La trastienda de la historia convertida en leyenda

Con «La conjura de Cortés», Matilde Asensi, de visita en la Argentina, cierra una trilogía centrada en el Siglo de Oro español que desmonta el carácter épico de algunas figuras de ese período y retrata las hostilidades a las que eran sometidas las mujeres.

Más allá del destino final que le depara esta nueva entrega a Catalina Solís -la heroína de esta saga que se inició con «Tierra firme» y continuó con «Venganza en Sevilla», ambos best-sellers que suman 20 millones de lectores en todo el mundo- las evidencias sugieren una muerte segura a manos de su artífice, que por el momento acusa recibo del agotamiento que le generó el proceso de adecuación de la lengua al español antiguo. «Catalina tiene mucho más para decir, sin duda, pero yo siento que no puedo escribir más con el castellano del Siglo de Oro. Esa especie de imitación ligera que hago del idioma, tomando giros y expresiones gramaticales de aquella época, ha sido el trabajo más ímprobo que he hecho en mi vida», explica Asensi en entrevista con Télam.»Por otro lado, para aprovechar la riqueza todavía latente del personaje tampoco se me ocurre cambiarla de época… aunque creo que eso tampoco le gustaría a los lectores. De hecho, si la llevaría a la época actual perdería mucho porque no hay razones formales para el travestismo, uno de los fuertes del personaje, que se viste de hombre para manejar un barco o eludir un casamiento forzado», acota. «La conjura de Cortés» tiene como ejes una conspiración para derrocar al rey de España y el hallazgo de un mapa que revela la existencia del botín personal del conquistador español: ambas cuestiones deberá desentrañar Catalina Solís, que además de travestirse como Martís Nevares -a la hora de encabezar alguna gesta heroica en esta saga- se enamorará sin que el romanticismo le haga perder un ápice de su firmeza. El contexto en el que transcurren las peripecias del personaje pone una vez más al descubierto las paradojas entre realidad y literatura: escenarios como los del siglo de oro español fueron decididamente hostiles para las mujeres, pero su riqueza y posibilidades son infinitas desde el punto de vista narrativo. «Sí, desde lo literario es cierto que aquella época ofrece más aristas y matices para una narración, pero en lo que hace a la realidad la vida para las mujeres es hoy mucho menos hostil y hay muchas cosas por cambiar todavía. El libro retrata una época de mucha violencia hacia ellas. Sin embargo a pesar de los siglos transcurridos, todavía no ha cambiado esa práctica», indica. «Actualmente en España todos los días en los informativos se pasa la noticia de alguna mujer que ha sido asesinada por su marido. Creemos que estamos muy lejos del siglo XVII, donde por ejemplo Hernán Cortés mató a su primera mujer a golpes sólo para poder casarse con la segunda. Hay menos violencia hoy, es cierto, pero todavía existe y es inadmisible», apunta Asensi. La escritora, nacida en Alicante en 1962, cursó estudios de periodismo en Barcelona y se hizo conocida por su abordaje de la novela histórica a partir de títulos como «El salón de ámbar», «El último Catón», «El origen perdido» y «Todo bajo el cielo, obras que encabezaron durante varias semanas los rankings ventas. En «La conjura de Cortés», editada por Planeta, la escritora instala la cuestión del oro y los tesoros expropiados a América durante la Conquista, al tiempo que cuestiona la estirpe «heroica» de algunas figuras emblemáticas del período, como la de Cortés, a quien retrata como un hombre violento y ambicioso que piensa en sacar la mayor tajada de la aventura colonizadora. La trilogía de Asensi se inscribe en una genealogía de novelas históricas que en los últimos años han salido a refutar el relato canónico de los manuales de Historia, que en su mayoría suelen ofrecer una versión inmaculada de los hechos que divide al mundo en próceres y desalmados. En España, esa suerte de interpelación a la historiografía oficial ha sido encabezada por escritores como Arturo Pérez Reverte, Rosa Montero, Julia Navarro, Almudena Grandes y la propia Asensi, todos ellos con discursos narrativos muy distintos entre sí, pero con un pasado común en el periodismo. «Todos venimos del periodismo, y es importante este detalle, porque se trata de personas que hemos estado en contacto con la noticia cotidiana, con el día a día del país -analiza la autora-. ¿Por qué nos hemos corrido a la novela histórica? Siempre hemos tenido el instinto periodístico de descubrir la verdad, y como a todos los españoles nos han mentido mucho, somos los primeros hambrientos de verdad». «Fijate que en España en los últimos diez o doce años todos los escritores nuevos que han surgido en el rubro de la novela histórica proceden del periodismo. Probablemente lo que escribamos no sea toda la verdad, pero se aproxima mucho más que lo que hasta ahora nos han vendido como verdad inapelable», agrega. Desde una estructura que fusiona recursos de la novela de aventuras con el folletín romántico, Asensi ensambla una novela plagada de descripciones geográficas y semblanzas de personajes, todo al servicio de una historia que nunca pierde de vista el rigor histórico. «La fidelidad a la historia es un requisito innegociable en mis libros. Sólo invento cuando hay huecos o vacíos que me permiten incrustar la ficción o crear una trama que se ajusta como un guante a la realidad: la ficción en mi caso es como una crema que se monta sobre una torta», sostiene. «No negocio, es la fidelidad absoluta a la historia -subraya-. Nada de cambiar la realidad, nada de modificarla para adaptarla a la ficción. En todo caso, desnudarla de las falsedades que se le han añadido a lo largo de los siglos», concluye. por Julieta Grosso Fuente: 

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 Agencia Telam 15/8/2012

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