La historia de un hombre con historia

Alexander Imich, con 111 años, es el más longevo del mundo. Recuerda la invención del avión, la II guerra mundial y su paso por un campo de concentración soviético.

A sus 111 años de edad, Alexander Imich puede presumir no sólo de ser el hombre más anciano del mundo, sino también de la ingente cantidad de historias que carga a sus espaldas. Y es que, este polaco recuerda como si fuera ayer el día en que se inventó el avión, la llegada a su país de los nazis, su huida del Holocausto y, desgraciadamente, la pérdida de casi todos sus ahorros en 2002. Así lo ha narrado en una entrevista concedida al diario «The New York Times». Imich, que a pesar de su edad luce una frondosa melena grisácea, nació en 1903, una fecha que le ha permitido convertirse hace menos de un mes en el hombre más longevo del mundo con vida, según ha informado el Grupo de Investigación en Gerontología de Torrance. Este título lo obtuvo por sorpresa el 24 de abril después de que falleciera Arturo Licata, un italiano con 111 años y 357 días de edad.Una vida ajetreada Imich vino al mundo el 4 de febrero de 1903 en Polonia. Apenas tenía 10 meses de edad cuando los hermanos Wright crearon la «máquina voladora», algo que marcó la vida del pequeño y que siempre ha considerado como el invento más grande de la Historia. El hombre más longevo del mundo tampoco olvida el día en que llegó el primer automóvil a su ciudad natal, toda una revolución para la época. «Nunca pensé que llegaría a ser tan viejo», afirma para las cámaras. El ahora anciano creció en una familia acomodada de judíos en Czestochowa –al sur de Polonia-. Su padre, que era dueño de un negocio de decoración, pronto buscó dinero instalando una pista de aterrizaje para los nuevos aviadores. Poco después, con 15 años, él y sus compañeros de clase tuvieron que tomar los fusiles para combatir contra los bolcheviques. Así pues, no le quedó más remedio que convertirse en adulto de forma precipitada. Antes de que la Segunda Guerra Mundial llegara a las puertas de Polonia, Imich huyó del país junto a su mujer y trató de asentarse en la ciudad rusa de Bialystok. Sin embargo, cuando se negaron a aceptar la nacionalidad soviética, fueron internados en un campo de trabajo. Lo que, hoy en día, se llama un gulag. La llegada del nazismo cambió las cosas y, finalmente, fueron liberados y trasladados a Asia Central, en la actual Uzbekistán. Desde allí, lograron viajar de nuevo hasta su tierra natal. En 1951 al saber que sus familiares habían muerto bajo el yugo de Hitler, la pareja dejó Europa y viajó a Estados Unidos. Allí, Imch recuperó su pasión por las ciencias paranormales, un campo que le había atraído desde 1932. Ya con una vida tranquila, fueron pasando los años hasta que, en 2002, perdió todos sus ahorros.El secreto de la longevidad Como no podía ser de otra forma, a Imch le han preguntado en muchas ocasiones por el secreto de su longevidad. A día de hoy sigue sin tenerlo claro, aunque maneja algunas teorías. Para empezar, afirma que puede haberle ayudado el no tener hijos y el haber hecho deporte durante una gran parte de su vida (era gimnasta, nadador, corredor y lanzador de jabalina). A su vez, añade que siempre fue moderado con la comida, un hábito que, cada vez, le cuesta más seguir.     Fuente: 

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Diario Uno 7/5/2014

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