La guitarra de Carlitos Gardel ya no está más colgada en el ropero

Los violines de Canaro y De Caro, la guitarra del Zoral Criollo, el bandoneón de Arolas, la caja y la quena de Chazarreta son algunos de los tesoros que pueden verse en esta muestra que recorre nuestra historia musical.

El edificio en el que funciona la Casa Nacional del Bicentenario pertenecía originalmente a la proveeduría de Obras Sanitarias. Luego pasó a depender de la ONABE. Finalmente la Secretaría de Cultura de la Nación se hizo cargo, se ocupó de remodelarla para darle un uso cultural y se inauguró en 2010. La casa tiene como misión realizar actividades y exposiciones que nos permitan reflexionar sobre nuestra identidad y saber más sobre nosotros”.  De esta manera Liliana Piñeiro, directora ejecutiva de la Casa, nos introduce en la historia del sitio en el que se está llevando a cabo la muestra Música en Argentina. 200 años. “En 2010 –agrega– hicimos una exposición sobre las mujeres, al año siguiente una sobre economía y política y ahora nos ocupamos de la música en todas sus expresiones”.  Las guitarras de Gardel y Razzano –¿De qué manera fue concebida la muestra actual? –La idea es representar nuestros 200 años de historia con la música. Para lograrlo trabajamos con asesores y especialistas de las distintas temáticas que queríamos exhibir. La Casa se constituye como productora de los contenidos en base a las premisas requeridas. De esta manera se elaboran los textos, la producción audiovisual, los documentos, y se consiguen los objetos y los materiales de todos los archivos que creemos que pueden enriquecer la propuesta. Esto nos permite contar con la participación de artistas argentinos que provienen no sólo de la música, sino también de la plástica, la escultura o las diferentes artes. –¿Sobre qué premisas artísticas se basaron en el momento de planificar la exposición? –Buscamos el abordaje sobre los temas desde otro lugar. Por ejemplo, hay una instalación conformada por una radio itinerante que reproduce el trabajo de artistas sonoros y poetas que fueron convocados para este proyecto. Esas obras se transmiten en una determinada frecuencia de radio que generaron los creadores de esta obra. –¿De dónde proceden los elementos exhibidos?  –Las diversas instituciones culturales están entusiasmadas en ceder material para nuestras muestras porque no todo el mundo se acerca a los museos. Y esta forma de exposición interactiva es una buena manera de poner a la gran comunidad argentina en contacto con su patrimonio cultural, ya sea por medio de los objetos, los textos, las imágenes o los sonidos.  –¿De qué manera se puede hacer el recorrido? –La muestra se desarrolla con con un orden cronológico y comienza en el segundo piso, en el que encontramos todo lo referido a los pueblos originarios. Luego mostramos cómo la música comienza a tener un ámbito de difusión en la tertulia. Posteriormente el baile es usado como instrumento de sociabilización hasta llegar a la ópera. El siglo XX lo simbolizamos con la inmigración y el folklore y el tango como géneros dominantes. La radio tuvo un rol fundamental a la hora de hacer que la música fuera masiva. Finalmente llegamos a las grandes movidas del folklore y del rock. Hasta que en el ’76 se produce un corte abrupto. En este punto generamos un espacio llamado “Zona de silencio”, en el que hacemos referencia a los artistas que fueron censurados en aquella época, que van desde Carlos Di Fulvio, pasando por León Gieco y Camilo Sesto o Roberto Carlos… También está el boom del rock en los ’80 representado como una celebración de la democracia y el nuevo folklore masivo de los noventa. Además, hay un espacio para la música experimental, con una instalación interactiva creada en la Universidad Maimónides. –¿El panorama de la música en nuestro país tiene un impacto y una representatividad muy poderosos para sus habitantes? –La producción musical en la Argentina tiene un nivel superlativo. Además, el público es un consumidor muy crítico y exigente. Ambos sectores se retroalimentan ya que hay un público que cada vez exige más calidad y a su vez los músicos trabajan y se esfuerzan para mejorar constantemente. –¿A qué tipo de público está destinada la exposición? –Trabajamos mucho con los colegios ya que nos interesa mostrar a los jóvenes cuál es nuestra historia y cuáles son nuestras referencias culturales. Esto nos permite abrevar en todo tipo de expresiones artísticas para lograr los resultados deseados. Tratamos de que la exposición tenga diferentes niveles de lectura y que pueda ser apreciada tanto por especialistas como por personas que no lo son. –Se nota que hay una gran integración entre la tradición y la  tecnología. –El diseño y el montaje son tan importantes como la muestra en sí misma. Hacemos una apuesta muy fuerte sobre cómo contar una historia, porque lo que tenemos que lograr es que el espectador no pierda el interés y, a la vez, brindarle información que sirva como disparador para que indague más. No nos interesa un espectador pasivo.  –¿Qué ocurre una vez que concluyen las muestras en la Casa?  –En un formato más reducido recorren todo el país. Creemos que debemos mostrar lo que se hace a nivel cultural en todo nuestro territorio ya que sin dudas esta es la gestión que más ha hecho por la cultura en las últimas décadas.  por Carlos Salatino Fuente: 

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 Diario Tiempo Argentino 7/7/2012

La guitarra de Carlitos Gardel ya no está más colgada en el ropero
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