La inmigración judía y el fútbol, una historia de integración social

En Los Bohemios de Villa Crespo, el historiador israelí especializado en historia argentina afirma que el club Atlanta contribuyó a argentinizar a los inmigrantes judíos y que, a su vez, estos le dieron al club una marcada identidad.

El historiador israelí Raanan Rein acaba de publicar el libro Los Bohemios de Villa Crespo. Judíos y fútbol en la Argentina, donde analiza el caso del club Atlanta en el barrio de Villa Crespo, que junto al barrio de Once fue el elegido por los migrantes judíos que llegaron al país a principios del siglo pasado. Estudioso de la historia argentina y del peronismo, de las relaciones entre el peronismo y la inmigración judía, Rein escribió los volúmenes de historia Peronismo, populismo y política, Argentina, Israel y los judíos y Judíos argentinos o argentinos judíos. Casado con una mujer judía de Villa Crespo, Rein arribó a Buenos Aires desde Israel para presentar su último libro. Tiempo Argentino dialogó con él en el barrio de Palermo, horas antes de la conferencia especial que debió dar ayer en la UNSAM. «El estudio del fútbol y en especial del club Atlanta –arranca diciendo Rein- me permitió analizar la experiencia judía y pensar cómo se argentinizaron los migrantes judíos y cómo le otorgaron una identidad étnica al fútbol. Dentro de la historia del club Atlanta resulta importante la imagen identitaria que adquirió de a poco, solo progresivamente. Pensemos que Atlanta no nació como un club «judío». Desde sus orígenes en 1904 y hasta el año 1922, año en que el club se asienta en Villa Crespo, no se lo asociaba con la vida y la cultura judía. Desde mediados de los ’40, cuando Chacarita Juniors dejó el barrio, Atlanta pasa a considerarse cada vez más como un club con fuerte presencia judía y de identidad judía entre sus miembros. Este libro es un estudio del barrio, del club, y de la integración judía en Argentina, una integración que en Argentina ha sido muy exitosa.» –En el libro usted encuentra dos casos similares a Atlanta dentro del fútbol mundial. –Sí, el caso de Atlanta es muy similar al caso del club holandés Ajax y al del Tottenham de Gran Bretaña, cuyos estadios funcionaban en barrios judíos, por lo que estuvieron ligados a la identidad judía de esos países. Y pensemos de nuevo que en la fundación de Atlanta no se registra ningún apellido que pueda ser verificado como judío dentro de la comisión directiva, pero a los hinchas de Atlanta se los denomina «rusos», así como a los del Ajax, «joden» y a los del Tottenham, «yids», que quiere decir, también, «judíos». Lo curioso es que no siempre los hinchas son judíos, pero sin embargo admiten la designación que le hacen los equipos rivales, y se apropian del término, que en general es utilizado por los rivales de manera despectiva, antisemita. –¿Asegura que Atlanta ha sido un club que permitió una mejor integración de la migración judía en este país?  –Exacto, desde los años ’50, cuando la presencia judía se hizo más notable en la Argentina, las hinchadas rivales, los ciudadanos futboleros y los medios de comunicación empezaron a hablar del club judío o del club de los rusos. Pero es curioso que los integrantes de la llamada Revolución Libertadora, por medio de la dirigencia de la AFA decretaron la clausura del estadio de Villa Crespo. Decían que era por el vínculo que la dirigencia del club tenía con Perón. He investigado que los integrantes de la Revolución Libertadora no sentían afición por los judíos. Publicaron panfletos que distribuyeron grupos católicos nacionalistas. En uno los panfletos se representaba a Perón como una marioneta de logias judías. Gran parte de la comunidad judía –siempre es arduo decir algo así, porque la comunidad judía es vasta y contradictoria– entendieron que el peligro antisemita no provenía del peronismo, sino de algunos grupos católicos y conservadores. Pero volviendo a  tu pregunta, en toda sociedad abierta a la migración, el deporte es un canal para una buena integración social. Un migrante que llega a un país, puede desconocer el idioma nacional, pero va a la cancha y eso funciona como un espacio donde diferentes grupos sociales y étnicos pueden convivir. El estadio es un lugar de igualación social.  –Apenas terminado el partido, esa aparente igualdad desaparece.  –Desde luego, el fútbol es ejemplo de una actividad en la que la identidad de un grupo puede estar basada en oposiciones. Ese cierto anonimato que promueve el estadio, la oposición entre un «nosotros» y «los otros» acompaña al fútbol desde siempre. –¿En qué cree que radicó el éxito de la integración judía en Argentina que usted señala, a diferencia de otras migraciones, como las recientes? –Existen muchos mitos acerca de las experiencias judías en este país. Primero en la historiografía existe un énfasis demasiado exagerado para mí sobre el tema del antisemitismo en este país. Es cierto que siempre ha habido una corriente nacionalista de derecha con carácter antisemita, sin embargo, para mí los judíos lograron integrarse a este país mejor que casi en cualquier otro país del mundo. Y es importante enfatizar su integración en todos los aspectos de la vida nacional, desde el social y el económico, hasta el cultural y el deportivo.  « Pensar la actualidad El libro Los Bohemios de Villa Crespo. Judíos y fútbol en la Argentina, publicado por editorial Sudamericana, se presentó el martes en el Centro Cultural Los Bohemios del Club Atlético Atlanta, y participaron, además de Rein, Pedro Mouratian, titular del INADI; Alejandro Korz, presidente de Atlanta; el periodista Alejandro Mellincovsky; el titular de FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos), Waldo Wolff y Julio Winnicki, presidente del Centro Cultural Los Bohemios. Rein explicó que es arduo generalizar  en cuanto a una postura «oficial» de la comunidad judía respecto a temas de actualidad. «En mis últimos libros –señaló– intenté estudiar estas experiencias. Además el problema de la historiografía es que siempre centró su atención en los judíos afiliados a instituciones comunitarias. Mientras que la mayoría de judíos en este país, como en los Estados Unidos, nunca se ha asociado a las instituciones comunitarias.» por Sergio Di Nucci Fuente: 

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 Diario Tiempo Argentino 5/10/2012

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