La prueba del testigo clave en el Chaco

Mañana se cumple un nuevo aniversario de la llamada Masacre de Margarita Belén, en el Chaco, donde en 1976 fueron asesinados 22 presos políticos. La causa judicial sólo se destrabó cuando el entonces jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, admitió el hecho en 2001, aunque luego se retractó. Aquí, el testimonio del periodista que obtuvo esa revelación.

Monumento que recuerda la masacre de Margarita Belén – Foto Diario Perfil

El 17 de septiembre presté declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal de Resistencia, en el juicio por la masacre de militantes políticos ocurrida en la madrugada del 13 de diciembre de 1976 en Margarita Belén, Chaco.

Comparecí ante el tribunal que debe dilucidar qué pasó realmente 34 años atrás en esa población a 25 kilómetros de Resistencia, por una entrevista que le hice hace nueve años al entonces titular del Ejército, Ricardo Brinzoni (ver recuadro), ya fallecido.

La entrevista, en la que Brinzoni me dijo que lo sucedido fue “un fusilamiento encubierto de prisioneros” y “una operación militar para eliminar delincuentes subversivos”, se publicó en el diario Norte, de Resistencia, el 6 de mayo de 2001. Causó conmoción nacional y dio un giro de 180 grados a la investigación judicial, que estaba empantanada.

La Justicia tenía una sola historia –la oficial–, según la cual detenidos políticos se dieron a la fuga mientras eran trasladados a Formosa, cuando un grupo guerrillero atacó a la columna que los trasladaba, para liberarlos. Algunos murieron en el enfrentamiento armado con los militares, y otros lograron fugarse. A partir de mi entrevista, ya no había muertos en enfrentamiento ni fugados, sino fusilados y desaparecidos.

“Hicieron falta 25 años para que el Ejército reconociera que en Margarita Belén sus tropas produjeron un alevoso fusilamiento de detenidos políticos”, dijo Horacio Verbitsky, titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Por su parte, el titular de la Unidad Fiscal de Coordinación de Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado, Jorge Auat, sostuvo que las declaraciones “confirmaron que lo de Margarita Belén fue lo que se sospechaba: un crimen”. Recordó que el Ejército mantuvo por años la historia del intento de fuga. Pero cuando la máxima autoridad de la fuerza admitió que en realidad fue un fusilamiento de prisioneros, “el contexto jurídico de la causa cambió como del día a la noche”. Esas revelaciones “fueron bisagras que cambiaron la historia jurídica de los sucesos de Margarita Belén, porque las personas supuestamente fugadas eran prisioneros que fueron sacados de donde estaban y desaparecieron por el camino”.

¿Qué pasó en Margarita Belén? Así decían con letras coloradas cientos de afiches que aparecieron por las calles de Resistencia a principios de diciembre de 1983, cuando asumía la presidencia el doctor Raúl Alfonsín. Era una campaña de distintas entidades defensoras de los derechos humanos que, a siete años del sangriento episodio, reclamaban una profunda investigación judicial. Los escuetos partes militares del mismo 13 de diciembre hablaban de un enfrentamiento armado con terroristas. Pero la sociedad nunca tuvo dudas de que, en realidad, un grupo de militares y policías habían matado a esos jóvenes, que no pasaron por un tribunal, como correspondía. Fueron llevados a un descampado y fusilados uno tras otro, en nombre de la Doctrina de Seguridad Nacional.

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Quienes en la mañana del 13 de diciembre de 1976 sintonizaban la entonces LT 5 Radio Chaco de Resistencia se vieron sorprendidos cuando abruptamente se interrumpió la programación y el locutor leyó este comunicado, redactado con el estilo seco, conciso, tajante, de los partes militares:

“Siendo aproximadamente las 4.30 del 13 de diciembre, una columna que transportaba detenidos subversivos hacia Formosa fue atacada por una banda armada en la Ruta 11, próxima a la localidad chaqueña de Margarita Belén. Tres delincuentes subversivos fueron abatidos en el enfrentamiento producido, logrando huir los restantes aprovechando la confusión y la oscuridad. Dos integrantes de la custodia resultaron heridos. Fuerzas combinadas del Ejército, Gendarmería Nacional y Policía de la provincia operan intensamente en la zona para lograr la detención de los prófugos. Se solicita a la población que colabore con las fuerzas del orden, proporcionando cualquier información que facilite la localización de los delincuentes subversivos”.

El comunicado estaba firmado por altos oficiales del Comando de la Séptima Brigada de Infantería con asiento en Corrientes, a cargo del general Cristino Nicolaides. Por la tarde, el Comando informó sobre una nueva batalla con los extremistas. “El Comando de la Zona 2 comunica a la población que como consecuencia de la prosecución de las operaciones iniciadas el día 13 de diciembre, a raíz del ataque a una columna militar sobre la ruta nacional Nº 11, en proximidades de la localidad chaqueña de Margarita Belén, fuerzas conjuntas dependientes del Comando de la Subzona 23, siendo las 15.40 horas y aproximadamente a tres kilómetros del lugar donde fue atacada la columna que transportaba detenidos, fueron abatidos en otro enfrentamiento dos delincuentes subversivos. Una vez más, se agradece el apoyo prestado por la población, el cual facilita considerablemente la ejecución de las operaciones en desarrollo”.

El gobernador Antonio Facundo Serrano (uno de sus hijos obtuvo recientemente un significativo ascenso en las filas del Ejército), el ministro de Gobierno Oscar José Zucconi, y el jefe de Policía provincial Wenceslao Ceniquel sobrevolaron en helicóptero “el teatro de operaciones”. Abundaron los discursos oficiales que elogiaban la acción.

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Puestos bajo la lupa, aquellos partes militares no resistían el menor análisis. Hasta el más ingenuo se preguntaba y se pregunta: si los comunicados hablaban de cinco muertos, ¿dónde están los otros catorce de los que jamás se volvió a tener noticias? La señora Amanda Mayor, madre de Fernando Piérola, se presentó el 20 de diciembre en el Regimiento 7 de Artillería. El entonces teniente Luis Patetta, uno de los que hoy están sentados en el banquillo de los acusados, le informó que su hijo era uno de los presos que lograron huir “aprovechando la confusión”. De nuevo, las preguntas. Si realmente algunos pudieron escapar, ¿por qué no se pusieron en contacto con sus familiares durante estos últimos 34 años? ¿Cómo pudieron escapar esposados, con esteros a ambos lados de la ruta y guardianes armados hasta los dientes? ¿Quiénes son los dos soldados heridos en la acción? ¿Por qué los cadáveres de los cinco detenidos reconocidos oficialmente como muertos nunca fueron entregados a sus familiares? La verdad es que mucho antes de aquellas declaraciones de Brinzoni ya se daba por hecho que los jóvenes desaparecidos habían sido eliminados.

Además, se actuó con una indigna perversidad, como lo consigna la siguiente historia. El 21 de diciembre de 1976, el Ministerio del Interior envió al doctor Raúl Tierno una nota firmada por el capitán Carlos Rodolfo Doglioli. Le informaba que su hijo estaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, por Decreto 2.137. Hacía ocho días que a su hijo, Patricio Blas Tierno, lo habían matado en Margarita Belén.

Uno de los presos que compartieron la reclusión con las víctimas recordará mientras viva que en la madrugada del 13 de diciembre alguien se acercó hasta la celda que compartía con su amigo. “A ver usted –le dijo a éste–, prepárese que vamos a hacer un viajecito a Formosa”. El amigo se levantó y, con asombrosa tranquilidad, se despidió de su compañero con estas palabras: “Chau, hermano. Seguro que estos me llevan para hacerme boleta”.

Fue lo último que se le escuchó decir a Patricio Blas Tierno, uno de los muertos en Margarita Belén.

“Un fusilamiento encubierto”

Las víctimas de la masacre de Margarita Belén fueron Patricio Blas Tierno, Néstor Carlos Sala, Carlos Zamudio, Luis Angel Barco, Roberto H. Yedro, Delicia González, Luis Díaz, Fernando G. Piérola, Carlos María Cairé, Julio Pereira, Carlos Alberto Duarte, Carlos Tereszekuk, Manuel Parodi Ocampo, Luis Arturo Frensen, Ema Beatriz Cabral, Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas. Entre los supuestos victimarios figuran los coroneles retirados Athos Renes, Rafael Carnero Sabor, Ricardo Reyes y Horacio Lozito; los tenientes coroneles retirados Aldo Martínes Segón y Germán Riquelme; el teniente primero retirado Luis Patetta y el mayor Ernesto Simoni; el mayor retirado Norberto Tozzo y el ya fallecido coronel retirado Jorge Alcides Larrateguy. También están procesados, con prisión preventiva, el comisario inspector retirado Carlos Marcelo Carballo y el subcomisario Alfredo Luis Chas, como supuestos partícipes secundarios. La entrevista concedida por el general Ricardo Brinzoni, en aquel momento jefe del Ejército, fue publicada por el diario Norte el 6 de mayo de 2001.

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“Durante mucho tiempo, yo creí en la versión del enfrentamiento. Pero con el paso de los años, comencé a escuchar otras voces que decían que en realidad no había habido un enfrentamiento sino una acción planeada para eliminar terroristas”, sostuvo Brinzoni. Y agregó: “En Buenos Aires, empecé a escuchar, a averiguar, a conocer y oír opiniones en el sentido de que lo de Margarita Belén no fue un enfrentamiento sino –cuesta decirlo– un fusilamiento encubierto de gente que estaba en la U7, llevados en un traslado simulado y eliminados durante el traslado”.

El periodista Vidal Mario fue contactado por el titular del Centro de Estudios Legales y Sociales, Horacio Verbitsky, a quien le envió una copia de la grabación. Y también por familiares de las víctimas y los fiscales del caso, quienes, basados en ese testimonio, pudieron darle un nuevo impulso a la causa judicial.

Luego, el general Brinzoni, que ya falleció, desmintió el contenido de la entrevista, incluso por escrito, pero el periodista tuvo la precaución de guardar el casette con la grabación original de la entrevista.

Sobre el sentido de este “fusilamiento encubierto”, las opiniones están divididas. Hay quienes sostienen que el propósito de la dictadura fue eliminar a sospechosos de haber participado en la “Operación Primicia”, el ataque de Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29, ubicado en los suburbios de la ciudad de Formosa, el 5 de octubre de 1975, en pleno gobierno constitucional de la presidenta Isabel Perón.

Otros, en cambio, afirman que el objetivo fue más general: provocar terror en la población.

El juicio por la Masacre de Margarita Belén está su fase final, antes de que se conozcan las sentencias a los imputados.

por Mario Vidal, escritor y periodista del Diario Norte

Fuente: 

Diario Perfil 12/12/2010

Informacion Adicional: 

Mayor información del caso en:

www.margaritabelen.chaco.org.ar

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