La historia de las dos banderas

El historiador salteño Eduardo Pérez Torres explicó que el 27 de febrero de 1812, al inaugurar las baterías Libertad e Independencia en la Villa de Rosario, Belgrano enarboló por primera vez una bandera blanca y celeste, conforme los colores de la escarapela nacional. Pérez Torres sostiene que la bandera nacida en aquel entonces sería distinta a la que hoy conocemos, blanca a los lados y azul en el centro.

Luego el general partió hacia nuestra provincia según el nuevo mando que se le acuerda, sin saber que el Triunvirato había desautorizado el uso de la bandera por él creada. Ya instalado y a los efectos de levantar la moral del incipiente ejército vencido en Huaqui, hizo bendecir al canónigo Ignacio Gorriti, el 25 de mayo de 1812, la bandera celeste y blanca, fecha por la que se recordó hace pocos días el Bicentenario. Se comunicó de este hecho al Triunvirato, que acusa a Belgrano de desobediencia, y le advierten que esa sería la última vez que no acatara las órdenes de las autoridades. Consternado, Belgrano notificó de la falla en la comunicación, y anunció que se desharía de la bandera, procurando que nadie la recuerde cuando adopten una                      Bandera de Macha insignia propia. Pero luego del triunfo de las armas patrias, mientras marchaba con sus tropas hacia Salta, Belgrano volvió a enarbolar una bandera el 13 de febrero de 1813, haciendo jurar a sus tropas en el Río Pasaje, conocido desde entonces como Juramento. Más adelante, Belgrano pide a la Asamblea que le enviaran otro pendón distinto al español, que la representara. Pérez Torres considera que al contestar esta petición, el 9 de julio se envía al general la bandera que hoy todos conocemos. Siete días más tarde, el ejército de Belgrano volvía a vencer a los realistas en Salta, donde sí flameó la enseña que ya distinguía a la tropa patria. Las siguientes batallas que lidera Belgrano son las de Vilcapugio y Ayohuma, en donde es derrotado. Ante esta situación, el general encomienda la tarea de esconder las banderas al coronel Zelaya para que no cayeran en manos enemigas. Zelaya, con la última caballería, se dirige al pueblo de Titiri, partido de Macha, donde se encontró con el cura párroco, Aranívar, para pedirle que ocultara las banderas.El cura cumplió debidamente con el cometido y los gloriosos paños desaparecieron, al punto que se creyeron perdidos para siempre. El pedido de Belgrano fue premonitorio, ya que poco tiempo después, sus tropas serían nuevamente derrotadas en Ayohuma. Las reliquias de la independencia quedaron escondidas por más de setenta años, hasta que un cura de Macha decidió ordenar y limpiar algunas de las capillas, entre ellas la de Titiri. Allí, detrás del cuadro de Santa Teresa, el párroco Primo Arrieta halló ocultas dos banderas de seda, una de ellas ensangrentada. Esto le llamó la atención y consultó con los capilleros, que pertenecían a comunidades originarias y eran muy ancianos. Estos le dijeron que en su infancia supieron que tuvo lugar una batalla en Charayvaltu, un lugar próximo a Ayohuma. Luego de investigar el cura supo de los intentos de ocultar las banderas.Desde ese entonces, se conoce a la enseña blanca, azul y blanca como la Bandera de Macha; y a la bandera azul, blanca y azul como Bandera de Ayohuma, actual bandera nacional argentina. Luego de este hallazgo, la Argentina solicitó la devolución de las banderas, alegando que eran insignias pertenecientes a su historia. El Gobierno boliviano entregó la de Ayohuma, pero conservó la de Macha, porque simbolizaba la causa americana. Fuente: 

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 Diario El Tribuno – Jujuy 2/6/2012

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