La Negra más clara

Dueña de una voz “honda y templada”, Mercedes Simone dejó un sello inconfundible del canto hecho mujer.

Nació en Villa Elisa, localidad vecina a La Plata; entonces, un campo desolado, con una sola estancia, la de la familia Uriburu cuya hija Elisa dona su nombre al sitio. Hoy, Villa Elisa es una ciudadela preciosa, de casaquintas, negocios de alta moda, escuelas, teatros, clubes y centros culturales. Nada que ver con el lugar desértico donde viera luz Mercedes. Pero para llegar a esa situación lujosa debió correr mucha agua debajo de los puentes. Sobre la infancia de esta futura artista carecemos de datos. Diremos que ella devino del rasgueo de una guitarra y de su voz tonal semejante a la voz de Ethel Waters. Pablo Rodríguez, tanguero, fue su marido suburbano que la inducía a formar dúo, cantar en escenarios humildes, sin otra pretensión que la de ganarse el pan del día. En 1926, son contratados por la confitería Los Dos Chinos, de Bahía Blanca. Desde ese momento se va abriendo el camino para nuestra aventurera musical. El teatro Odeón de Bahía Blanca demuestra interés por las actuaciones y los contrata. Ella sobresale, eclipsa al compañero que cuelga la guitarra en el ropero… Ahora, ella viajará a Buenos Aires integrando una compañía de vaudeville de Julio Escobar, en el teatro Opera. Vía pentagrama y orquesta, “la Negra”, como la llamaban sus amigos, cantará en el teatro Florida, en el Porteño y en el Hindú. Empieza a grabar para el sello Victor, aquel romántico sello de discos de una sola cara, que sonaban pinchados por una púa, mediante un fonógrafo. Se desvinculó de Victor y grabó para los sellos Odeón y T.K., acompañada por la orquesta de Roberto Garza y Emilio Bramen. Compuso los tangos: “Cantando”, “Oiga agente” y “Gracias a Dios”.

Durante 30 años fue reconocida como la voz más honda y templada, sólo comparable con las voces de las francesas Frèhel y Dubas. Corrían tiempos gardelianos difíciles de ser igualados por un estilo de cantante mujer. No obstante ello, se lucían en los escenarios Sofía Bozán, Ada Falcón, Azucena Maizani y Libertad Lamarque. Mercedes Simone no simulaba patetismos, agresividad erótica, ni infantil inocencia, caso de estas divas, especialmente de Libertad Lamarque. “La Negra” se presentaba con elegancia; sus maneras gentiles y naturales, la calificaron “La dama del tango”. La calificación bajó desde México donde ella se volcó a los temas melódicos, con “Noche de ronda” fue aplaudida por Ortiz Tirado y emocionó a Agustín Lara, el autor. Su versión de “Damisela encantadora”, de Lecuona, despabiló sentimientos enamorados en pechos centroamericanos, y para colmo de bienes, la cantora era muy bella: morena trigueña y de ojos sombríos como el rencor. En Colombia marca unos pasillos con “Flores negras”, y en Cuba, dice: “Cuando me fui de Cuba, dejé mi vida, dejé mi amor”.

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Mercedes supo alejarse de una época de gauchos cerriles y machismo gardeliano, de chicas que suspiraban por Magaldi y por Corsini. En 1937, rondaba un tema temido por los artistas supersticiosos. Significamos a un vals húngaro que incitaba a la muerte por mano propia; al suicidio en día domingo. Ese mismo año Mercedes Simone graba “Triste domingo, recuérdame, amada…” Años después lo cantaría Billie Holiday. Desde ese momento nuestra artista comienza a experimentar dificultades en la emisión de muchas notas. Coincide el pesaroso asunto con el fracaso de una tanguería que ella abriera a la vuelta de las casas de compraventa de la calle Libertad. Sigue su pésima racha con una operación de garganta que le disminuyó el tono de voz hasta dejarla muda. Así vivió durante 20 años. En tal estado, falleció.

Finalmente, vayan unos recuerdos propios en este laudatorio de Mercedes: Yo estaba comprando, en la feria de Lyon, en Francia, un perramus de nylon y viendo vidrieras. De pronto del puesto de venta de los anticuarios, un fonógrafo hacía exhalar “Amor y celos” por Mercedes Simone, “la Negra”, que aún así la nombraba el marido suburbano, aclarando “Yo soy el separado de la Negra”. Cuento que en Lyon no pude sofrenar mi llanto. La sumisa y desdichada mención del “separado” aún me apena.
 

Multimedia: 

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Tramo del tango “Celosa”

Fuente: 

Diario Página/12  19/3/2010

Informacion Adicional: 

Biografía y discografía de Mercedes Simone:

Fue, para muchos, la más importante voz femenina que dio el tango, o al menos la más representativa y ecléctica. Lamentablemente, su discografía es relativamente escasa, al menos en relación a su trascendencia, agravado esto por la irregular calidad de su repertorio, en el que mezcló el tango, la milonga y el vals porteño con diversos géneros campestres o exóticos, vinculados a su proyección continental. Su apogeo se situó en las décadas del ’30 y del ’40. Principal destinataria de su arte era la amplia clase media urbana, a la que brindaba su estilo emocional pero refinadamente contenido. Concordantemente, rehuyó el repertorio lunfardo (argot de Buenos Aires) y cultivó un romanticismo ingenuo.

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Mercedes Simone nació en Villa Elisa, pequeño pueblo desde donde su familia se mudaría a la cercana ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, donde comenzó a cantar en el coro de su colegio. De adolescente fue vendedora de tienda y luego, al emplearse en una imprenta, conoció a quien sería su marido, el guitarrista-cantor Pablo Rodríguez, quien los fines de semana recorría los pueblos cercanos para ganar algún dinero adicional con su arte.

Un reconocido cantor y compositor de la época, Alfredo Pelaia, aconsejó a Rodríguez que incluyera a Mercedes en sus presentaciones. Llegado 1926, pocos años después de su casamiento, ella debutó profesionalmente en la confitería Los Dos Chinos de la austral ciudad de Bahía Blanca, en el límite entre las pampas y la Patagonia, con su esposo como acompañante. Tras algunas presentaciones en provincias, inició su carrera en Buenos Aires, cantando en el principal café de la ciudad: el “Nacional”, de la estratégica calle Corrientes, secundada por las guitarras de su marido y de Reynaldo Baudino.

Radicada en Buenos Aires, fue contratada para actuar en varios teatros, donde la descubrieron gerentes de Radio Nacional (que más tarde se llamaría Belgrano), por cuya onda actuó durante seis años. Al disco llegó el 15 de diciembre de 1927, grabando los tangos “Estampa rea” y “El Morito” para el sello Víctor, con acompañamiento de guitarras. Grabó en total más de 240 temas para diversos sellos: el mencionado Víctor y también Odeón, Sonolux de Colombia, TK y “H y R”. Actuó en radios y escenarios de todo el continente, alcanzando especial popularidad en México, Colombia, Venezuela, Cuba, Chile y Brasil.

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Simone perteneció a la rica generación de cancionistas surgidas a mediadios de los años ’20, un grupo jamás emulado que señaló el comienzo de la historia de la mujer en el tango. Relativamente para la misma época surgieron cantantes como Azucena Maizani, Rosita Quiroga, Libertad Lamarque, Ada Falcón y otras, con tesituras muy diferentes. De entre todas ellas, Simone se distinguió como la más universalmente tanguera. Con su equilibrio, su registro de mezzo-soprano, su ritmo lento y su perfecta dicción adquirió las dimensiones de un modelo.

Discografía

Entre sus versiones antológicas pueden destacarse “La marcha nupcial” y “Milonga sentimental” de 1932; “La última cita”, “Mía” y “Cuatro palabras” de 1933; “Esta noche me disfrazo” y “Esquinas porteñas” de 1934; “Será una noche” y el vals “Náufrago” de 1936; “Milonga triste” de 1937; “Abandono”, “Caricias”, “Carnaval de mi barrio”, “Vieja amiga” y “Media vida” de 1938; “Claudinette” de 1942; “Barrio de tango” y “Garúa” de 1943, y “Cada día te extraño más”, “Verdemar”, “Motivo sentimental” y “Otra noche” de 1944.

Simone fue acompañada en sus grabaciones, y en diversas emisiones radiales, por integrantes de la Orquesta Típica Victor, por el Trío Típico dirigido por Sebastián Piana, por la orquesta de Juan Carlos Cambón, por la de Cristóbal Herrero en Colombia y por la orquesta de Emilio Brameri.

También grabó con las orquestas de Franciso Lomuto y Adolfo Carabelli.

Interviene en el cine en el primer largometraje sonoro argentino: “Tango”, de 1933, donde interpreta su tema “Cantando”. Posteriormente actuó en muchas otras películas que no perduraron. Compuso los tangos “Oiga agente”, “Inocencia” y “Zapatos blancos”, y le pertenecen letra y música de “Cantando”, “Incertidumbre” y “Tu llegada”, entre otros. 
 
Fuente: www.todotango.com

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