«La Revolución de Mayo triunfó por la Iglesia»

Uno de los principales estudiosos de la historia eclesiástica argentina, Néstor Auza, cree que el clero criollo jugó un papel clave en la histórica gesta.

 

            

Párroco Manuel Alberti

¿Cómo se gesta la participación del clero en la Revolución de Mayo?
Hay que tener en cuenta ante todo que el ascenso del criollo era muy lento y los únicos caminos después de 1806 eran el ejército y la Iglesia. En el caso del clero, hay un proceso poco estudiado que es su argentinización. Tanto el de las comunidades religiosas como el secular. Sus miembros no tenían posibilidades de hacer carrera y la actividad pastoral y la creación de parroquias estaba acotada. Los obispos y las disposiciones de las órdenes venían de España. Cuando se gesta la revolución, buena parte de las instituciones religiosas estaba en manos del clero nativo.

¿Cómo repercuten los aires revolucionarios en la relación entre el clero nativo y el español?
De modo muy fuerte. El tema se discute tanto en los conventos que se produce una separación entre unos y otros. La vida en los conventos decae mucho por esa discusión. Tengamos en cuenta que el diocesano de Buenos Aires, el obispo Lué, un hombre ilustrado y con alguna cintura política, naturalmente español, que había jurado fidelidad a la corona, llegó a decir en el cabildo abierto del 22 de mayo que mientras haya un español en América, esa persona tiene derecho a gobernar.

Ignacio de Castro Barros

¿Fueron sólo discusiones internas o trascendieron esa esfera? 
Largamente. Los conventos tuvieron un papel clave en el proceso revolucionario: el petitorio del 22 de abril en favor del cabildo abierto se firma en los conventos patrocinado por los miembros jóvenes del ejército, que vivían el mismo fenómeno que la Iglesia.

Leer también >>  El fotógrafo de los asesinos

Entre los firmantes se cuentan 16 mercedarios, más franciscanos y dominicos. Pero no hay que mirar solo el número, sino también la calidad del clero. Todos eran hombres influyentes que hicieron de la predicación una cátedra en pro de la causa revolucionaria y que tuvo una enorme influencia en el pueblo que asistía a un oficio litúrgico o a una festividad y también en el clero popular.

¿Tan importante fue esa influencia? 
Ni qué hablar. A mi juicio, la Revolución de Mayo triunfa gracias a la Iglesia. La prueba de lo que digo es muy simple: sin el clero popular que congregaba y convocaba a apoyar la revolución, el pueblo no lo hubiera hecho. ¿Por qué? Porque la única revolución que se conocía había sido dolorosa, trágica, sangrienta: la revolución francesa. ¿Acá estábamos dispuestos a vivir una revolución como esa? No. La nuestra no fue una revolución que se separó de Dios, ni fue anticristiana, ni fue contra la Iglesia. Por el contrario, el clero ilustrado legitima la revolución y la independencia explicando las causas de la ruptura con España.

Deán Gregorio Funes

Había, pues, un clero ilustrado que legitima la revolución y otro popular que la promueve …

— Así es. El clero ilustrado, los teólogos, justificaban la revolución y eran acompañados por el clero popular que, al escucharlos y asumir su posición, hacía a su vez una difusión del movimiento de mayo que no encontraba resistencia. La prueba está en que, cuando se convocan de un día para el otro dos ejércitos para ir al norte y a Paraguay, se consigue mucha gente. Y eso se debe al apoyo que daba a la revolución el clero popular de los alrededores de Buenos Aires.

Leer también >>  El vapor que se llevó al fondo del mar a 452 personas

por Sergio Rubín

 

Fuente: 

Suplemento Valores Religiosos 14/5/2010

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú