La cruel historia de un país olvidado

Haití, azotada por un terremoto, arrastra una historia de años de inestabilidad política. A continuación, un fragmento de un artículo publicado en el diario El País.

Los Duvalier: Francois y Jean Claude

La historia de Haití es excesiva antes y después del látigo colonial francés. Hace 206 años, el general Jean Jacques Dessalines proclamó la independencia diciendo que el Acta de constitución hubiera debido escribirse sobre el pergamino de la piel de un blanco, con su calavera como tintero y la bayoneta, de pluma y entintada en la sangre de los hacendados que se lucraron con la sangre de los suyos. Al año, el patriota se coronó emperador y meses después murió violentamente. Hasta la invasión norteamericana de 1915, se sucedieron 23 tiranos, todos ineptos. La sanguinaria saga de François Duvalier, Papa Doc, duró de 1957 a 1986. Todos tuvieron ínfulas napoleónicas. «¡Aristide es el rey!», gritaban las concentraciones oficialistas en las vísperas de su derrocamiento.

Abatida por el amargo futuro nacional, Michèle Pierre-Louis, primera ministra hasta octubre del pasado año, atribuyó a la abyección de las elites haitianas, integradas por mulatos, hombres de negocios, sindicalistas o agricultores, buena parte de los males: «son como un enorme elefante sentado sobre este país, al que no dejar moverse. Y no se puede mover porque no hay una clase política, no hay partidos políticos. Todos se corrompen y pervierten». Washington bajó el pulgar a Bertrand Aristide, acusado de sectarismo y corrupción, porque la Casa Blanca ejerce una especie de protectorado sobre Haití desde que el presidente Woodrow Wilson ordenase su invasión hace 95 años para pacificar sus ciudades, cobrar las deudas del Citibank y enmendar el artículo constitucional que prohibía la venta de plantaciones a los extranjeros.

Leer también >>  La CIA reconoce su implicación en el golpe de Estado de Irán de 1953

Ni los franceses, ni los Gobiernos de la independencia, ni tampoco el presidente René Preval, al mando desde mayo de 2006, lograron revertir la cadena de reveses promovida por la coalición de hombres y naturaleza: Haití ocupa el puesto 150 de los 177 países del Índice de Desarrollo Humano, la esperanza de vida de sus habitantes apenas alcanza los 52 años, sólo uno de cada 50 recibe un salario, la deforestación arrasó el 98% de los bosques, y los ingresos por sus exportaciones de manufacturas, café, aceites y mango son casi una propina, pues la deuda externa supera los mil millones. Las remesas de los inmigrantes en EE UU son tan fundamentales como envidiado el destino de los compatriotas que consiguieron afincarse en Nueva York o Miami.

Una sucesión de golpes de Estado
– Haití, primer Estado latinoamericano que logró la independencia al liberarse en 1804 del control de Francia, ha tenido desde su fundación una tumultuosa historia política, marcada por golpes militares y crisis institucionales.

– En 1957, unas elecciones controladas por los militares dan la victoria de François Papa Doc Duvalier, que en 1964 se proclamó presidente vitalicio e instauró una sangrienta dictadura que dejó en herencia en el año 1971 a su hijo Jean-Claude. La dictadura de los Duvalier, bajo cuyo régimen murieron 60.000 personas, acabó en 1986, al hacerse la oposición con el poder, tras meses de huelgas. Duvalier hijo se exilió en Francia.

– Leslie Manigat fue el presidente elegido en 1988, en las primeras elecciones después de la dictadura. Manigat fue depuesto sólo cuatro meses más tarde por el general Namphy, derrocado el mismo año por otro general, Prosper Avril, quien dimitió tras fuertes protestas en 1990.

Leer también >>  A 100 años de las Meditaciones de Ortega y Gasset

– Tras el Gobierno provisional de Ertha Pascal-Trouillot, el sacerdote Jean Bertrand Aristide, fundador del movimiento Lavalas (Avalancha), ganó las elecciones de diciembre de 1990. Su Gobierno fue interrumpido menos de un año después por el golpe militar del general Raoul Cédras. Aristide se exilió en México, desde donde volvió en octubre de 1994.

– En las elecciones que se celebraron en 1995, la organización política Lavalas ganó con una amplia mayoría y René Preval recibió el cargo presidencial de mano de Aristide. El antiguo sacerdote volvió al poder en 2000, tras declararse vencedor de unas elecciones tachadas de fraudulentas, ya que la participación no superó el 10%.

– El descontento desencadenó en 2004 una sangrienta revuelta que, tras violentos combates, puso fin a la presidencia de Aristide. El dirigente dejó el país el 29 de febrero de 2004 y se refugió en Suráfrica, donde reside desde entonces.

– En 2006, René Preval ganó las elecciones presidenciales celebradas bajo la vigilancia de la Minustah, la misión de la ONU que desde 2004 se ha establecido en el país para garantizar su estabilidad.

 

 

Fuente: 

Diario El País 14/1/2010

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú