La corrupción también tiene su historia

En estos días en muchos medios periodísticos se habla de corrupción, de negociados, de trata de seres humanos y de funcionarios enriquecidos. Nada nuevo en nuestro territorio. Ya en el antiguo virreinato del río de La Plata, en 1640 los “oficios reales” (ministerios) se compraban y se tiene información de que se pagaban 31.000 pesos plata por ellos. El salario era pobre, pero permitía hacer negocios, especialmente contrabando.

En 1657 el preció bajó a 27.000 pesos plata. Ya en 1810 Juan Larrea, miembro de la “Primera Junta de Gobierno” ingresó de Inglaterra 23 buques con mercadería de contrabando por valor de 280 mil pesos fuertes, según asegura Cornelio Saavedra en una carta a Viamonte. Sí, había paraguas el 25 de mayo de 1810. Pero solamente para ricos. Venían de Europa y eran carísimos, por eso se los contrabandeaba. En Buenos Aires, vivían en 1810 unas 44.000 personas. Los ricos tenían no menos de 20 esclavos (que vendían entre otros Martín de Alzaga y prominentes miembros de la Iglesia Católica). La “clase media” tenía entre 5 y 10 esclavos. Todos trabajaban para sus patrones además de las tareas en los campos y casa como vendedores ambulantes o se los alquilaba para construcciones y reparaciones de caminos y calles. No resulta difícil pensar que fueron en el Río de la Plata las primeras víctimas de la trata de personas. Los mulatos y los negros formaron las primeras “milicias” y se estrenaron contra los ingleses en l806/07. En la Semana de Mayo y luego hasta  los caudillos, fueron fuerza de choque para lograr reivindicaciones, como imponer los colores de la escarapela (que luego copió Belgrano para la Bandera) lograr definitivamente la Independencia en 1816, combatir la revolución de Lavalle,  recuperar los restos de Dorrego (Iglesia de la Piedad) formar parte del Ejercito del Norte, del de Los Andes, la Guerra al Brasil, al Paraguay.  Para que sesionara el cabildo de 1810, las milicias de entonces (hoy serían piqueteros) cortaron las calles de los alrededores, con las mismas técnicas que derrotaron a los ingleses en 1807. Saqueos y otros modos Cuando había pasado la mitad del siglo IXX, comenzaron a asolar parte de la provincia de Buenos Aires los malones indígenas que llevaban pertenencias de las casas de poblaciones como Azul, Las Flores, Monte y otras hasta Chile, por un camino que se marcó de tal modo en el suelo pampeano, que se llamó “La rastrillada”. Los indígenas saqueaban las poblaciones y las estancias alzándose con cautivos (especialmente mujeres y chicos) ganado y otros bienes que se comercializaban del otro lado de la cordillera.  El grito de guerra de los “maloqueros” era: “a indio dandú”, “a indio dando” un reclamo por la vida pobre que llevaban. Como consecuencia de esos malones, se realizaron las expediciones punitivas llamadas “campañas al desierto” comandadas por Juan Manuel de Rosas, una y por Julio Argentino Roca, la otra. En ambas oportunidades los indígenas fueron literalmente “masacrados” o vendidos en subastas públicas.  Toda una situación que debe dejar- hoy- una moraleja racional.    por Héctor H. Rodríguez Souza Fuente: 

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H.H. R. Souza 19/12/2013

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