesor de imagen tanto de Horacio Rodríguez Larreta como de María Eugenia Vidal, adujo haber comprado aquellos objetos, que Interpol secuestró durante el allanamiento de su casa. Admitió que «se encontraron algunas piezas que habrían sido sustraídas años atrás de un museo privado de Córdoba», pero se cubrió: «Yo desconocía totalmente esa situación. El origen de todas las piezas que estaban en la calle Libertad es de buena fe.» Eduardo Garbino, abogado de la Asociación de Amigos, sostuvo que «la investigación penal de Goretti dice que está imputado y procesado. La Cámara (de Apelaciones) no avala ni ratifica el auto de procesamiento porque dice que hacen falta mayores argumentos de prueba». Y agregó: «Tengo la esperanza de que en febrero se dé un nuevo auto de procesamiento», porque hay elementos suficientes que «demuestran fehacientemente y con certeza que las 60 piezas que le secuestraron a Goretti en el departamento de Recoleta son de la colección Ambato». Si no se logra un nuevo procesamiento, la investigación podría prescribir en mayo de este año.  Una vez finalizadas las obras, el museo abrirá sus puertas con 350 piezas precolombinas que en la actualidad son custodiadas por la Universidad Nacional de Córdoba. A eso deberían sumarse las encontradas en la casa de Goretti, hoy bajo custodia judicial.  «La recuperación del Ambato es un logro de la comunidad», sostuvo la presidenta de la Asociación, María Elena Flores, que trabaja en el proyecto junto a otros integrantes del organismo, como el profesor José Spada y el artista plástico Alejandro Bovo Theiler. Para Flores, «toda la riqueza que subyace en el subsuelo debe ser patrimonio del Estado, única manera de hacer respetar nuestro patrimonio cultural». Un mensaje por el que viene luchando desde hace mucho tiempo la ciudad de La Falda, apoyada por distintas instituciones y referentes como la arqueóloga y especialista Florencia Kusch, y los docentes y alumnos de la cátedra de Pensamiento Latinoamericano de la Universidad cordobesa.  «Al museo le queda sólo un 35% de las piezas que tuvo en otras épocas –finalizó Garbino–, y el tema es grave, porque estamos hablando de 10 mil años de cultura. La cerámica negra que hacían estas civilizaciones precolombinas es de un adelanto tecnológico increíble. Atentar contra todo esto es atentar contra nuestra identidad.» por Daniel Enzetti Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 27/1/2014

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