La historia del 14 que se escribió en las trincheras

Louis Barthas tenía 35 años cuando fue reclutado para la guerra. A mediados de agosto de 1914 dejó a su familia y se movió a Narbona con un regimiento reservista. El artesano tonelero no compartía el entusiasmo inicial de sus compatriotas franceses, orgullosos de vivir un momento único; seguros de su próxima victoria. Barthas sólo tenía un certificado de educación primaria, pero había militado en un sindicato y ejerció como secretario de la sección local del Partido Socialista. A principios de noviembre fue enviado al frente y ahí pasó los siguientes cuatro inviernos. Su testimonio quedó plasmado en 19 cuadernos que escribió desde las trincheras.

Al término de la mayor catástrofe bélica hasta entonces conocida, Barthas reinició su vida como tonelero en el sur de Francia. Después de su muerte, en 1952, sus diarios de guerra quedaron en manos de su hijo Abel, y más tarde de su nieto Georges. Cuando este último comenzó a enseñar dibujo en un liceo de Carcassone le mostró los cuadernos al profesor de Historia, quien utilizó algunos pasajes para ilustrar sus clases. El asunto llegó hasta los oídos del historiador Rémy Cazals, especialista en la Gran Guerra, quien después de hacer una revisión de los documentos se dio a la tarea de buscar editores interesados para su publicación. En París encontró a François Maspero, de la editorial Maspero, que imprimió 4.000 ejemplares de ‘Carnets de guerre de Louis Barthas, tonnelier’. La primera edición salió al mercado en noviembre de 1978 y se agotó antes de la Navidad. “Las movilizaciones de 1968 suscitaron un creciente interés por las historias de gente ordinaria”, comenta Cazals sobre aquel éxito inesperado. Desde luego que existían numerosos testimonios sobre la Primera Guerra Mundial, pero habían sido escritos por intelectuales, periodistas o militares de alto rango. Barthas era un simple cabo que antes había sido artesano. Eso da una especial fuerza a un relato en el que la impresión de lo vivido prima sobre cualquier otra consideración. Unos 100.000 ejemplares de su libro circulan ahora en Francia, 100 años después del comienzo de la guerra. El Barthas se ha convertido en un clásico. Entre 2013 y 2014 se ha publicado por primera vez la traducción al inglés y al español. Esta última en la editorial Páginas de Espuma, con un prólogo de Cazals y el título ‘Louis Barthas. Cuadernos de guerra’ (1914-1918). Gran valor histórico Barthas era un narrador nato. Describió con detalle el horror de los combates contra los ‘boches’ -como se llamaba coloquialmente a los militares alemanes- e indagó en los sentimientos de fuerte angustia, agotamiento y desesperanza que él mismo compartía con los ‘poilus’, los soldados franceses. Uno de sus célebres lectores, el presidente François Mitterrand, llegó a calificar el libro como un documento con “alto valor histórico” a la vez que “una genuina obra literaria”. El cabo y escritor aprovechó esos cuadernos para expresar su postura crítica. “Tenía una formación autodidacta antes de la guerra”, explica Cazals. “Llegó con 35 años, era socialista y había reflexionado sobre los problemas de la sociedad. Estaba bien posicionado para comprender lo que pasaba”. Otros soldados en su condición encontraron en el alcohol un último refugio. Pero Barthas renunció a esa anestesia para poder transmitir mejor sus experiencias. En su testimonio critica las mentiras de la prensa francesa, que como en el resto de los países en guerra era “una prensa de gran propaganda”, dice el historiador. “También critica al capitalismo, a los ricos, al gobierno, a los grandes generales que no buscaban todos los medios posibles para firmar la paz. Era un pacifista y no comprendía que el mundo civilizado se hubiera lanzado a hacer una guerra atroz que sería una destrucción para vencedores y vencidos”. El profesor emérito de la Universidad de Toulouse II Le Mirail siempre ha estado interesado en los testimonios de la gente común. La microhistoria, como se conoce en los ambientes académicos. Este año dirigió la publicación de otro libro en Francia, ‘500 témoins de la Grande Guerre’, compuesto por relatos de militares y civiles, de comerciantes e intelectuales. “La Historia es una evolución perpetua y mientras se descubran nuevos documentos nos plantearemos nuevas preguntas”, asevera Cazals. Y si bien muchas cuestiones de la Guerra del 14 han sido exploradas a fondo -la diplomacia, las biografías de políticos, las grandes batallas-, “ahora es posible que nos interesemos en la gente que hizo la guerra, las verdaderas víctimas que la sufrieron”. Como el propio Louis Barthas: “Su testimonio vale para todos, porque la guerra fue hecha por millones de ellos que vivieron situaciones muy parecidas”. por Eugenia Coppel Fuente: 

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Diario El Mundo 19/6/2014

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